Cada día toma más fuerza el clamor de instituciones comerciales, productores agrícolas, personalidades de diferente sectores profesionales y políticos de la población que abogan por la flexibilización de la drástica medida presidencial que cerró el mercado binacional fronterizo entre Haití y la República Dominicana.
El presidente Luis Abinader quien se vio precisado a defender los intereses del país con la adopción de medidas de fuerza, debe ir soltando un poco la soga, en la medida que avanzamos en objetivos como el logro de la fuerza de pacificación de la ONU que impondrá el orden en el vecino país y la rehabilitación y puesta a prueba del canal de la Vigía en la provincia de Dajabón.
El cierre del comercio binacional fronterizo afecta, por igual, a las poblaciones dominicana y haitiana que dependen de esta actividad para sobrevivir pero lesiona, principalmente, a las masas hambrientas de la vecina nación que encuentran en este una válvula de escape a la situación de miseria que padecen.


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