SANTO DOMINGO, República Dominicana.- Llanto, lamentaciones y melancolía caracterizaron hoy el sepelio del pintor Guillo Pérez, quien murió el pasado domingo, a los 88 años de edad, y que fue considerado un aristócrata del pensamiento creativo y pictórico, un estudioso y un filósofo de vida.
Al sepelio en el cementerio “Puerta del Cielo” acudieron parientes, amigos, entre estos alumnos, hoy reconocidos artistas del pincel que entre lágrimas contaron anécdotas y recordaron sus enseñanzas y momentos vividos con el artista.
Dustín Múñoz, subdirector de la Escuela Nacional de Bellas Artes (de la que Pérez fue director), señaló que fue maestro a tiempo completo, con sello propio, dejando un gran legado y ejemplo de dedicación y estudio a las futuras generaciones.
Pese a padecer una enfermedad, con la que batalló y prácticamente lo obligó a retirarse de la vida pública en los últimos cinco años, jamás se alejó de su taller creativo, ni de la escuela que lleva su nombre.
Familiares:
Le sobreviven su viuda Amalia Linares; sus diez hijos Willy, Rosa, Miguelina, Fany, Ángela, Guillermo, Miguel, Francisco, Amada, Elisaury Pérez, que lo definieron como como un padre dedicado, trabajador incansable, amante y respetuoso de los mejores valores y costumbres y paisajes dominicanos.
Sepultan restos de pintor Guillo Pérez
Escuchar artículo
0 Comments
Nuevos


Trump elige a Susie Wiles como jefa del gabinete en Casa Blanca
Abinader entrega muelles en Río San Juan y Cabrera para la pesca
Primer Ministro Haití seguirá en Puerto Rico, su futuro es incierto
Prodesa llega a RD dirigida al desarrollo urbano sostenible
Los anfitriones se despiden de la Copa Mundial de Fútbol 2026
El espejo del país, síntoma y advertencia
Intrant descarta alza pasaje, no ha autorizado ningún aumento
Gobierno enfoca presupuesto en inversión, educación y salud
Trump confirma que pidió a la FIFA «revisar» la roja a Balogun
PLD cree el PRM no clasificará para la segunda vuelta en 2028
INABIE benefició unos 14 mil estudiantes asistencia de salud
Retos de RD frente a los terremotos
Trapiche, azúcar y raspadura


