El papa Benedicto XV fue profesor de monseñor Francisco A. Nouel Bobadilla en la Pontificia Universidad Gregoriana, en Roma, Italia. Documentos publicados por historiadores especializados en asuntos vinculados con la iglesia católica dominicana permiten comprobar que el referido pontífice reconocía en el joven dominicano su inteligencia y cultura, así como sus altas prendas espirituales.
Después de ascender al papado en el 1914 esa certeza sobre Nouel lo motivó para asignarle una gama de tareas en las islas del Caribe hispano, tal y como constan en múltiples comunicaciones. Fue esa máxima autoridad de la iglesia católica quien, en gran parte por las gestiones personales de monseñor Nouel, ordenó el 14 de julio de 1920 la coronación de la Virgen de la Altagracia; ejecutándose dicha disposición el 15 de agosto de 1922.
Otra de las condiciones extraordinarias de monseñor Nouel, fuera de sus actividades eclesiásticas, fue su entusiasmo por impulsar la cultura dominicana, especialmente a través de las letras. En la página oficial de la Academia Dominicana de la Lengua se reconoce que fue por iniciativa suya que la misma se creó el 12 de octubre de 1927, la cual presidió durante casi diez años.
Entre decenas de críticos literarios y filólogos es pertinente decir que los eminentes hermanos Pedro y Max Henríquez Ureña, especialmente en este último, escribieron varias veces sobre los textos ensayísticos y la oratoria religiosa y política de ese prominente dominicano, a quien se le ubica en la corriente literaria del modernismo criollo junto a personajes como Gastón F. Deligne, Fabio Fiallo, Osvaldo Bazil y Tulio M. Cestero, entre otros.
La condición de monseñor Nouel como ciudadano excepcional, comprometido con la dignidad de la nación, se creció ante la oprobiosa ocupación del país por el poder estadounidense (1916-1924). Él fue de los dominicanos que se opusieron al Plan Harding (14-6-1921), mediante el cual los EE.UU. vendían la idea de que iban a desocupar de inmediato el territorio nacional. Era un señuelo, pues su soldadesca continuó pisoteando nuestra soberanía durante tres años más.
El alto nivel cultural de monseñor Nouel nadie lo discute, así como su facilidad oratoria. Uno de sus discursos más impactantes lo pronunció siendo un joven sacerdote el 27 de febrero de 1891, desde el púlpito de la catedral de Santo Domingo, exaltando la proceridad del patricio Ramón Matías Mella, cuando sus restos mortales fueron trasladados desde la ciudad de Santiago de los Caballeros a la Capilla de los Inmortales. Allí permanecieron hasta el 27 de febrero de 1944, cuando fueron llevados junto a los de Duarte y Sánchez al Altar de la Patria, donde reposan desde entonces.
También importante fue la pieza oratoria que pronunció al juramentarse como presidente de la República (interino) el primero de diciembre de 1912. En esa ocasión dijo, entre otras cosas: “Un año de guerra desangrado el país y aniquilado su agricultura y comercio…teñida de sangre humana se encuentra todavía la campiña que fecundó el esfuerzo…por las calles de muchas villas y ciudades desfila la procesión de ciudadanos mutilados por la guerra”. (Citado por Ramón Marrero Aristy en su obra La República Dominicana: Origen y destino…Editora del Caribe, 1957).
Como corolario de estos comentarios sobre monseñor Adolfo Alejandro Nouel Bobadilla señalo que una hermosa provincia minera y agropecuaria, ubicada en el punto central de la isla de Santo Domingo, lleva su nombre. Fue declarada ecoturística por sus grandes atractivos naturales. Tiene una larga tradición carnavalesca, amén de atesorar un importante fondo pictórico del maestro nacional nativo de allí Cándido Bidó y otros artistas de la paleta.
Es de rigor resumir que en 1936 el municipio del cual formaba parte la localidad de Bonao (topónimo taíno proveniente de los tiempos precolombinos) fue designado como monseñor Nouel, pero en el 1960 esa ciudad cabecera recuperó su nombre original (Ley No.5344 del 27-4-1960. G.O. No.8472).
Cuando ese municipio fue elevado a provincia se le nombró monseñor Nouel, quedando Bonao como su capital. (Ley No.27, 22 de septiembre de 1982). Importante es, además, consultar la Ley 147-06, promulgada el 7 de abril del 2006, para conocer otros detalles de esa estratégica provincia dominicana.
En resumen, Adolfo Alejandro Nouel Bobadilla fue un gran dominicano que ejerció sus funciones religiosas y ciudadanas con una alta cota de responsabilidad. Designar una provincia con su nombre fue un reconocimiento a los valores humanos que guiaron gran parte de su vida.
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