El debate sobre el desempleo ha girado en torno a dos posiciones. La primera, afirma que el desempleo se debe a la rigidez del salario, el cual impide el funcionamiento del mercado de trabajo. Si el salario fuera flexible (a la baja), habría un salario de equilibrio (oferta = demanda de empleo) y todo el que buscara trabajo, lo encontraría. Esta explicación está asociada a economistas neoclásicos, para quienes los mercados tienen la capacidad de autocorrección si los precios (salarios) son flexibles. El desempleo (el exceso de oferta de empleo) se elimina bajando el salario que en equilibrio, según esta teoría, será igual al aporte marginal de cada persona adicional que trabaja. En esas condiciones el desempleo será voluntario, partiendo del supuesto de que la oferta de empleos es independiente de la demanda. Las consecuencias de este enfoque son la pobreza y la desigualdad, que se consideran inevitables para reducir el desempleo y garantizar el progreso tecnológico ahorrador de mano de obra. La segunda, sostiene que el desempleo es el resultado de una insuficiencia de demanda agregada (el consumo, inversión, exportaciones) y de una estructura inadecuada de la demanda de empleos, lo cual determina un crecimiento económico generador de pocos empleos y de mala calidad. Esta visión se asocia a los economistas heterodoxos (post-keynesianos) para quienes los mercados no tienen la capacidad de autorregularse y el desempleo depende de factores que no se determinan en el mercado de trabajo (la demanda agregada), de forma que la demanda de trabajo de las empresas no es independiente de la oferta de empleos de las personas. Así, la baja de salario reduce el consumo y la demanda agregada. Las empresas venden, producen e invierten menos, aumentando el desempleo y forzando a una nueva baja del salario, creando un ciclo depresivo. Esto refleja la paradoja del salario, según la cual el salario es un costo a minimizar para una empresa individual pero es un ingreso de ventas a maximizar para las empresas en conjunto. En economías abiertas, donde las exportaciones son importantes en la demanda total, una reducción del salario puede estimular las exportaciones y el PIB, si la productividad no varía y la moneda no se aprecia. Esa ha sido la experiencia dominicana, cuyo resultado a largo plazo se concreta en una caída de la participación de las exportaciones en el PIB, en mayor desigualdad, pobreza y desempleo. Me inclino por la segunda explicación. cearahatton@gmail.com twitter: @cearahatton
El desempleo no se elimina bajando el salario
Escuchar artículo
ALMOMENTO.NET publica los artículos de opinión sin hacerles correcciones de redacción. Se reserva el derecho de rechazar los que estén mal redactados, con errores de sintaxis o faltas ortográficas.
0 Comments
Nuevos


Trump elige a Susie Wiles como jefa del gabinete en Casa Blanca
Abinader entrega muelles en Río San Juan y Cabrera para la pesca
Primer Ministro Haití seguirá en Puerto Rico, su futuro es incierto
Delfines del Este hace historia en el fútbol dominicano
EE.UU.: desigualdad e inseguridad (2)
Miles de dominicanos vitorean a los medallistas de los JCC 2026
PRM elige Abinader, Ascención y Garrigó para dirigir el partido
EEUU: Trump dice que ya solo negocia «a medias» con Irán
Rusia lanza un ataque masivo contra sistema energía de Odesa
El ébola deja ya más de 1.900 muertos en República Congo
Israel rechaza plan de 15 puntos para Gaza impulsado por EEUU
PUERTO RICO: Gobierno raciona suministro de agua por sequía
COLOMBIA: Piden respuesta estatal a ataques con explosivos


