OPINION-No ha habido una declinación del merengue sino de los compositores

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EL AUTOR es periodista, director de ALMOMENTO.NET. Reside en Santo Domingo.

Nací y viví hasta que tenía 26 años en la ciudad de San Cristóbal, en una casa cuya peculiaridad no sólo era que estaba a poca distancia de la Escuela Pública y del edificio del Correo, sino además porque frente a ella pasaba la Banda de Música Municipal cada vez que realizaba una de sus tradicionales “alboradas”.

Para quienes no conocen el término, debo explicar que “alborada” es una música que se interpreta al amanecer para festejar algo o a alguien.

En distintas ciudades dominicanas era tradición  este rocío musical mañanero durante las fechas patrias: 27 de Febrero (Día de la Independencia), 6 de Noviembre (Día de la Constitución), 26 de Enero (Día del Natalicio de Juan Pablo Duarte), etc.  En San Cristóbal, sin embargo, el fanatismo trujillista se fue lejos y los alabarderos agregaron el 24 de Octubre como una fecha también “patria” (pero mucho “más especial”) pues era la del natalicio de “El Jefe”, Rafael L. Trujillo Molina.

Para mí (y estoy seguro que también para algunos de Ustedes) una alborada era una de las experiencias más agradables. Imagínense lo que significaba estar profundamente durmiendo y despertarse con una agradable música que primero se escuchaba lejos e iba agigantándose a medida que sus intérpretes se iban acercando.

Siempre resultó para  mi un privilegio que la Banda Municipal, luego de subir por la avenida Constitución, doblara  siempre a la derecha nada más y nada menos que por la calle de mi casa y se devolviera por las calles Padre Ayala o General  Leger hacia el lugar de donde había partido:  el parque Central.

Durante su periplo ella no venía interpretando una marcha épica, como se hace en los desfiles, sino más bien un merengue, precisamente el que tiene las letras más bellas y la melodía más atractiva y contagiosa, uno que todo el mundo conoce como “Arroyito Cristalino”, pero cuyo verdadero nombre es “Mensaje”.  Su autor fue Luis Arcadio Franco (Pipí Franco) uno que,  oh, ironías de la vida,  aunque NO era compositor sino cantante, creó uno de los grandes merengues de la historia.

Me acostumbre a escuchar este sabroso merengue, el cual regularmente era interpretado “a capela” en plena calle, por uno de los miembros de la Banda de Música que, a pesar de que no era cantante, tenía “dotes” para ello.  Siendo un niño, me aprendí esas románticas letras que siempre he guardado en mi corazón:

“Arroyito cristalino,

ve dile a mi dulce amada

que aquí la estoy esperando,

que no me haga sufrir tanto.

 

En tus aguas cristalinas

este mensaje le envío

ve dile lindo arroyuelo,

que yo me muero de frío

 

Si por ella muero

yo no dejare de penar,

tampoco mis ojos

 se cansarán, de penar,

de penar

 

Imagínense, yo que nací y crecí escuchando merengues de esta dimensión, cual es impacto que ahora me provoca escuchar un “merengue” que entre sus “estrofas” hay una que dice:  “Si tu quieres colar café, cuélame este paquete”.

Estoy, finalmente, convencido de que no ha habido una declinación del merengue, como algunos sectores interesados han querido alegar, sino más bien un aletargamiento de sus compositores. 

Merengue, bailadoresSi hubiera habido declinación no se escuchara en las emisoras de radio ni tampoco fuera interpretado en los salones de baile de todo el país. Muy por el contrario, sigue siendo el ritmo por excelencia, a tal punto que los lugares en donde lo interpretan son precisamente los de mayor afluencia y los que mejor tipo de público atraen. También es el genero que domina en las celebraciones de bodas, cumpleanos y otros eventos de la alta sociedad.

Pese a la embestida de la Bachata, la Salsa y otros ritmos, la gente no se cansa de escucharlos ni de bailarlos y se mantienen “como el primer guandul” Johnny Ventura, Los Hermanos Rosario, Fernando Villalona, Eddy Herrera, Sergio Vargas y otros intérpretes que han respetado la línea tradicional de los merengues.  En contraste, las agrupaciones que la han distorsionado e irrespetado, se han evaporado como la acetona.

 

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