Mucha gente que solo puede ver la política de un lado no es capaz de ver en su justa dimensión la forma de hacer política del presidente estadounidense Donald Trump; no obstante, la realidad objetiva nos indica que, tras su salida del poder en enero de 2028, Estados Unidos no solo tendrá en él a un expresidente más, sino una obra de referencia en los principales centros de pensamiento de diversas áreas del conocimiento, razones que muy previsiblemente lleven al actual vicepresidente James David Vance, “JD Vance” en sus siglas en inglés, a continuar con sus políticas más allá de 2028.
Esto así, porque, a pesar de haber tenido infancias y crecimientos totalmente disímiles, son parecidos en pensamiento abierto hacia el mundo y los intereses de su país, a pesar de haber 40 años de diferencia entre ambos.
Los estadounidenses suelen inmortalizar a sus presidentes por su estilo ideológico de gobernar y, por ello, no solo lo denominan el demócrata o el republicano, sino como el que ha empujado más la economía o la política exterior y hasta les tienen seleccionado el tercer lunes de febrero como un día de festejo federal: el Día de los Presidentes (Presidents Day).
Ahora bien… ¿Por qué decimos que Vance dará continuidad al actual legado y forma de dirigir los destinos e intereses mundiales de los Estados Unidos de Norteamérica? Nuestro razonamiento y estudio del personaje nos refleja que, si, por ejemplo o circunstancia de la vida, en este preciso momento, Donald Trump decidiera renunciar al cargo de presidente, Vance continuaría las mismas políticas públicas actuales, con marcadas excepciones. El vicepresidente llegó al cargo con 39 años, luego de pasar apenas uno como senador, no sin antes vivir una vida propia de un relato de telenovela.

Oriundo de un estado pobre y una localidad rural, hijo de un matrimonio roto por el uso de drogas de su madre, a muy temprana edad se enlistó en el ejército y sirvió en Irak durante la administración del también republicano George W. Bush, presidente No. 43.
Vance abandonó los marines y se formó como abogado, creando un personaje público sin proponérselo a través de varios libros que relataban la vida rural del americano pobre y su contraste con ciertas políticas del Gobierno federal. Aquellas reflexiones lo llevaron incluso a criticar duramente al actual presidente, a quien calificó como un peligro social.
Aquel libro, “Hillbilly Elegy”, una elegía rural que daba cuenta de una familia desestructurada y una sociedad en crisis, y su éxito de ventas, colocó a Vance en la mirada de gente influyente del mundo político e intelectual que, sumado a su figura del tradicional joven americano, vieron en él un futuro presidente de los Estados Unidos, y soy de los que entiende que está a un paso de conseguirlo en las próximas elecciones presidenciales


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