¿Por qué no prende un outsider aquí…?
Para ilustrar, habrá que fijar, como premisa, dos causales que han facilitado el referido fenómeno (países desarrollados vs. subdesarrollados): una, que, en estos casos, se ha impuesto, desde mi punto de vista, los aspectos subjetivos más que los objetivos (Estados Unidos y Brasil, son ejemplos patentes: vieja tradición democrática –pero, con crisis-ausencia de liderazgo-político tradicional (Trump, hizo añico el liderazgo “emergente” demócrata-republicano)-, y por otro, crecimiento económico, mas disminución de la pobreza; Brasil –pero…, descrédito-político y corrupción-); y dos, donde los partidos tradicionales son referentes electorales, aún con déficits de democracia interna y descrédito de su clase política, no se ha genera, a corto plazo, el fenómeno.
De modo, que no basta que estén dadas las condiciones objetivas para que el fenómeno, como onda expansiva, se dé en un país determinado. Ello así, porque los fenómenos sociopolíticos surgen-afloran a partir de ciertas condiciones -objetivas-subjetivas- especificas -sine qua non-, para generar crisis-rupturas en una determinada coyuntura sociopolítica-lectoral ya dentro de un sistema histórico-establecido; o dando un salto (una revolución). Y esto último, no se ha dado ni en los Estados Unidos, ni en Guatemala, ni mucho menos en Brasil.
A grosso modo, se trata de vuelcos-giros político-ideológico-
No obstante, a favor de esas voces agoreras, en nuestro país, como en otros, se están creando las condiciones objetivas-subjetivas para que, tarde o temprano (por posposición de reformas-pendientes), irrumpa un fenómeno sociopolítico-electoral como el que se ha presentado en Brasil y Guatemala.
Sin embargo, a estas alturas, no asoma ese líder (outsider). Quizás, por dos razones básicas: 1) aún los partidos tradicionales siguen siendo referentes electorales –y, en esa dinámica sociopolítica-electoral, se conjuga una extraña simbiosis: algunos periodistas-opiónologos, “políticos de la secreta”, hacen oposición política disfrazada de “opinión pública”; mientras otros, contrarios, son “bocina”-mediáticas-; y 2) porque en el liderazgo nacional se da lo que he llamado una curiosa atipicidad política-electoral centrada en dos líderes de un mismo partido; y en menor medida, la gravitación, desordenada, en la oposición, de un atípico-impredecible y de otro poco empático.

Trump elige a Susie Wiles como jefa del gabinete en Casa Blanca
Abinader entrega muelles en Río San Juan y Cabrera para la pesca
Primer Ministro Haití seguirá en Puerto Rico, su futuro es incierto
Festival Hato Mayor premiará con $11 MM voleibol de playa
¿Hacia dónde vamos como sociedad?
Duarte y la seguridad social
Yiyo Sarante y Shadow Blow en concierto de Carnaval Vegano
Guido Gómez: nuevo edificio y defensa del patrimonio público (OPINION)
Alexis Mármol y la expansión de su proyecto dental (OPINION)
OPINION: El peligro de una nueva conflagración mundial
“Liderazgo Femenino 2026” será en el hotel Intercontinental SD
Qik Banco Digital lanza app para recibir dinero del exterior
David Valerio acapara honores en el Dominican Roll Race 2026









