POR AWILDA DE JESUS
Cada semana me sorprende ver una noticia nueva sobre una dominicana asesinada, una de varias puñaladas, otras violentadas con ácido del diablo, etc. Todas pierden sus vidas en manos de sus parejas y la campaña «Ni Una Menos» no pasa de ser una propuesta que se queda en la reflexión.
En los primeros tres meses de este año las víctimas sumaban 29, cifra alarmante que demandó políticas y acciones y más si tomamos en cuenta que durante el confinamiento por el Covid19, esta situación se ha visto agravada, por lo que el Estado Dominicano debió estar alerta y ser capaz de brindar protección a las mujeres que denunciaron casos de violencia y a todas las demás que sufren en silencio.
La República Dominicana ocupa el tercer lugar de países con mayores tasas de feminicidios, según la CEPAL, y si cada vez que una mujer denuncia no se le presta atención ni se da un seguimiento a su caso, los feminicidios seguirán aumentado, mientras las demás que sufren calladas, decidirán seguir en la sombra entendiendo que denunciar no sirve de nada, porque no existe legislación práctica para frenar la violencia.
Quienes emigramos, por más lejos que sea nuestro destino, nunca nos despegamos por completo de nuestra patria, por eso, los problemas de nuestro país de origen, siguen siendo nuestros problemas y la Violencia contra la Mujer es la peor pandemia que existe, pero lamentablemente es ignorada.
Nuestras autoridades están compelidas a prestar atención a estas necesidades, pues es una cuestión urgente y la razón última de la existencia del Estado es garantizar derechos y la protección de la ciudadanía.
La prevención inicia en las etapas primeras por medio de la educación básica a los niños y niñas promoviendo la igualdad de género. No avanceremos si los programas que implementa el Ministerio de la Mujer van dirigidos a 2 ó 3 personas Con grupismos no avanza un país y la violencia de género no tiene color político, donde quiera que resida una Mujer debe recibir formación y apoyo.
Hacemos una llamada de alerta al Ministerio de la Mujer para crear programas de orientación y formación dirigidos a Padres e hijos, que promuevan una masculinidad saludable, libre de prejuicios que erradiquen el machismo; programas que contribuyan a eliminar los estereotipos que existen en nuestro país, que conlleven a educar de forma más inclusiva y respetuosa.
De igual manera el Estado debe invertir en mecanismos observadores que permitan evitar estos crímenes horrendos que se comenten a diario en la República Dominicana y que no pasan de ser una noticia más. Se requiere de un mecanismo que dé seguimiento a las órdenes de protección que surgen producto de las denuncias realizadas.
Necesitamos un cuerpo policial altamente capacitado en la prevención de la violencia contra la Mujer.


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