Por DANIEL TORIBIO
El Gobierno presentó su propuesta fiscal como una respuesta a la guerra en Medio Oriente y al aumento de los precios del petróleo. Ese argumento pierde fuerza.
Los precios internacionales del crudo han comenzado a retroceder. El Brent volvió a colocarse por debajo de los US$80 por barril tras los anuncios de una posible desescalada del conflicto. La situación sigue siendo incierta, pero la dirección del mercado es distinta a la observada cuando el barril llegó a superar los US$110. Si el principal riesgo utilizado para justificar la urgencia fiscal se reduce, corresponde revisar el diagnóstico.
República Dominicana es vulnerable a los choques energéticos. Cada aumento sostenido de US$10 por barril puede agregar cerca de US$760 millones a la factura petrolera anual. Eso afecta combustibles, transporte, electricidad, inflación y subsidios. Nadie discute esa realidad.
Lo discutible es utilizar una coyuntura internacional para justificar medidas tributarias permanentes.
El proyecto sometido por el Gobierno excede una respuesta temporal. Busca recaudar entre RD$40,000 y RD$50,000 millones mediante aumentos impositivos y nuevas cargas tributarias.
Incluye el incremento del impuesto a cheques y transferencias, mayores gravámenes a determinadas empresas, impuestos a nuevas actividades económicas, aumentos en la tributación de casinos y juegos de azar, así como el cobro del ITBIS en aduanas a contribuyentes informales.
Eso tiene otro nombre: reforma fiscal.
La contradicción resulta evidente. El Banco Central y el Fondo Monetario Internacional proyectan un crecimiento cercano al 4 %, inflación dentro del rango meta, estabilidad financiera y fortaleza del sector externo. Al mismo tiempo, el Gobierno plantea nuevos impuestos bajo el argumento de una crisis internacional cuya intensidad parece moderarse.
La pregunta es inevitable: ¿La crisis es externa o es fiscal?
Las cifras apuntan hacia el frente interno. La deuda del Sector Público No Financiero alcanzó US$66,408 millones en abril de 2026, unos US$23,000 millones más que en septiembre de 2020. Solo el pago de intereses supera este año los RD$324,000 millones.
El problema también aparece en la composición del gasto. Entre 2021 y 2025, el gasto corriente representó cerca del 86.6 % de la ejecución presupuestaria, mientras la inversión de capital apenas alcanzó el 13.4 %.
A esto se suma el déficit eléctrico. Las transferencias presupuestadas a las empresas distribuidoras para 2026 ascienden a RD$92,476 millones.
Hay un dato adicional. El 30 de abril el propio Gobierno anunció medidas para liberar alrededor de RD$40,000 millones mediante recortes de gasto. Si ese espacio existía dentro del presupuesto, el problema principal no era el petróleo.
La presión fiscal proviene del crecimiento del gasto corriente, del aumento de la deuda, del déficit eléctrico y de la baja calidad del gasto público.
El petróleo puede agravar esas tensiones. No las explica.
Antes de aceptar nuevos impuestos, el país merece una explicación más clara sobre las verdaderas causas del problema fiscal.


Trump elige a Susie Wiles como jefa del gabinete en Casa Blanca
Abinader entrega muelles en Río San Juan y Cabrera para la pesca
Primer Ministro Haití seguirá en Puerto Rico, su futuro es incierto
Fortalecer la confianza de los ciudadanos en sus instituciones
Consulta Nacional por Futuro Educación llega a la diáspora
Abinader dice zona Samaná se transforma con inversión oficial
RD ante el desafío del desarrollo
Medios dominicanos destacan récord de Marileidy Paulino
Turismo entrega remozado el Alcázar; inicia alumbrado zona
Avanza en SDE la construcción mayor centro comercial de RD
LeBron James: tres escenarios para su futuro en la NBA
Decenas de jóvenes se integran “Primeros votantes con el PLD”
PRD ve transformación de la educación requiere un cambio



Daniel, pero habla de los$ 200000.00 millones que Leonel dejó como déficit fiscal cuando dejó el gobierno. Eso anda por ahí como deuda pública, también.
Y APARECIÓ OTRA VEZ EL MAIPIOLO DE LEONEL. RETIRATE Y TERMINA LOS DOS DEDOS DE BARCELO QUE TE QUEDAN.
Vieja payasa, estupida y loca en los momentos que la abordan los medios, Daniela parece una trapo de loca, siempre de disparatosa alarmista
En muchos países, cuando los contribuyentes perciben que existe transparencia en el uso de los recursos públicos, igualdad en la aplicación de las normas y eficacia en la lucha contra la evasión, la aceptación social de los impuestos suele ser mayor.
Adema la prioridad debería ser mejorar la eficiencia recaudatoria. Muchas empresas actúan como agentes de retención y percepción de impuestos, especialmente en el caso del ITBIS. Bajo esta visión, una mayor fiscalización, controles más efectivos y una mejor trazabilidad de las operaciones podrían contribuir a aumentar la recaudación sin necesidad de elevar las tasas impositivas.
La carga tributaria recae repetidamente sobre los contribuyentes formales. Si efectivamente existe un nivel elevado de evasión del ISR, aumentar la tasa del 27% al 30% podría generar la percepción de que se está exigiendo más a quienes ya cumplen, mientras persisten debilidades en la capacidad de control y subdeclaran sus obligaciones
Payaso!!!