Santo Domingo. Rep. Dom. - 26 de Noviembre 2014
Opinión
17 Marzo 2013, 04:08 PM, Comentarios
El Chávez hijo y hermano
Por EDUARDO ALVAREZ

Elena Frías y Hugo de los Reyes Chávez pierden a un hijo amoroso. María Gabriela, Rosa Virginia y Hugo Rafael quedan huérfanos del cariño de su adorado e inolvidable padre. A Venezuela se le va, esta vez, no el “ultimo hombre a caballo” –que era el Maisanta de sus elevadas inspiraciones-. Sí un revolucionario autentico y apasionado. Enamorado de su revolución, como sólo puede estarlo un hombre que asumió la justicia social y las transformaciones estructurales como norte y estandarte de su vida pública, durante catorce años de gobierno, antecedidos y macerados de epopeyas, dejando escrita una historia extraordinaria y consistente.

Su propia muerte devino en un acontecimiento hazañoso. Como, si para morir, los grandes hombres necesitaran traer con ellos la gloria de sus triunfales días. Eterna y recurrente paradoja del dolor revestido del encanto místico que nos remonta al César sacrificado a manos de Bruto. Si algo de leyenda le faltaba a esta muerte, surgen las sospechas acerca de las causas del cáncer que lo postró durante meses, aportando los trágicos matices que reclaman los inmortales.

Para sus padres, hijos y hermanos no deja de ser uno más de los mortales, cuyo desbordante afecto era apenas notable en casa. La madre recuerda a Hugo Chávez como un niño nada especial, no diferente a los demás, parecido a ella. Eso sí, muy cariñoso y muy simpático, a pesar de su fuerte carácter. Hábil para el dibujo. La generosidad era tal vez su atractivo. Dibujaba para sus compañeros sin exigirles recompensas. “Nuestro hijo tenia amor para todos”, nos cuenta Elena. Adán, su hermano mayor, recuerda y admira desde niño su constante e indomable personalidad. Fueron inseparables, por tanto, nadie conocía tanto a Hugo Chávez como él. Resalta su estoicismo frente a las agresiones. De hecho, no lo era. Prefería evitar las confrontaciones.

Desde muchacho, admiraba su talento de canta y declamador. Entre ambos, Adán y Hugo, siempre hubo un amor muy intenso e inalterable. Cuanta el mayor que, entando en Caracas en 1973 participando en un congreso del Partido Comunista, del que era miembro, se le ocurrió visitar a Hugo en cuartel miliar. “Yo andaba con una pinta de rebelde, con pelo largo, jean, franela y sandalias; a lo mejor no me dejan entrar o le causo un problema, me dije”, cuenta luego. Sin embargo, fue, saludó a su hermano, cargado de papeles, delicados y proscritos de esos recintos. Fue recibido con igual cariño por el sargento Chávez y sus compañeros de arma, no sin antes escuchar una amable advertencia de Hug “Coño, Adán, ¿y tú andas con eso? Guárdalo, mi hermano querido”. Adán recuerda sus sanas bromas. Cuando lo cuestionaban sobre su inclinación marxista, solía responder: “¿Pero por qué yo, si el comunista de la familia es Adán?”.

[En próximas entregas, pido a ustedes, amables lectores, me permitan hablarles, primero, del Chávez padre, luego del pelotero fanático de las estrellas dominicanas, y finalmente, del revolucionario].

  • Compartir en:

Comentarios

Para usted publicar un comentario simplemente escríbalo y presione el botón ENVIAR COMENTARIO. Inmediatamente lo verán miles de personas en más de 120 países que regularmente visitan este periódico. ALMOMENTO.NET no revisa la ortografía ni el texto de los comentarios que escriben sus lectores, por lo que no se hace responsable de los conceptos emitidos en los mismos. En caso de violación a las leyes, suministrará al agraviado o a las autoridades el IP de la computadora desde donde fue escrito el comentario en cuestión. Rogamos a nuestros lectores dar buen uso a esta facilidad de libre expresión que ponemos en sus manos.

 
Refrescar Imagen
Escriba la palabra:
Más Noticias