En un artículo anterior analicé el contexto histórico que permitió a Danilo Medina ascender a la presidencia de la República Dominicana. Como señalé, Medina obtuvo su triunfo en 2012 gracias al respaldo incondicional del entonces presidente Leonel Fernández. Sin ese apoyo, su victoria habría sido improbable. De hecho, en un video posterior a las elecciones, Medina expresó públicamente su agradecimiento a Fernández por facilitar su ascenso al poder.
Sin embargo, Medina tenía un plan cuidadosamente diseñado para desplazar a Fernández del liderazgo interno del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y, al mismo tiempo, desacreditarlo ante la opinión pública. Su objetivo era erigirse como el nuevo líder del partido de la estrella amarilla y, desde esa posición de poder, garantizar su permanencia prolongada en el escenario político.
La historia avala esta interpretación. En 2016, la Constitución le impedía optar por un segundo mandato consecutivo, al igual que a Leonel en el año 2000, pero, a pesar de esto, Medina impulsó la reforma del artículo 124 de la Carta Magna para habilitar su reelección. Aunque Fernández mostró resistencia, Medina logró imponerse, demostrando que el poder, en muchas ocasiones, prevalece sobre los acuerdos y las oposiciones.

Con esta maniobra, Medina incumplió el conocido “Pacto de Juan Dolio”, un acuerdo promovido por el Comité Político del PLD. Su intención era clara: perpetuarse en el poder. Para ello, implementó diversas estrategias destinadas a debilitar la figura de Fernández dentro del partido, con miras a consolidar su posición de cara a las elecciones de 2020, como ya había hecho en 2015.
Cuatro años después, en 2020, Medina intentó nuevamente modificar la Constitución para aspirar a un tercer mandato consecutivo. Ante la negativa de Fernández, Medina promovió la candidatura de Gonzalo Castillo en las primarias del PLD, «pues el poder le da la posibilidad a quien lo posee, de hacer cosas que sin él no serían posibles».
A partir del acontecimiento previamente descrito y sumado a la victoria del actual líder de la Fuerza del Pueblo sobre Danilo Medina en la contienda interna del año 2008, se profundizó el resentimiento de Medina hacia Leonel Fernández.
Estos eventos, como es ampliamente conocido, resultaron determinantes para la fractura interna del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), lo que finalmente condujo a su división y posterior pérdida del poder político.
jpm-am


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