Corrían los días finales de marzo del 2000 y aunque estábamos ya en primavera, la brisa fría nos cortaba la cara a media docena de ejecutivos periodísticos dominicanos que paseábamos por las ramblas de Barcelona. Esa noche teníamos un propósito acabado: celebrar los 70 años de vida de Rafael Molina Morillo. Y lo hicimos, a la dominicana, hasta después de la medianoche, entre chistes, anécdotas, música y canciones. Fue una noche inolvidable. Entre compañeros de profesión y oficio. Entre amigos.
Molina Morillo era el decano del grupo, como verdadero decano del periodismo dominicano, toda vez que su carrera se inició en tiempos de la dictadura de Trujillo y muy temprano en los años ‘60, con los aires de libertad que soplaban en el país, ya ocupaba posiciones de dirección en El Caribe.
Hicimos empatía, fuera del trato regular de encontrarnos en actividades públicas y privadas, cuando laborábamos en el Grupo Listín, Molina Morillo primero en la dirección de Revistas y luego en la dirección del diario y yo en la dirección de Ultima Hora.
Nos acercamos, y con ello nuestras familias, en las participaciones activas en las jornadas internacionales de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), organización en la cual Molina Morillo ocupó cargos de dirección, entre ellos las presidencias de la influyente Comisión de Libertad de Prensa y de la organización hemisférica, y yo como vicepresidente de esa Comisión y miembro de la Junta de Directores de la principal entidad de lucha en favor de la libertad de prensa y de expresión en esta parte del mundo.
La manifestación de duelo de la sociedad dominicana, expresada en declaraciones públicas, editoriales, la presencia masiva en su funeral durante este lunes, son muestra del respeto y reconocimiento a su trayectoria profesional y personal en su paso por esta vida.
Doña Francia Espaillat, una dama exquisita que hacía la pareja perfecta con Molina Morillo, junto a sus cuatro hijos: José Antonio, Amelia, María Alicia y Silvia María, tienen muchos motivos para sentirse orgullosos de este ciudadano de la República.
Hoy, este 5 de abril, cuando los periodistas celebramos ‘nuestro día’, tenemos en el ejemplo de Molina Morillo un motivo para seguir y recordar.
Yo, simplemente, aprovecho estas líneas para decirle ‘hasta luego’.
rlgonzalez50@gmail.com


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