16 años formando parte del bloque de oposición ha generado una sed y hambre de acceder a la nómina pública prácticamente desesperante.
El PLD durante sus años de gestión incrementó el tamaño del estado, no para brindar un mejor servicio, sino para instaurar un sistema clientelar y parasitario que en un momento se convertiría en insostenible.
Antes de la crisis económica, generada por el coronavirus, ya era imposible sostener las decenas de instituciones y departamentos duplicados, que solo sirven para complacer aliados y miembros de los partidos que llegan al poder.
Ahora con el coronavirus la situación es peor, la economía mundial se ha ralentizado, el turismo dominicano (que era nuestro pulmón económico) es prácticamente nulo, las remesas han disminuido y el sector agrícola pasa por un mal momento, lo que obliga al presidente electo a reducir drásticamente la nómina pública.
Muchos perremeistas apostaban a que todo seguiría igual, para que solo se cambiara de jugadores pero que el juego siga siendo el mismo, o sea, que donde habían 10 mil empleados, sean estos necesarios o no, se eliminen a los peledeistas y se coloquen a los de ellos.
Este esquema no se replicará, por lo que es necesario que ese partido le tenga paciencia al Presidente Electo Luis Abinader y entienda que primero debe reactivar la economía, las sendas de crecimiento y la superación de la crisis para luego dar respuesta a su militancia, como es natural.
fabiandaygorod@gmail.com
JPM


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