Por PORFIRIO ROMERO
El significado de la construcción de un muro fronterizo con Haití (sueño anhelado que debió materializarse en 1795 con el tratado de Basilea) es un proyecto hermoso, valiente y visionario del gobierno dominicano.
Recuerdo el mar de críticas cuando el entonces diputado Vinicito Castillo Semán presentó el proyecto a las cámaras legislativas, como fue torpedeado y hasta ridiculizado por sectores afines.
En el mundo existen más de 3000 muros que dividen naciones provincias, estados y departamentos. Dentro de estos hay alrededor de 21 que son de gran importancia mundial, sin embargo ¿por qué es tan criticado el muro que el gobierno dominicano pretende construir con su vecino Haití?
Los romanos en la antigüedad construían muros de concreto para evitar las invasiones bárbaras, los persas para dividir provincias, Alejandro Magno para fortificar ciudades y los chinos construyeron murallas para protegerse de las invasiones de los mongoles. Los israelíes se separaron de los palestinos y Donald Trump lo quería para evitar la migración y el comercio ilegal.
Una vez terminada la segunda guerra mundial y vencido Hitler y la Alemania Nazi, los aliados construyeron uno sobre Berlín para dividir la parte Rusa y las partes inglesa, francesa y norteamericana y así Alemania quedo dividida en dos países.
Los dominicanos queremos un muro con Haití, solo para salvaguardar nuestra soberanía y nuestra integridad territorial, que es nuestro justo derecho y evitar una migración desordenada como hacen los demás países soberanos.
Desde el tratado de Basilea en 1796 ha habido problema con Haití por la división territorial de la isla española. El Saint Domínguez español (hoy República Dominicana), siempre fue blanco de incursiones armadas desde el Saint Domínguez francés (hoy Haití).
Desde la colonia misma ha habido incertidumbre entre ambos pueblos de la isla. El haitiano Toussaint de Louverture y sus hombres incursionaron armados en esta parte de la isla en 1803, también lo hicieron Boyer y otros líderes haitianos.
Sin embargo, fue Horacio Vázquez quien se vio obligado a firmar otro tratado territorial en el cual perdimos 2000 kilómetros de nuestro territorio.
Este tratado fue confirmado por Rafael Leónidas Trujillo el 21 de Enero de 1929 con el presidente haitiano Stenio Vincent y revisado en 1936. En todos estos acuerdos territoriales Haití se salió con la suya y nuestro país perdió territorio.
Un muro de hormigones armado y bien alto con bases militares y cuarteles de uniformados a lo largo de los 395 kilómetros de frontera con Haití, haría más fácil el trabajo militar y sería la forma más clara y contundente de decirle a nuestro vecino hostil y la comunidad internacional, entiéndase (ONU, OEA, Unión Europea, Canadá y el CARICOM),
!En mi casa mando yo!
Adelante señor presidente que la historia lo absolverá.
Porfirioromero1969gmail.com
JPM


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