Las centrales sindicales solicitaron al Congreso que dejara engavetado el proyecto de reforma del Código Laboral porque creen que esa es la única garantía de sobrevivencia del régimen de cesantía laboral, misma razón que en su oportunidad expuso el sector patronal para que no se convirtiera en ley con esa figura inserta.
Pese a las objeciones de trabajadores y patronos, la Cámara de Diputados anunció la reintroducción de la pieza en la presente legislatura, con lo que se escenifica un caso único en América Latina, de que sindicatos y gremios patronales coinciden por ratones diferentes en malograr el advenimiento de un nuevo Código Laboral.
En términos político y sociológico, ese extraño escenario refleja una crasa y debilidad ideológica de un movimiento sindical enfermo de burocracia que ha extraviado la definición aquella de “obreros en sí o para sí”, y del sector patronal que olvidó que el crecimiento del capital no sería posible sin la fuerza laboral.
La Cuarta Revolución Industrial, que signa al mundo de hoy, parece borrar la condición de enemigos de clase irreconciliables que el canon del marxismo- leninismo endilgaba a la relación entre capital y mano de obra, porque en la era de la tecnología ha resurgido un adversario común que es la oligarquía.
Enormes capitales imponen a nivel mundial control sobre flujo, producción y distribución de tecnología, materias primas y mercados de consumo, lo que le ha permitido controlar también el Poder político y militar en la mayoría de las grandes economías, aun en aquellas que pregonan filosofía y praxis de izquierda.
Petróleo, oro, tierras raras, fertilizantes, inteligencia artificial, industria espacial y el complejo militar están hoy bajo control de mega corporaciones de Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido, cuyos tentáculos alientan el renacer de oligarquías nacionales que imponen modelos políticos excluyentes.
Ante la actual coyuntura económica y geopolítica se requiere una unidad táctica o estratégica entre el capital intensivo y la mano de obra en todas sus vertientes como forma de impedir o desalentar la expansión de un modelo oligárquico que ejerze monopolio u oligopolio y otras prácticas desleales sobre el mercado.
Las presentes generaciones de empresarios tienen el compromiso de promover un tipo de relación obrero patronal basada en la justa distribución de las utilidades, como forma de estimular la expansión y consolidación empresarial, para lo cual se requiere de instrumentos jurídicos como el Código de Trabajo que garantice vías de resolución de conflictos.
La prevalencia de la cesantía laboral es una aspiración esencial de los trabajadores, pero puede ser también punto de arranque de un tipo de vínculo que conlleve a avenencia a largo plazo entre el movimiento sindical y el empresariado para impulsar un modelo político que promueva dignificación del trabajo y democratización del mercado.
jpm-am


Trump elige a Susie Wiles como jefa del gabinete en Casa Blanca
Abinader entrega muelles en Río San Juan y Cabrera para la pesca
Primer Ministro Haití seguirá en Puerto Rico, su futuro es incierto
Aduana sumará inteligencia artificial a análisis imágenes
La influencia pública: responsabilidad sobre los mensajes que se transmiten
Diputado PLD rechaza Danilo impulse candidatura de Gonzalo
Banco Central dona 21 obras a la biblioteca Abigaíl Mejía
La decadencia cultural en la RD
Banco Popular entre los 100 mejores lugares para trabajar AL
Cuando hacer lo correcto puede costar el puesto
MLB suspende a prospecto de la RD por falsear identidad y edad
El negocio de capar perros o más la sal que el chivo
Atletismo entrega RD$10.3 MM en incentivos a medallistas JCC


