La tarde del viernes se quiso ir, y yo quise dormir. No más de una hora pasó y oraciones y cánticos cristianos me despertaron.
En la penumbra de mi habitación y en lo indeciso que se tornó el momento, me concentro y trato de entender lo que pasaba fuera, del lado de la calle.
Me paro a una ventana y comienzan a moverse en fila decenas de feligreses y autoridades y directores de diferentes parroquias de Gazcue, Zona Colonial y Ciudad Nueva, quienes marchaban en procesión, de larga cola, con velas encendidas en manos, tratando de impregnar en sus entornos un mensaje de Paz.
Dios está en todas partes, es otra conclusión. También puedo decir que el mensaje cristiano es preventivo cuando toca y penetra en el corazón del antisocial más cercano, que anida en las calles e inactiva su accionar por una oración.
Lamento que este mensaje transformador no sea parte de las portadas y titulares de muchos medios informativos del país.
Ahora hago lo que está a mi alcance. Digo que al parecer vivimos a espaldas de Dios. Encontrarnos con Dios no está en la agenda del día.
Mientras Dios sea el ente regulador de la vida de los seres humanos habrá esperanza de un mundo tranquilo y mejor colaboración.
JPM

Trump elige a Susie Wiles como jefa del gabinete en Casa Blanca
Abinader entrega muelles en Río San Juan y Cabrera para la pesca
Primer Ministro Haití seguirá en Puerto Rico, su futuro es incierto
RD y Argentina amplían conectividad aérea
PLD dice está comprometido con neutralidad en su consulta
Detienen a 1,284 extranjeros en gran jornada migratoria en RD
Aspiran a la presidencia nueve candidatos en elecciones Haití
China y EEUU pactan acuerdos para «buena relación» bilateral
Trump ve inaceptable propuesta de Irán reabrir estrecho Ormuz
Rusia apela a los acuerdos entre Putin y Trump sobre Ucrania
Crimen contra «Oro Duro» se planificó durante semanas
COLOMBIA: Interceptan 1,5 toneladas cocaína río Venezuela
VENEZUELA: Gobierno levanta censura a medios comunicación

