La espera desespera dice un refrán popular, porque nos sumerge en una atmosfera de incertidumbre, desconfianza e intriga que puede terminar en irritación y hacer que explote la peor parte de nosotros. Es una reacción natural, una repuesta fisiológica ante la posibilidad de un engaño.
La noticia sobre la alianza del Partido Nacional Voluntad Ciudadana (PNVC) con el PLD, nos cayó a todos los ramfistas, como un balde de agua fría, que está apagando las llamas, que nos impulsan a seguir luchando por su candidatura presidencial.
Muchos somos ex peledeistas y algunos hemos rechazados dadivas para no ser cómplice del engaño y la traición contra el sufrido pueblo dominicano, por parte de los líderes de ese partido.
De aceptar esta alianza, al pueblo le quedará la duda, si creer o no, en los rumores que desde hace tiempo circulan en las redes sociales, de que su proyecto político está financiado por Danilo, quien lo creo para desviar la atención de los problemas, que estaban asfixiando su gobierno, especialmente el caso Odebrecht.
A veces hay que perder una batalla, para ganar la guerra, en un país con elecciones cada cuatro años, para un candidato que realmente esté interesado en su pueblo y no en beneficios personales, es preferible que espere y se mantenga haciendo oposición y no haga alianza con quien lo ha traicionado.
Esperamos que Ramfis, no se deje influenciar por aquellos, que solo le interesa obtener posiciones gubernamentales para insertarse en el grupo de privilegiados, que succionan los recursos del Estado, sin impórtales la suerte de los más desprotegidos.
Su apellido es una marca país, que aunque algunos los satanizan, es un referente de orden, nacionalismo, seguridad ciudadana y respecto a la ley, sin lo cual, una sociedad se convierte en una selva, donde rige la ley del más fuerte, manteniendo a la mayoría, que son los mas débiles oprimidos.
Ramfis debe de pensar en esa mayoría y en quienes hemos invertido tiempo y dinero para llevarlo al nivel de simpatía en que se encuentra.
Nos hemos dedicados a trabajar en cuerpo y alma por su candidatura, con la esperanza de que llegue al poder un hombre, que frene la corrupción, caldo de cultivo donde ha crecido la delincuencia, la criminalidad y la invasión haitiana.
Ramfis ha sido visto como una Luz al final del oscuro túnel en que hemos caídos, despertando el entusiasmo de más del 30 por ciento de quienes nos abstuvimos de votar, en las pasadas elecciones.
Es urgente, que le diga al país si esta con la mayoría del pueblo, o con sus verdugos.
Su imagen de patriota y nacionalista ha quedado seriamente empañada y de permanecer evadiendo el problema perderá la mayor parte de sus simpatizantes.
JPM


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