Por: Alejandro Santos
Cuando evaluamos las rendiciones de cuentas de los últimos gobiernos dominicanos, encontramos discursos cargados de emotividad, que buscan mostrarnos realizaciones trascendentales y reivindicar como propias acciones repetitivas de diferentes administraciones.
Inevitablemente, los medios de comunicación terminan saturados de opiniones y comentarios provocados por estas rendiciones de cuentas, generando un ciclo de debate entre los funcionarios del gobierno y la oposición. Es la misma historia de siempre.
Con el paso del tiempo, pareciera que caemos en un ejercicio de fe, donde todo se reduce a creer o no creer. La “magnificencia” de los discursos, hiperbólicos y extensos, solo deja como resultado un agotamiento general ante la avalancha de información y conceptos.

Lo realmente sustancial se reduce a informes no comprobados sobre la ejecución presupuestaria de los distintos ministerios y direcciones.
Tal como en gobiernos anteriores, el presidente Luis Abinader presentó al país las ejecuciones de su administración en áreas claves como salud, educación, economía, obras públicas y vivienda, entre otras. En cada una de estas áreas se encuentra un pliego detallado de acciones y resultados.
Tampoco se dejaron de abordar temas sensibles como la crisis con Haití, la seguridad pública, la reforma institucional del Estado y la marginalidad social.
Entre los puntos expuestos por el presidente Abinader, uno que llama particularmente la atención es el objetivo de que el 50 % de la población alcance una renta per cápita de 15,000 dólares anuales. Si dividimos esta cifra entre 12 meses, nos da un ingreso mensual de 1,250 dólares. Sin embargo, resulta difícil creer que este monto, en términos reales, pueda garantizar una categoría de clase media en el país.
Otro aspecto a destacar es la salud financiera de la economía dominicana. Según lo expuesto, esto indica que no era ni será necesaria una reforma fiscal, lo cual genera un impacto positivo en los agentes económicos y brinda tranquilidad a las familias dominicanas.
Asimismo, es relevante el dato sobre la reducción de la pobreza. Según el presidente Abinader, esta pasó de un 23 % a un 18.98 % anual, una cifra que sin duda merece análisis.
Levantar ánimo
Lo positivo de estos discursos y rendiciones de cuentas es que, dentro de su carga emotiva, contribuyen a levantar el optimismo y la fe en el presente y futuro de la República Dominicana.
jpm-am


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