Agente Adhyl Polanco, el dominicano que puso en aprietos a la Policía de NY

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NUEVA YORK.- Para muchos defensores de los derechos civiles, el dominicano Adhyl Polanco es un héroe, por su denuncia de las prácticas de detención y cacheo (stop and frisk, en inglés) implementadas por el Departamento de Policía de Nueva York (NYPD) y las grabaciones que subrepticiamente obtuvo de sus jefes fueron claves para que en agosto de 2013 la jueza federal Shira Scheindlin declarara inconstitucionales dichas prácticas.
Pero su denuncia también le valió cinco años de problemas en la uniformada y acusaciones de “rata” (delator) por muchos de sus compañeros.
Polanco, nativo de San Pedro de Macorís, en la República Dominicana, y padre de tres hijos, siente que a pesar de todo hoy es más respetado que antes por sus colegas, y que su paso al frente valió la pena.
Dijo que sus problemas en el NYPD en el 2008, cuando exigían cifras de rendimiento mensuales: un arresto, veinte citaciones y cinco detenciones y cacheo. “A los superiores les importaba sólo las cifras, no que ayudara a alguien que tuviera que ir al hospital”.
Explicó que dichas órdenes venían del excomisionado Raymond Kelly, quien, según su relato, hacía lo que el alcalde dijera. “A veces arrestábamos a gente que llegaba a su casa y no tenían la llave. Decían que los hispanos y negros cometían crímenes, entonces no había problema en registrarlos. Hablé con el sindicato policial y con Asuntos Internos, sin resultado. Después contacté al canal ABC”.
“En 2009 el Departamento decidió que se iba a deshacer de mí. El Centro por los Derechos Constitucionales me invitó a unirme a la demanda que ellos estaban llevando. Yo había hecho grabaciones en las que se hablaba de la imposición de los arrestos”, subrayó.
“Me suspendieron tres años con paga, pero sin identificación ni arma. Cada día tenía que viajar una hora desde mi casa y firmar un papel en el Bajo Manhattan. Esperaban a que cometiera un error para botarme”, agregó.
Sostuvo que “la conducción de la policía me dañó a mí y a mi familia. Pude haber sido promovido”.
Ahora, Polanco es patrullero en un precinto en Greenpoint, Brooklyn, donde, según cuenta, “los jefes y yo somos como dos perros que se respetan. Muchos no me conocían y tenían prejuicios, pero ven mi ética de trabajo”.
Fuente: EDLP
jt/am

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