Por principios políticos y vocación de poder, los partidos de oposición en la R. Dominicana, en especial el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y Fuerza del Pueblo (FP), están compelidos a introducir cambios en sus respectivos accionar, asumiendo una actitud proactiva, crítica y diferenciadora de las políticas y ejecutorias que, a partir de este segundo año, implementará el gobierno del PRM-Abinader.
La oposición política mantuvo una actitud de colaboración y observación pasiva durante el primer año de gestión del gobierno del PRM-Abinader, lo que se explica por la parálisis postelectoral del activismo político y por los efectos de la pandemia del coronavirus. También porque el PLD y la FP dedicaron parte de ese tiempo a importantes cuestiones internas: Realización del IX Congreso del PLD y del congreso constitutivo de la FP.
Similar actitud asumieron las organizaciones de la sociedad civil, la clase media urbana y los sectores populares, lo cual facilitó que el gobierno del PRM-Abinader navegara sin contratiempo, en su primer año de gestión.
El presidente Abinader prometió, en siete diferentes ocasiones, que invitaría a la oposición a participar en un diálogo para concertar la unidad nacional a los fines de enfrentar la crisis sanitaria, económica y social que afectaba al país.
Sin realizar una sola acción concreta en procura del diálogo y la unidad nacional, fue el pasado 18 de agosto, que se hizo la invitación a los partidos con representantes en el Congreso Nacional (PLD, FP, PRD, AP, FA, PRSC y PQDC), a representantes de la sociedad civil y del empresariado a participar en el proceso para abordar 12 diferentes reformas, a través del Consejo Económico y Social (CES), lo cual empezará el 30 de agosto en curso.
Por lógica de la política y las características de la actual coyuntura nacional, los partidos de oposición están compelidos a participar en dicho diálogo y, mediante sus representantes, asumir una actitud activa y transparente ante cada una de las 12 reformas, muy en particular en las dos que son de mayor interés del gobierno y con más probabilidades de afectar la paz social y calidad de vida del pueblo dominicano.
Obviamente, nos referimos a los propósitos gubernamentales de reformar la vigente Constitución de la República para, supuestamente, blindar la independencia del Ministerio Público y realizar una reforma fiscal para aumentar la presión tributaria e incrementar los ingresos del Estado.
Para esas dos reformas, que son las de mayor interés del presidente Abinader, la oposición política tiene que agudizar al máximo su olfato político; con firmeza y cautela defender los mejores intereses del pueblo porque, importantes franjas de la clase media y de los sectores populares estarán vigilantes ante actitudes blandengues y espurios conciliábulos.
Al margen de dicho diálogo y a partir de este segundo año, el PLD y la FP, que se disputan el liderazgo de la oposición, necesitan imprimir mayor dinamismo y mejorar la puntería en sus críticas en las áreas económicas, agrícolas, industriales, sociales, educativas y sanitarias que, con displicencias, improvisaciones y malas prácticas está realizando el gobierno del PRM-Abinader, lo cual atenta contra los mejores intereses del pueblo dominicano.


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