He hecho una traducción libre del título de un trabajo publicado en Foreign Affairs a la firma de Ronald Inglehart de la Universidad de Michigan. Aunque extenso, bien documentado e igualmente bien argumentado, voy a referirme solamente a dos datos presentados y analizados en ese trabajo: “The age of insecurity”.
Según Inglehart, hace 50 años, en los Estados Unidos, el mayor empleador era General Motors y el salario promedio por hora era de 30 dólares la hora. Para el año 2016, el mayor empleador del país es Walmart y el salario promedio es de 8 dólares la hora. Ni siquiera voy a intentar el análisis actuarial de lo que significaban 30 dólares hace 50 años versus lo que significan 8 dólares a los precios de hoy en día.
Los empleos perdidos en los Estados Unidos durante el periodo del año 2000 al año 2010 muestran algo sorprendente. El 13% de los empleos perdidos fue debido al outsourcing, es decir, la mudanza de fábricas o mas bien, los procesos de fabricación a otros países. Es decir que, de cada 100 empleos perdidos, solamente 13 se han debido al comercio y la exportación de fábricas o procesos de manufactura. Sin embargo, el 85% de los empleos perdidos durante el mismo periodo se originó debido a la implantación de avances tecnológicos que redujeron mano de obra e hicieron innecesario mantener personas contratadas desempeñando labores que fueron confiadas a robots y otros procedimientos automatizados.
Finalmente y para no dejar dudas de ningún tipo: según Inglehart los empleos que crecen lo hacen solamente en las áreas de servicio que no requieren destrezas, que son mal pagados y a los que quedan confinados inmigrantes y minorías. Por lo tanto. ¿Por qué sorprenderse del auge autoritario, de la quiebra de procesos democráticos, del auge neo fascista, de las epidemias de opioides, suicidios, locuras etc?
Inglehart argumenta que ya antes la democracia vivió periodos donde reculó pero siempre se recuperó y el espera que conjurando los niveles crecientes de desigualdad la democracia, que el defiende como el mejor sistema, pueda volver a representar la mejor esperanza de la gente en cualquier parte. Lo que Inglehart no aclara es que:
1ro.- Nunca antes las personas habían sido convertidas y se comportaban como consumidores en lugar de hacerlo como ciudadanos.
2do.-En medio del estropicio y la quiebra actual, ¿de donde podrían venir el impulso para rectificar y una fuerza social que, por su propio interés y el de otros, lo enarbole?
RONALD INGLEHART is Amy and Alan Lowenstein Professor of Democracy, Democratization, and Human Rights at the University of Michigan. He is the author of Cultural Evolution: People’s Motivations Are Changing, and Reshaping the World.

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sr manon tremendo articulo