El respeto al derecho a la vida de los grandes corruptos de la administración pública, debe ir a la par con el derecho a la salud, la educación y alimentación de los desposeídos de la fortuna.
Si valoramos por igual, una y otra cosa, entenderíamos el método chino, aplicado esta semana a un funcionario corrupto, fusilado por aceptar sobornos en detrimento de los intereses oficiales que debía proteger.

Aunque la noticia dando cuenta de la ejecución no especifica si la fortuna mal habida fue recuperada por el estado, se da por un hecho que sea así, dada la rigurosidad con que se manejan los chinos.
Estas disquisiciones surgen ante el criminal fraude cometido contra el SENASA por los funcionarios llamados a garantizar la salud y la vida de más de siete millones de afiliados de escasos recursos económicos.
Observando lo que ha pasado en los tribunales nuestros con los grandes casos de corrupción como la Odebrecht, la Sunland, los Super Tucanos y otros en proceso, uno no puede evitar añorar la justicia china.
Mientras tanto, hay que apoyar a nuestro ministerio público y la disposición del presidente Abinader, para que los responsables del robo a SENASA, paguen ejemplarmente lo que puede considerarse un crimen de lesa humanidad.
jpm-am


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