Mi respuesta al profesor Ángel González Cuello de la ADP y al ex ministro Melanio Paredes

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EL AUTOR es historiógrafo, poeta y profesor universitario. Reside en Santo Domingo.

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AANTE UNA CAMPAÑA DE DIFAMACIÓN: 

Ha llegado la hora de restituir a la verdad sus fueros y de someter al examen del rigor lógico ese mejunje  de dogmatismo ideológico y desinformación flagrante con el que el profesor Ángel  Cuello, actuando como vocero de la ADP, pretende juzgar el proyecto Libro Abierto. El estilo de la vocinglería ideológica tiene esa triste propiedad: prefiere la comodidad del prejuicio a la tiranía de los hechos. Pero en el terreno de las realidades tangibles, los juici0s  de intención se estrellan irreparablemente contra la evidencia.

Examinemos, punto por punto, las falacias de un discurso que confunde deliberadamente la crítica con la fabulación.

LA FARSA DEL LIBRO FANTASMA: UNA ESTRUENDOSA CALUMNIA 

El primer sofisma del profesor  Cuello consiste en decretar que Libro Abierto es una entelequia puramente virtual, un espectro digital ajeno a la realidad de las aulas. La mentira es grotesca. Libro Abierto no es un espejismo electrónico: es una realidad editorial de papel y tinta que el Ministerio de Educación ha puesto de manera tangible en las manos de los estudiantes dominicanos, superando la cifra colosal de 30 millones de ejemplares físicos distribuidos.  Por vez primera en todas las asignaturas y en todos los cursos desde prekínder hasta el sexto del bachillerato.

Convertir un libro impreso, palparlo y distribuido por millones en una simple «ilusión virtual» requiere de un ejercicio de ceguera voluntaria que solo la mala fe intelectual puede sostener. Me pregunto si este señor no ha ido a las aulas a constatar de visu et auditas las existencia de los libros, ante de decretar que no existen.

La pedagogía de la convergencia digital: El verdadero sentido de la apertura

¿Qué es, entonces, la plataforma virtual que tanto parece perturbar la quietud conceptual del profesor? Es, simplemente, la democratización del acceso. En un siglo donde el conocimiento no admite fronteras ni monopolios, la plataforma digital se concibió como una red de garantía: para que todo estudiante que no tenga a mano su ejemplar físico pueda descargarlo libremente en una computadora, una tableta o un teléfono celular, desde cualquier rincón del país. Desde Las Lajas a Cabo Engaño todo el cielo de la republica esta habitado de libros de textos, aprobados, actualizados y de gran calidad pedagógica. Es un logro que toda persona comprometida con la educación debe defender.

El nombre Libro Abierto responde a la exigencia de nuestra época. Los jóvenes navegan de manera natural en la biblioteca universal de la web. En lugar de dar la espalda a esa realidad, el texto incorpora códigos QR que funcionan como ventanas pedagógicas: guías de navegación que conducen al estudiante que investiga hacia los repositorios documentales donde puede profundizar su saber. Llamar a esto «desmaterialización» es no entender nada de la arquitectura del conocimiento contemporáneo. El proyecto Libro Abierto se centra en el libro de texto, no en las pantallas como sugiere el profesor.

La calumnia historiográfica: Duarte y el rigor de los documentos

Sostiene el profesor una sospecha difusa sobre el tratamiento de la figura patria de Juan Pablo Duarte. Aquí la mentira raya en el absurdo. La historiografía de Libro Abierto no se improvisó en un cubículo burocrático; fue redactada por la más alta inteligencia académica de la nación.

En la elaboración de los textos participaron Orlando Inoa y Juan Daniel Balcácer, reconocidos unánimemente como dos de los biógrafos e historiadores vivos más importantes de la gesta duartiana. Más aún: la totalidad de la documentación e interpretación historiográfica fue rigurosamente consensuada con la Academia Dominicana de la Historia y con el Archivo General de la Nación, cuyos cuerpos de investigadores —encabezados por su director, el historiador Roberto Cassá— fueron los verdaderos autores de los textos. Pretender que semejante cenáculo de rigor ha traicionado la verdad histórica sobre Duarte es una imputación estrambótica que se desmorona por su propio peso.

Sobre el padre de la patria pusimos particular atención.  Orlando Inoa ha publicado dos biografías de Juan Pablo Duarte que figuran entre las mejor documentadas, y es autor, en la colección libro abierto , de tres libros de secundaria. Por esta razón, la critica que hace  el profesor  Cuello es particularmente injusta.

La concertación intelectual más vasta de la historia editorial dominicana

Nunca en la historia de la República Dominicana se había producido una movilización del pensamiento académico de tal magnitud. El proyecto Libro Abierto fue la convergencia patriótica de 11 instituciones de supremo prestigio:

-La Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD)

-La Universidad ISA

-La Pastoral Educativa

-La institución jesuita Fe y Alegria

-La Universidad Central del Este (UCE)

-La Universidad Católica Nordestana (UCNE)

-La Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU)

-La Academia Dominicana de la Lengua

-La Academia de Ciencias de la República Dominicana

-La Academia Dominicana de la Historia

Estas instituciones colocaron sus mentes más brillantes —un cuerpo de más de 90 autores, sabios y catedráticos— al servicio del diseño del proyecto editorial más ambicioso en la historia de la instrucción pública nacional. Tratar de denostar la calidad de las personas que constituyen la mayor cantera de inteligencias del país es un despropósito. Invito al profesor Gonzalez Cuello a que con los libros en la mano me muestre sus objeciones ante el pueblo dominicano. Yo no le tengo miedo a las ideas. Estoy dispuesto a defender, si ese señor sostiene sus tesis, la honra, la capacidad de esos maestros superiores que con una declaración alegre e irresponsable, pretende deshonrar.

La jerga ideológica como refugio de la vacuidad

Frente a esta catedral de hechos, documentos y consensos instituci de onales, ¿cuál es el refugio analítico del profesor González Cuello? El recurso gastado del cliché: acusar al proyecto de «neoliberalismo».

Cabe preguntarse con estupor: ¿qué relación lógica, conceptual o pedagógica guarda una teoría económica de mercado con la redacción pública, gratuita y masiva de textos escolares de historia, lengua y ciencia? Agitar el fantasma del neoliberalismo ante un esfuerzo estatal de distribución gratuita de millones de libros es el síntoma clásico de la indigencia argumental.  Rompió todos los records del disparate. Cuando se carece de razones, se recurre a los dogmas; cuando se ignoran los datos, se enarbolan los eslóganes.

Nunca antes tantos historiadores e intelectuales de primer orden habían puesto su saber al servicio de la infancia dominicana. Pretender descalificar este esfuerzo con consignas huecas y falsedades comprobables no es hacer crítica educativa: es, sencillamente, rendir culto al anacronismo y a la mentira

Exigir la prueba sobre la mesa es el primer deber de la inteligencia frente a la estridencia de las consignas. Cuando se despoja al discurso del señor González Cuello de sus adjetivos teatrales y se le pide exhibir la muestra concreta —el párrafo preciso, la página exacta, el dato adulterado— donde supuestamente se desnaturaliza la historia patria, la respuesta es el vacío absoluto. La crítica de barricada se disuelve en el instante en que debe confrontarse con la evidencia textual.

La vacuidad de la acusación y la solidez de los hechos

¿En cuáles historiadores se apoya la prédica descalificadora del señor González Cuello? En ninguno. Su discurso no descansa en la autoridad documental ni en el rigor de la investigación historiográfica, sino en el prejuicio ideológico.

Frente a esa invalidez conceptual, la realidad del proyecto Libro Abierto exhibe las firmas de quienes han dedicado sus vidas a desentrañar y custodiar el pasado nacional. No se trata de redactores anónimos ni de improvisados por encargo:

-El Archivo General de la Nación (AGN) y su director, el historiador Roberto Cassá, vanguardia indiscutible de la investigación documental en el país.

-La Academia Dominicana de la Historia, institución tutelar de la memoria nacional.

-Orlando Inoa y Juan Daniel Balcácer, referencias señeras en la historiografía duartiana y la época colonial y republicana..

Pretender que semejante constelación de intelectuales ha conspirado para «desnaturalizar» la historia es una insidia ridícula. Habría que preguntarle al señor González Cuello qué historiadores de superior jerarquía moral o académica avalan su juicio, si es que acaso puede nombrar a uno solo.

Ahora pasemos a lidiar con otro toro que ha entrado al ruedo.

La sombra de los «Libros Integrados»: La lección que la memoria no olvida

Resulta revelador que a esta campaña de desinformación se sume la voz del exministro Melanio Paredes, un personaje de triste e imborrable recordación en las páginas de la instrucción pública dominicana. Conviene refrescar la memoria colectiva para entender la estatura moral y pedagógica de semejante crítico.

Fue precisamente bajo la gestión del señor Paredes cuando se perpetró uno de los atropellos más costosos y desastrosos contra la educación nacional: la implantación de los tristemente célebres «Libros Integrados». Aquel experimento pretencioso y hueco pretendió anular las disciplinas fundamentales del conocimiento —mutilando la enseñanza sistemática de la Lengua Española, la Matemática y las Ciencias Sociales— para sustituirlas por una amalgama confusa que destruyó la base conceptual del aprendizaje en las aulas.

Aquella aventura teórica no solo representó una catástrofe pedagógica que hubo que abortar de emergencia, sino que le costó al Estado dominicano más de setecientos millones de pesos tirados al zafacón de la improvisación. Una gestión signada por semejante nivel de mediocridad y dispendio de los recursos públicos debería llamar a la prudencia y al pudor. Quien dejó como legado la ruina de los contenidos escolares y un agujero millonario en el erario, si tuviera un mínimo de vergüenza intelectual, no se atrevería a salir a la calle a dictar cátedras de rigor ni a cuestionar el trabajo de las inteligencias más respetadas de la nación.

El proyecto Libro Abierto no le debe nada a la charlatanería ni a la nostalgia de los fracasos pasados. Mientras sus detractores agitan fantasmas sin mostrar un solo documento que sustente sus infundios, las aulas dominicanas reciben el fruto del trabajo riguroso de más de noventa autores, respaldados por la UASD, las academias y los institutos de investigación del país. La historia se escribe con documentos y la educación se construye con obras; la difamación, en cambio, solo sirve para retratar la pequeñez de quien la pronuncia.

 

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ASURBANIPA
ASURBANIPA
7 minutos hace

El pueblo despierta de esta pesadilla progre que intento confundirnos para poder manipularlos contando y tergiversando nuestra historia imponiendo narrativas falsas y fuera de contexto .frente a los verdaderos historiadores que si le duele esta nación y se suscriben a la verdad de los hechos auditados en fuentes comprobables.
Melanio Paredes sumió la educación a la edad media anterior al trivium y cuatrivium

elaturdido
elaturdido
25 minutos hace

en término general… el debarajuste social… incide más en… el comportamiento… social, que mil… excusas sobre… o no la calidad… de un determinado… contenido en una… documentación… que le sirva… como capacitarlo…

Iris
Iris
54 minutos hace

Qué es lo dice este haitiano,libro abierto es otro invento para buscar dinero.
Con libro abierto o sin el,de toda forma nuestros estudiantes están desertandos de las aulas, especialmente los varones.
Sistema educativo anda mal en República Dominicana.

Hermes
Hermes
1 hora hace

Eso fué una pela’e lengua intelectual!