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No me sorprendió el triunfo de Donald Trump. En la recta final todo indicaba que habría una llegada cabeza a cabeza. Hillary era la gran favorita cuando arrancó la campaña electoral, pero se desinfló sobre la marcha. Resultó una candidata con muchas debilidades, distante de la problemática de los electores y con temores sobre su accionar en el gobierno de Obama.
Hay cambios profundos en el pensamiento de los cuadros medios y populares de los Estados Unidos. Sin ser tomados en cuenta en las decisiones, la mayoría silente de obreros, residentes en tugurios y áreas rurales hoy pone voz a su voto y cambia hombres, aunque el sistema se mantenga igual.
Dieron esa demostración cuando Obama fue electo presidente de los Estados Unidos. Primera vez que una persona de color llegaba a la Casa Blanca. Obama era y es un hombre del sistema. Antes de presidente fue senador de la importante ciudad industrial de Chicago.
Por ella ser mujer, con la señora Clinton aspirando a la presidencia también se rompió una barrera. Ahora el camino está abierto para que en el futuro puedan aspirar y tratar de llegar a la Casa Blanca personas de color y mujeres.
Trump es uno de los empresarios más ricos de los Estados Unidos. Es un hombre del sistema. No va a introducir cambios, sino a seguir la cartilla. En el temible caso de los emigrantes y refugiados económicos, no pasará de hacer cumplir leyes que ya están en vigencia, y quizás establezca una mayor vigilancia por razones de seguridad.
Ya en la Casa Blanca el tema migratorio no será prioritario en la agenda de un presidente que tiene que lidiar con el grave problema económico de su país, las relaciones con el creciente mercado chino, las guerras del medio oriente, las relaciones con la Federación Rusa, el Japón, la beligerancia de Corea, las desavenencias con los aliados europeos, y las crisis políticas de América Latina, incluyendo Venezuela, Brasil, Argentina y el levantamiento o mantenimiento de las sanciones a Cuba.
Las elecciones internas de los norteamericanos no era un menú para los dominicanos, pero ahora si es de interés local lo que el presidente de los Estados Unidos pueda disponer con el intercambio comercial República Dominicana-norte-américa, la colaboración en temas agropecuarios, educativos, de seguridad y en especial la línea sobre problemas fronterizos con Haití.
Entre el discurso de un candidato, y las acciones ejecutivas de un presidente hay diferencias totales. Trump es un hombre del sistema, apegado a los principios norteamericanos de ser la primera potencia del mundo. Puede haber un nuevo ocupante de la Casa Blanca, pero no hay en el horizonte un cambio de la política imperial.
jpm


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