Sin embargo, los padres de la menor, Juanito Burgos y Juliana Rosa, dijeron a la prensa que camino al funeral su hija abrió los ojos y defecó, por lo que la creyeron viva y la llevaron otra vez al hospital, pero que los médicos reiteraron que estaba muerta.
De acuerdo con las declaraciones de los padres de la adolescente, camino a la casa ésta volvió a abrir los ojos y estaba sudando, por lo que se negaban a sepultarla temiendo que estuviera viva.
La occisa fue sepultada el domingo, pero ante la incertidumbre fue desenterrada poco después.
Un médico no identificado sugirió extender el funeral por 72 horas, pero finalmente las autoridades recomendaron hoy su sepultura, lo que fue aceptado por los parientes, algunos de los cuales había asociado el suceso a la hechicería.