Se ha hablado incesantemente sobre las buenas intenciones del presidente Abinader, basándose en las posiciones radicales que asumía antes de llegar a la Presidencia de la República. Incluso aquellos que no pertenecían a su organización política lo veían como un patriota, un nacionalista, un verdadero representante de la dominicanidad.
No obstante, tras ganar las elecciones, hubo un antes y un después. Se produjo una transformación total entre el candidato y el presidente. En el ejercicio de sus funciones, ha negado todo lo que predicó durante la campaña electoral y mostró sumisión ante las agendas internacionales, incluso aquellas perjudiciales para nuestro país.
¿Acaso hemos olvidado el proyecto de Ley sobre Trata de Personas que intentó aprobar el presidente Abinader? Solo por la presión social se vio obligado a retirarlo. Además, ha cedido ante los planes de agencias internacionales que buscan promover la homosexualidad, el aborto y una inmigración descontrolada.
Todos estos factores afectan directamente a los dominicanos, y usted, señor presidente, los ha respaldado.
jpm-am


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