El hombre fue creado por Dios, con dos elementos importantes: cuerpo y espíritu. Estos en conjunto forman el alma viviente. El hombre es causa del propósito de Dios, quien decidió hacer un ser semejante a él, con capacidad de inventar (construir o hacer cosas), y a la vez, pudiera adquirir valores morales, espirituales y divinos; Atributos transferibles de Dios, hacía a ese nuevo ser.
El hombre fue creado bueno, sin ninguna sombra del mal, eso lo hacía un ser perfecto como hombre, aunque imperfecto como Dios. De ahí que, fue hecho con albedrío lo que le daba la posibilidad de ser pecable. Entender a un ser dicotómico, de esta naturaleza, requiere tener conocimientos en ambos sentidos, de lo contrario, es algo imposible de entender, y más bien genera confusión.
La contaminación del hombre a partir del momento en que pecó, trajo a él un conocimiento para el cual no fue creado. Las ciencias de la psicología psiquiatría y otras relacionadas determinan la presencia de esa contaminación como desórdenes mentales, emocionales y conductuales. Si son desórdenes, entonces no son normales en él, sino que se presentan en un espacio ajeno a ellos.
Los cristianos llaman pecado a la conducta contraria para lo que el hombre fue creado; espíritus malos, a los impulsan esos comportamientos y; maldad a esas acciones destructoras del comportamiento no esperado del humano. Las ciencias ya mencionadas junto con las filosofías descartan la presencia de espíritus malos, por eso, no reconocen el origen del mal. Esa contradicción con la teología, o fe cristiana, no produce soluciones a conflictos entre los hombres.
Se debe admitir que la barbarie del pasado, considerando al hombre como salvaje, y la barbarie del hombre moderno y científico tienen una misma raíz, Satanás. No es posible que la maldad se haya aumentado y diversificado, así por así, ante tantos conocimientos. Jesucristo, de antemano profetizó: «Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará» . Mt. 24:11, 12.
Jesucristo como un ser celestial, y quien participó en la creación del hombre, conocía la composición de éste, y a la vez, había venido para rescatar y redimir al hombre de la situación en la que está, él declaró que el hombre necesita negarse, arrepentirse y convertirse para poder salir de la situación conflictiva en que está.
En consecuencia, nadie tiene mayor conocimiento del hombre que Jesucristo. El vino a morir para poder darle el perdón de los pecados al hombre , justificándole ante Dios y librándole de Satanás. La presencia conflictiva humana, justificó la venida de Jesucristo. Todo ser consciente reconoce los conflictos y desea soluciones. Ante esa realidad, el hombre acepta que vive en muchos conflictos.
La ignorancia de las dos fuerzas que batallan por el hombre, el bien contra el mal; la luz contra las tinieblas; y Jesucristo contra Satanás. Lleva al hombre a burlarse de la Biblia, las iglesias, Jesucristo y de Dios. Eso fue lo que hizo el Faraón en Egipto contra Moisés, Aaron y Dios; eso mismo le sucedió a Jesucristo cuando estaba crucificado en la cruz, por las personas que presenciaron esa ignominia.
La presencia de Jesucristo y la palabra de Dios son las guías seguras para poder superar los conflictos en el hombre. Sobre todo, si el hombre acepta a ambos de todo corazón, como la expresión del plan de Dios, enmarcado en el amor, como está escrito: «Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna». Jn. 3:16.
jpm-am


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A lo largo de la historia, la existencia de Dios ha sido una afirmación basada en la fe y no en la evidencia empírica. No hay pruebas científicas verificables de la existencia de un ser divino que intervenga en el universo. La ciencia avanza mediante la observación, la experimentación y la verificación de hipótesis, y hasta la fecha, ninguna evidencia ha confirmado la existencia de Dios.
La vida en la Tierra surgió a través de un proceso de evolución biológica. La teoría de la evolución, propuesta por Charles Darwin y respaldada por una vasta cantidad de evidencia fósil, genética y biológica, explica cómo los organismos se diversifican y se adaptan a su entorno a lo largo del tiempo. Los primeros organismos unicelulares aparecieron hace unos 3.5 mil millones de años.
A partir de ellos, la vida evolucionó a través de mecanismos naturales como la mutación, la selección natural y la deriva genética. Este proceso no requiere la existencia de un ****r consciente que dirija el desarrollo de la vida. Si todo en la creación es perfecto, ¿cómo se explican las numerosas imperfecciones y fallos en la naturaleza? Ejemplos como las enfermedades genéticas, los desastres naturales y las extinciones masivas demuestran que el mundo no es un lugar perfectamente diseñado. Estas imperfecciones son consistentes con un proceso natural de evolución y cambio, donde la adaptación y la supervivencia no siempre resultan… Leer mas »
En ciencia, se utiliza el principio de parsimonia, también conocido como la navaja de Occam, que sostiene que la explicación más sencilla y con menos supuestos es generalmente la correcta. La hipótesis de un ****r divino introduce una entidad adicional y compleja que no es necesaria para explicar los fenómenos observados en la naturaleza. Las leyes de la física, la química y la biología son suficientes para explicar la formación de planetas, la aparición de la vida y su evolución.
Por lo que veo, la fantasía y la imaginación son infinitas. Supongo que si los animales pensaran, también tendrían sus propios dioses, a imagen y semejanza de ellos. Un dios para los cerdos, otro dios para los camellos, y así cada animal abogando por el que consideran su único y verdadero dios. Y estaríamos obligados a respetarle sus creencias.
DOLLAR te bendiga más, firme es lo que hay que estar siempre hasta la eternidad sirviendole a JE$U$
Dios te bendiga más, firme es lo que hay que estar siempre hasta la eternidad sirviendole a JESÚS.