El color de la justicia
Del talento imaginario de Thomas Dartmouth Rice, actor y guionista blanco estadounidense, nació Jim Crow. Un personaje al que él, exitosamente dió vida. Para personalizarlo, Rice, se pintaba la cara con pasta de carbón, y así creó la caricatura de un hombre negro, bailando y cantando. Un verdadero estereotipo de inferioridad. Una de las imágenes más crueles y grotescas, pero aplaudida delirantemente en todas sus presentaciones, que este genio realizaba por todo el territorio de la nación americana.
Este personaje, creado a principios del siglo 19, se arraigó de tal manera en la cultura popular de los Estados Unidos, que las leyes estatales y locales con las que se propugnaban la segregación racial bajo el lema «separados pero iguales», durante el período de reconstrucción (1876 y 1965) , se bautizaron con este nombre: “Las leyes de Jim Crow”.
Hace aproximadamente unos diez años, la Dra. Michelle Alexander, profesora de leyes en la Universidad de Ohio y defensora de los derechos humanos, publicó el libro “The New Jim Crow” (El Nuevo JimCrow), en el cual relata con crudeza la realidad actual del sistema judicial, que a raíz de la llamada ‘guerra contra las drogas” para el sistema de control penal, tiene efectos similares al de las leyes segregacionistas en la década de los años sesenta del siglo pasado.
No me perdono, que en mi condición de abogado y con cierta presencia social en mi comunidad, haya tenido un encuentro tardío con esta obra. Fue esta semana, que hurgando en los anaqueles del Obispo y buen amigo Esteban Rodríguez, tuve el placer de manosear y conocerle. Esta edición de “El Nuevo JimCrow” es en español. Tiene como sub-título: “El color de la Justicia”, y ha sido el regalo de navidad, que mi dilecto amigo me tenía guardado (había ordenado dos), y de inmediato empecé a devorar, con gran satisfacción e interés.
Oportuno es resaltar, que “El color de la justicia”, trae como introito, un interesante ensayo: “Latinos y el nuevo JimCrow: Desmarañando las convergencias” de juan Cartagena, presidente la Fundación Latino-Justicia PRLDEF, en el que conecta a la comunidad latina con los mismos estereotipos que padece la comunidad afroamericana, ante un sistema judicial, que los persigue y encarcela masivamente, solamente por su perfil racial.
Estimo que la mejor exhortación para leer este libro, está contenido en su prólogo breve, de tres párrafos. En el párrafo segundo la Dra. Michelle Alexander nos dice: “A quienes luchan a fin de persuadir a sus amigos, vecinos, parientes, profesores, compañeros de trabajo o representantes políticos de que hay algo espeluznantemente familiar en la forma en que opera nuestro sistema de justicia penal, algo que se parece y que transmite una sensación muy parecida a la de una época que supuestamente habíamos dejado atrás. A estas personas les faltaban los hechos y los datos para respaldar sus alegaciones. Espero que este libro os empodere y os permita proclamar la verdad con mayor convicción, credibilidad y valentía. Rezo por que sea así”…
Este libro es una herramienta útil para estudiosos del derecho y líderes que inciden en nuestra comunidad. Cuando empieces a leerlo, te aseguro que te atrapará hasta el final.
JPM/of-am

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