Recientemente me informaron de una haitiana que ingresó ilegalmente al país. Para ello pago dos mil pesos para cruzar la frontera de Elías Piña más 17 mil pesos para ser transportada a su destino final, donde le esperaban algunos familiares.
Este ultimo tramo lo recorrió en una yepeta junto a otros cinco nacionales haitianos, fungiendo de chofer nada más y nada menos que un Coronel que supongo pertenece al Ejército Nacional.
Existe toda una componenda en la frontera Dominicana para permitir el ingreso de nacionales haitianos, un negocio lucrativo en extremo en donde hay además culpables por omisión pues en este caso, según la narrativa que nos hicieron, en los puestos de chequeo dicho coronel no dejaba siquiera el tradicional peaje, le bastaba simplemente con el saludo militar.
Tal parece que las instrucciones en esos puestos no incluyen detener y chequear vehículos conducidos con militares de alto rango, lo que facilita la antinacional práctica por parte de esos personajes inescrupulosos que deshonran dicha institución castrense.
Para reunir esa personas para su traslado ilegal se necesitan contactos dentro de Haití que recibirán su comisión a no ser que el acuerdo implique cobrar una suma mayor y con ello obtener la ganancia que este proceso deja a esa tercera persona.
Es cierto que también civiles participan en este contrabando humano, algunos de manera independiente, lo cual aumenta los riesgos de ser detenidos, con lo que se muestra la “eficiencia” de los vigilantes fronterizos. Repartiendo los beneficios con los militares significa ganar menos pero contar con más garantías.
Baní
En Baní es un secreto a voces que muchos haitianos han sido detenidos y asaltados los días de cobro, dejándolos en libertad como intercambio. Los casos han sido muchos.
En Santo Domingo y otros lugares del país los detenidos si consiguen alguien con prontitud que lleve cierta cantidad de dinero, después de ser subidos en la “camiona” son liberados sin llegar al lugar de detención.
Los negocios y abusos tienen otras múltiples formas y con esta “cacería” de haitianos seguramente se multiplicarán.
Cuando el presidente Luis Abinader proclama un aumento en las deportaciones, que no podrá cumplir siguiendo el protocolo reglamentario, desconoce tal vez que está incrementando los negocios de algunos, sobretodo militares.
Mientras no se vean estas realidades y se logre el tantas veces anunciado “blindaje” de la frontera, las deportaciones no servirían de nada más allá de generar pingües beneficios a personajes que deberían ser dado de baja deshonrosamente y sometidos a la acción de la justicia como traidores a la patria.
jpm-am


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