Hasta que un expresidente no perdió unas primarias abiertas (como sucedió hace unos meses), en el país –y allende los mares- había consenso de que, independientemente de fallas y lagunas en las legislaciones electorales -mas cierta tozudez de su anterior titular-, la institución rectora de planificar, organizar y regentear las elecciones nacionales a los poderes públicos (la JCE) alcanzó reconocimiento público al que todos los actores políticos y la sociedad, en pleno, contribuyó -como a desterrar el fantasma histórico-político-cultural del fraude electoral, tan congénito a los “triunfos electorales” del Dr. Balaguer-.
Pero ahora, de golpe y porrazo (¿…?), el susodicho fantasma asoma, ya no como el clásico pataleo del que pierde (2012 y 2016), si no, como estrategia política-electoral y discurso de una oposición que, por conveniencia coyuntural-electoral o táctica, se presta a correr un relato fantasioso obviando que el mismo persigue, además de descalificar-desacreditar a la JCE, destronar, de la opinión pública, a la franja de la oposición que ha venido liderando -el PRM-.
Y en ese juego de estrategia y marrulla mediática, no se descarta que, el que tiene principalía opositora -hasta ahora- quede atrapado en una estrategia de triangulación -fragmentaria- que viene orquestando esa minoría -trujillista-balaguerista-vinchista y anti-democrática-. ¡Pero allá el PRM y su candidato!
Y como la fantasiosa estrategia del “fraude electoral” pretende imponerse, a cualquier precio, en la “opinión pública” -o mejor dicho, en parte de ella-, hay que diferenciar el llamado de variopintos sectores de la sociedad -incluida las Iglesias- desde una preocupación genuina e histórica y en el ánimo de contribuir a adecentar la actividad política y el ejercicio del poder; contrario al corolario inconfesable-mediático con que los creadores-propulsores del fantasma del “fraude electoral” lo están haciendo -con “premeditación y alevosía”- y no en tanto para ganar, pues saben, porque manejan al dedillo los números, que sus posibilidades presidenciales están sepultadas, sino para poner al país, estamos por creer -dolorosamente-, en el mapa de las crisis de gobernabilidad que, lamentablemente, están viviendo y sufriendo algunas naciones en el hemisferio.
Y en esa sinrazón, no se detienen a pensar, que, tal estratagema, nos conduciría a un abismo social e institucional destructivo del que perderíamos todos: el país, la oposición, e incluso sus parteros estrategas, pues se proyectarían como anti-demócratas y pésimos perdedores.
¿O acaso, se quiere imponer, a como dé lugar, el objetivo político-electoral (¿…?) de que el PLD y aliados tienen que perder las próximas elecciones obligatoriamente, o si no, el país ardería en llamas? O más directo y llano: ¿A qué tipo de democracia-chantaje es que esa minoría -trujillista-balaguerista-vinchista, incendiaria y anti-democrática- aspira?
Cuesta creerlo, ¿verdad?
franciscocruz1959@yahoo.com
JPM


Trump elige a Susie Wiles como jefa del gabinete en Casa Blanca
Abinader entrega muelles en Río San Juan y Cabrera para la pesca
Primer Ministro Haití seguirá en Puerto Rico, su futuro es incierto
Reflexiones sobre creación Autoridad Nacional de Aviación Estatal de la RD
Jugadores dominicanos también tienen su ‘Día de Bobby Bonilla»
Renuncia aspiración PRM, dice proceso está «preconcebido»
EEUU e Inglaterra avanzan a los octavos final Mundial de Fútbol
Atribuye a Gobierno discurso vacío y que incumple promesas
Expresidente CODIA ve crisis en microempresas de construcción
Reacciones tardías de los médicos
CMD denuncia abandono de hospitales Santiago Rodríguez
Avenida circunvalación en Barahona
LeBron James y los Warriors: el fichaje cambiaría rumbo de NBA
