El delirio de grandeza que exhibe el recién electo presidente de los EE.UU., Donald Trump, y la atropellan te carrera de decisiones lesivas a los norteamericanos, migrantes y al mundo que está anunciando y adoptando, habrá de provocar situaciones lamentables a lo interno de esa gran nación y lo que es peor, a nivel mundial.
Su arrogancia no es nueva y se recuerda su conducción del famoso programa de televisión “El Aprendiz”, durante el cual se evaluaban los aspirantes a ocupar cargos en sus empresas de donde salían humillados por la forma grotesca en que eran tratados si no llenaban las expectativas del entrevistador.
En la ceremonia de juramentación fue repetida e innecesariamente grosero en sus críticas al anciano presidente saliente quien, en todo momento después las elecciones, mantuvo una actitud amable, de respeto y colaboración para que el proceso de cambio de mando se diera sin ningún contratiempo.
Llegó al poder pretendiendo dominar situaciones y países independientes como Panamá y Canadá, y amenazando a Rusia para que cese su incursión armada en Ucrania.
También busca, por decreto, abolir el derecho constitucional a la nacionalidad norteamericana de los hijos de padres ilegales, entre otras barbaridades.
Lamentablemente, una nube negra pende sobre los Estados Unidos de Norteamérica.
Jpm


Trump elige a Susie Wiles como jefa del gabinete en Casa Blanca
Abinader entrega muelles en Río San Juan y Cabrera para la pesca
Primer Ministro Haití seguirá en Puerto Rico, su futuro es incierto
Atacar a RD, único fin de ONGs
Cinco dominicanos murieron por los terremotos en Venezuela
Santiago Matías: un prototipo del desorden institucional
Código Penal: ¿Nos despertamos demasiado tarde?
VENEZUELA: Van 235 muertos, 4,300 heridos por terremotos
Samaná y Jarabacoa merecen soluciones, no más contaminación
Presidente Abinader inaugura la renovada Arena Banreservas
Serie Caribe 2027 se disputará del 1 al 7 de febrero en México
El peligro de normalizar la violencia
Rescatistas dominicanos en Venezuela para apoyar labores


Si la amenaza a Putin fuera en serio, eso sería lo único bueno de todas sus bravuconadas allantosas llenas de fantochería y aguajes, pero dudo mucho de que quiera enfrentar a su gran amigo Vladimir Putin, el carnicero imperialista del Kremlin.