San Cristóbal: entre la esperanza y la improvisación
Dicen que la esperanza es lo último que se pierde.
Bajo esa premisa, mantenemos la fe en que algún día ojalá no muy lejano San Cristóbal logre pasar de menos a más.
Sin embargo, esta transición se ve frenada por la evidente dejadez de unas autoridades que parecen actuar sin un plan de desarrollo sólido.
Hoy, la gestión de nuestra ciudad se percibe como un esquema de improvisación constante, donde solo se ofrecen soluciones a medias y reactivas ante los reclamos comunitarios.

Para que el nombre de nuestra provincia deje de ser sinónimo de desorden, es imperativo sustituir el «parche momentáneo» por una visión de avance real.
San Cristóbal no puede seguir creciendo al azar; necesita un liderazgo que asuma el compromiso de planificar un futuro organizado.
El bienestar común no debe ser la consecuencia de la presión social, sino el resultado de la voluntad política y del honor a las responsabilidades asumidas.
Con Dios siempre, a sus pies

Trump elige a Susie Wiles como jefa del gabinete en Casa Blanca
Abinader entrega muelles en Río San Juan y Cabrera para la pesca
Primer Ministro Haití seguirá en Puerto Rico, su futuro es incierto
Osvaldo Jiménez gana nacional Tenis de Campo Independencia
Algo de la historia constitucional dominicana
Desciende mortalidad neonatal en hospitales priorizados en RD
Pascal Núñez conquista el Campeonato Nacional de Go
Tragedia haitiana parece pautada para ser eterna
“El Torito” hará concierto en Higüey el Día de San Valentín
El mandatario ante la historia: traspasar el mando (OPINION)
Raúl López, el dominicano que vistió a Lady Gaga en el Super Bowl
La factura regional de la crisis haitiana (OPINION)
Dependiendo de letrinas precarias











