BERLÍN. — La Bundesliga luce muy distinta al reanudar después de una suspensión de dos meses causada por la pandemia del nuevo coronavirus.
No habrá niños que acompañen a los futbolistas a la cancha, ni contacto entre rivales en el túnel antes del partido, tampoco estrecharán manos con los árbitros, los jugadores suplentes deberán usar mascarillas y mantener su distancia en la banca e incluso los goles en estadios vacíos serán algo sombrío dado que se ha advertido a los jugadores que moderen sus festejos.
A los técnicos se les permitirá quitarse los cubrebocas para dar instrucciones a sus jugadores —siempre y cuando mantengan una distancia de al menos 1,5 metros.
La mayoría de los aficionados se opone al reinicio de la liga —la encuesta más reciente de las emisoras alemanas muestra que una creciente mayoría está en contra — pero las autoridades del fútbol estaban desesperadas de retomar actividades dado que varios clubes, incluyendo el Schalke de la Bundesliga, de antemano están al borde de la crisis financiera.
La canciller Angela Merkel finalmente autorizó el reinicio de la temporada el 6 de mayo después de tomar en cuenta la disminución de nuevos casos de COVID-19 en Alemania, aunque dejó en claro que el fútbol no figuraba en su lista de prioridades.
El último partido de la Bundesliga se realizó el 11 de marzo, cuando el empezaba a propagarse en Alemania. Ignorando el riesgo, o quizá mostrando indiferencia ante él, cientos de seguidores del Borussia Mönchengladbach se congregaron en el exterior del estadio cerrado mientras su equipo derrotaba 2-1 a Colonia. Los jugadores del Gladbach incluso salieron al final del encuentro a festejar con los hinchas en una escena que las autoridades están decididas a no permitir que se repita.
Con nueve partidos restantes en la temporada, el Bayern Munich enfrenta el domingo a Union Berlin con una ventaja de cuatro puntos en la cima de tabla.
El segundo lugar Borussia Dortmund recibe a Schalke en el derbi de Ruhr el sábado. El tercer lugar Leipzig, un punto detrás del Dortmund, será anfitrión de Friburgo, y Gladbach, a su vez un punto debajo del Leipzig, visita a Fráncfort, también el sábado.
La liga ha aplazado una decisión sobre lo que sucedería en caso que los partidos sean suspendidos nuevamente o el resto de la temporada sea cancelada. Es muy probable que las posiciones en la tabla se mantendrían, y el líder sería nombrado campeón y los dos últimos lugares descenderían de división.
Más de 20.000 pruebas para coronavirus serán realizadas a jugadores, cuerpo técnico y al resto del personal de los clubes como parte de las medidas sanitarias que la liga debe acatar para reanudar las actividades.
of-am


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