Dicen que la esperanza es lo último que se pierde.
Bajo esa premisa, mantenemos la fe en que algún día ojalá no muy lejano San Cristóbal logre pasar de menos a más.
Sin embargo, esta transición se ve frenada por la evidente dejadez de unas autoridades que parecen actuar sin un plan de desarrollo sólido.
Hoy, la gestión de nuestra ciudad se percibe como un esquema de improvisación constante, donde solo se ofrecen soluciones a medias y reactivas ante los reclamos comunitarios.

Para que el nombre de nuestra provincia deje de ser sinónimo de desorden, es imperativo sustituir el «parche momentáneo» por una visión de avance real.
San Cristóbal no puede seguir creciendo al azar; necesita un liderazgo que asuma el compromiso de planificar un futuro organizado.
El bienestar común no debe ser la consecuencia de la presión social, sino el resultado de la voluntad política y del honor a las responsabilidades asumidas.
Con Dios siempre, a sus pies

Trump elige a Susie Wiles como jefa del gabinete en Casa Blanca
Abinader entrega muelles en Río San Juan y Cabrera para la pesca
Primer Ministro Haití seguirá en Puerto Rico, su futuro es incierto
Abinader inaugura campo de béisbol en distrito de Pizarrete
Velocista dominicana Marileidy Paulino gana carreras Budapest
Defienden acción de negocios chinos en la Rep. Dominicana
PUERTO RICO: Prevalece agonía de población por los apagones
Contaminación por plomo en aguas afecta población de Haití
Nombran en Haití a nuevo director de la Policía Judicial
INDIA: BRICS piden la solución pacífica a las guerras abiertas
Dicen los propios haitianos deben resolver sus problemas
República Dominicana intensifica controles migratorios
GAZA: Ascienden a casi 1.370 los muertos por ataques Israel

