El alto el fuego unilateral e indefinido de la guerrilla de las FARC, sin precedentes en la historia de esta organización, ha comenzado este sábado en Colombia, donde el Gobierno y la sociedad lo recibieron con la esperanza de que sea el primer paso para reducir la intensidad del conflicto.
«Hemos recibido con satisfacción las reacciones constructivas de la gran opinión pública en torno a nuestra decisión de cesar hostilidades de manera unilateral e indefinida con vigilancia nacional e internacional como gesto de desescalamiento del conflicto», ha escrito el secretariado del estado mayor central de la guerrilla en un comunicado divulgado en las últimas horas.
La delegación de paz de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) declaró el martes en La Habana, al cerrar el último ciclo del año de las negociaciones de paz, que a las 00.01 hora local (05.01 GMT) de este sábado comenzaría el cese unilateral del fuego y de las hostilidades, y la noche del viernes ratificaron esa intención.
«Esta noche a las 00:01 horas entra en vigor el cese al fuego unilateral indefinido por parte de las @FARC–EPaz» escribió esa guerrilla en su cuenta de Twitter.
Viernes negro antes de la tregua
En las primeras horas de este sábado las autoridades no han informado de acciones guerrilleras, a diferencia de lo ocurrido el viernes, cuando cinco soldados murieron en un enfrentamiento con las FARC en el departamento del Cauca (suroeste), otros cinco fueron heridos y uno desapareció.
También en Toledo, en Norte de Santander, en la frontera con Venezuela, tres policías fueron abatidos en un ataque que las autoridades presumen fue de las FARC o del Ejército de Liberación Nacional (ELN).
Santos no acepta las condiciones
El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, manifestó el jueves que su Gobierno no acepta las condiciones de las FARC para este cese del fuego y de hostilidades indefinido que, según la guerrilla, «debe transformarse en armisticio» y sólo se suspenderá si sus unidades son atacadas por la fuerza pública.
El Gobierno rechaza de plano la posibilidad de un alto el fuego bilateral y considera que una supervisión internacional sólo debe hacerse al final del proceso de paz, cuando esté avanzado el punto del fin del conflicto, el último de la agenda de negociaciones de paz que se celebran en Cuba desde hace dos años.
En su comunicado de este sábado, las FARC instan a Santos a «acoger sin reticencias la cesación de fuegos y hostilidades ofrecida» y le piden que «no se interponga al anhelo de un pueblo que quiere conocer a su país sin el estruendo de las bombas y las ametralladoras».
«Si el país más poderoso del mundo no logró doblegar el alma cubana, la segunda fuerza militar del continente, aunque dotada con tecnología militar de punta, tampoco podrá vencer la rebeldía de quienes empuñamos las armas contra un régimen injusto», añade el mensaje, que hace referencia al anuncio de normalización de relaciones entre Washington y La Habana.


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