Dicen que la esperanza es lo último que se pierde.
Bajo esa premisa, mantenemos la fe en que algún día ojalá no muy lejano San Cristóbal logre pasar de menos a más.
Sin embargo, esta transición se ve frenada por la evidente dejadez de unas autoridades que parecen actuar sin un plan de desarrollo sólido.
Hoy, la gestión de nuestra ciudad se percibe como un esquema de improvisación constante, donde solo se ofrecen soluciones a medias y reactivas ante los reclamos comunitarios.

Para que el nombre de nuestra provincia deje de ser sinónimo de desorden, es imperativo sustituir el «parche momentáneo» por una visión de avance real.
San Cristóbal no puede seguir creciendo al azar; necesita un liderazgo que asuma el compromiso de planificar un futuro organizado.
El bienestar común no debe ser la consecuencia de la presión social, sino el resultado de la voluntad política y del honor a las responsabilidades asumidas.
Con Dios siempre, a sus pies

Trump elige a Susie Wiles como jefa del gabinete en Casa Blanca
Abinader entrega muelles en Río San Juan y Cabrera para la pesca
Primer Ministro Haití seguirá en Puerto Rico, su futuro es incierto
EU: Trump descarta que China y Rusia ayuden al régimen iraní
MICM precisa alcance real alza combustibles y detalla subsidios
Abinader arriba a Praga para participar en el Forum 2000
Otro terremoto de magnitud 6,4 sacude el sur de Panamá
Francia intercepta un petrolero de la «flota fantasma» rusa
Kremlin niega vínculo entre acuerdo diésel y paz en Ucrania
China condena a muerte a tres dirigían red estafas telefónicas
Ucrania asegura lleva 2 días sin atacar plantas energéticas Rusia
EU declara una emergencia para la red eléctrica en 13 estados
El Colegio Médico de RD ratifica llamado a una huelga para hoy

