“Entren to” y la sombra del poder: la lección que deja Ramón Alburquerque en la LMD (OPINION)

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La autora es comunicadora

Por ROSA MESA

La despedida de Ramón Alburquerque en la Liga Municipal Dominicana (LMD) no fue un simple acto fúnebre: fue un recordatorio vivo de cómo un edificio puede convertirse en termómetro de la democracia. Allí, donde hoy preside Víctor D Aza, volvió a resonar aunque sin gritos la frase que partió en dos la memoria política dominicana: “¡Entren to’!”. Y el detalle que no debe tratarse como anécdota es este: aquella escena ocurrió bajo el gobierno de Leonel Fernández, en un momento en que el Estado decidió responder con cerco, fuerza y control ante una crisis institucional.

D Aza, con un gesto inusual en la política dominicana, pidió disculpas por las críticas que en su momento intentaron reducir aquella expresión a “un exabrupto”. La definió como un desahogo humano ante una puerta cerrada a la institucionalidad. Y ahí está el punto: no fue solo una palabra fuerte; fue el síntoma de un país mirando, en vivo, hasta dónde puede llegar “la autoridad” cuando se siente dueña de las instituciones.

Los recuentos coinciden en que el “Entren to’” estalló el 25 de enero de 1999, en plena disputa por el control de la LMD. El PLD respaldaba a Amable Aristy Castro y el PRD a Julio Maríñez, con el organismo municipalista convertido en botín estratégico.

Ahora bien: lo que marca el episodio no es la pugna partidaria esas sobran sino la forma en que el Estado actuó. Según crónicas, el entonces secretario de Interior y Policía, Ramón Andrés Blanco Fernández, ordenó la ocupación policial ante informes de que el PRD pretendía “tomar” la institución, y el escenario terminó en enfrentamiento, heridos y repercusión pública. Otras narraciones, aún más directas, sostienen que la ocupación se interpretó como una orden política desde la cúpula del gobierno de Leonel Fernández, ejecutada por el aparato policial del momento.

Esa es la herida que muchos prefieren maquillar con nostalgia: cuando el poder central se mete a árbitro con uniforme y verja, la institucionalidad se vuelve rehén. Para algunos, el cerco fue “prevención” ante un desorden; para otros, fue una señal peligrosa de control institucional. Y ahí es donde Alburquerque se vuelve símbolo: no porque gritó, sino porque se plantó con la Constitución como “única arma”, según el relato recordado por Victor D Aza , y porque su frase terminó siendo una convocatoria emocional a defender lo que parecía secuestrado.

El féretro estuvo en la misma casa donde se libró aquel pulso, la República Dominicana debería escuchar el mensaje completo: las instituciones no se respetan por discursos, se respetan cuando el poder se limita a sí mismo. El “Entren to’” fue eso: una alarma pública contra la tentación eterna de gobernar imponiendo, y no convenciendo.

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Peralta
Peralta
31 minutos hace

Muy buena cronología de los temas y felicito a la comunicadora

cepin
cepin
1 hora hace

Muy bien hizo el presidente de la Liga , Victor D Aza , cuando quitó la verja de ese lugar .

Melania
Melania
1 hora hace

Al Momento trae cultura con sabrosura

Ciriaco
Ciriaco
1 hora hace

LO QUE MAS SE DEBE TENER EN CUENTA ES QUE ESE EPISODIO FUE UN INTENTO DE LEONEL FERNANDEZ EN CONVERTIRSE EN UN PEQUEÑO DICTADOR. ESE QUE AHORA DESEA VOLVER

Sofia
Sofia
1 hora hace

Me tocó ver en tv las palabras de Victor D Aza al despedir al querido Ramón y observé que D Aza le dió la importancia que merece la expresión de Entren To

Claudio
Claudio
54 minutos hace
Responder a  Sofia

Eso fue un acto de justicia a Ramón Albuquerque y al país. Bien hecho por Víctor D’Aza