SANTO DOMINGO, República Dominicana.- Llanto, lamentaciones y melancolía caracterizaron hoy el sepelio del pintor Guillo Pérez, quien murió el pasado domingo, a los 88 años de edad, y que fue considerado un aristócrata del pensamiento creativo y pictórico, un estudioso y un filósofo de vida.
Al sepelio en el cementerio “Puerta del Cielo” acudieron parientes, amigos, entre estos alumnos, hoy reconocidos artistas del pincel que entre lágrimas contaron anécdotas y recordaron sus enseñanzas y momentos vividos con el artista.
Dustín Múñoz, subdirector de la Escuela Nacional de Bellas Artes (de la que Pérez fue director), señaló que fue maestro a tiempo completo, con sello propio, dejando un gran legado y ejemplo de dedicación y estudio a las futuras generaciones.
Pese a padecer una enfermedad, con la que batalló y prácticamente lo obligó a retirarse de la vida pública en los últimos cinco años, jamás se alejó de su taller creativo, ni de la escuela que lleva su nombre.
Familiares:
Le sobreviven su viuda Amalia Linares; sus diez hijos Willy, Rosa, Miguelina, Fany, Ángela, Guillermo, Miguel, Francisco, Amada, Elisaury Pérez, que lo definieron como como un padre dedicado, trabajador incansable, amante y respetuoso de los mejores valores y costumbres y paisajes dominicanos.
Sepultan restos de pintor Guillo Pérez
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