La salud no puede convertirse en un lujo

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El autor es economista y contador. Reside en Punta Cana.

POR RAFAEL RAMIREZ MEDINA

La salud es un derecho fundamental, no un privilegio reservado para quienes pueden asumir costos crecientes sin cuestionarlos. Sin embargo, en los últimos años se ha vuelto cada vez más común que, aun contando con seguro médico, los pacientes deban pagar diferencias elevadas en consultas, convirtiendo una visita médica en una carga significativa para la economía familiar.

El problema no radica únicamente en el monto de la consulta, sino en la estructura que la rodea. Muchos pacientes, tras pagar una consulta inicial, reciben indicaciones para realizar análisis o estudios complementarios. Hasta ahí, todo forma parte del proceso médico normal. Lo cuestionable es que, al regresar pocos días después con los resultados solicitados por el mismo profesional, deban pagar nuevamente otra consulta completa solo para revisar esos estudios, muchos médicos lo hacen. Desde la perspectiva del ciudadano, esto se percibe más como un mecanismo de facturación repetitiva que como una continuidad del servicio médico.

Es importante reconocer que la práctica médica exige años de formación, actualización constante y una enorme responsabilidad. Los médicos merecen una remuneración justa y digna. Sin embargo, también es cierto que cuando los costos se desbordan y las diferencias se vuelven excesivas, la percepción pública cambia, la medicina comienza a verse más como un negocio que como una vocación de servicio.

Aquí el debate no debe centrarse en señalar a profesionales individuales, sino en revisar el funcionamiento del sistema. Las aseguradoras juegan un papel clave. ¿Están pagando honorarios adecuados a los médicos?.

JPM
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