SANTO DOMINGO.- Con excelencia en sus recursos técnicos, sobre todo, vestuario,
decorado y música, un notable despliegue de talentos en danza, canto y
actuación, «Oliver» es toda una experiencia
lúdica y artística.
El huérfano londinense
de 1850 es una versión profesional
digna que hace justicia al empeño en el
género escénico más complejo. Se presenta este fin de semana en el Teatro Nacional. El musical de
Lionel Bart, que recrea la aleccionadora historia del huérfano en el Londres
oscuro y aristocrático, estableció, a partir de lo que logra la
academia Joy and Music de
Elizabeth Sánchez, la reiteración de que no hay
géneros inaccesibles a la creatividad de productores y artistas en el
país.
La historia, basada en
la novela de Charles Dickens Oliver Twist, supone un éxito artístico de
producción local y representa la continuidad de un proceso de relevos de
talentos en un género tan integral y
difícil como éste.
El musical es más que
las casi dos horas en que finalmente se resume: ensayos agotadores, lecturas de
mesa, selección de elencos, búsqueda de patrocinio, coordinación con las salas,
resistencia a todo valladar: así de intrincado resulta. ss-am


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