No nos perdamos, una figura política o candidato presidencial es un producto político-electoral, quiérase que no, con fecha de caducidad; mientras que una “mayoría electoral” se construye a través de variopintas variables.
Igual no es lo mismo un candidato que ha sido presidente que otro que lo intenta por primera vez o varias veces -Salvador Allende, López Obrador, por citar dos ejemplos en tiempos o coyunturas disímiles-. Y el factor tiempo o coyuntura, en política, resulta siempre ponderable.
Por ello, es inconsistente centrar un análisis sobre fortaleza política-electoral y probabilidades de triunfo, de cara a un proceso electoral, a partir de una determinada figura política o candidato sin tomar en cuenta: fecha de caducidad, tasa de rechazo, descrédito público, construcción de “mayoría electoral” y política de alianzas. Sin tomar en cuenta esos factores, más que análisis, estaríamos expresando deseos o fotografía-petrificación de momentos o coyunturas específicas.
Todos sabemos que la empatía o carisma de un candidato es un valor, pero los ejemplos recientes nos remiten a otros aspectos coyunturales: correlación de fuerzas políticas, atmósfera sociopolítica, hartazgo ciudadano, movimiento social, ola mediática -en parte, lo vimos elecciones-2020-, percepción pública -manipulada o no-, e incluso, hasta interés geopolítico-cibernético; en fin, múltiples variables pueden determinar una victoria electoral y no una figura política al margen de su fecha de caducidad o declive político-electoral.
Finalmente, la variable partido-candidato siempre será pendular y la posible o probable victoria del candidato se accionará en el momento mismo que se decrete y entren en juego esas otras variables porque en política nada es inmutable o perenne. Los candidatos -como productos políticos-electorales- tienen fecha de caducidad ya por haber ejercido el poder o porque de tanto “aspirar”, en algún momento, una coyuntura lo corona, pero no se puede obviar que “mayoría electoral” se construye mientras que una figura o candidato tiene fecha de caducidad, descenso, o definitivamente, desgaste político-electoral (en nuestro país, por ejemplo, hay varias figuras políticas que ya su ciclo político-electoral se cerró; sin embargo, no así su gravitación o influencia política que son cosas distintas).
De modo que extrapolar o congelar una figura política o eterno candidato, a partir de coyunturas especificas o pasadas, no siempre es lectura o análisis correcto sino se acompaña de otras variables que inciden, además del carisma, poco o mucho en una victoria política-electoral.
En conclusión, política es coyuntura y las figuras políticas, por ley de gravedad, tarde o temprano -como producto político-electoral-, entran en declive y cierre. ¿O no?
JPM


Trump elige a Susie Wiles como jefa del gabinete en Casa Blanca
Abinader entrega muelles en Río San Juan y Cabrera para la pesca
Primer Ministro Haití seguirá en Puerto Rico, su futuro es incierto
Trump dice Irán ha aceptado «casi todo» lo que EU necesita
Nueva York activa plan por ola de calor con temperaturas 40°C
RD bajo alerta máxima por ola calor extremo hasta el 7 de julio
NY: Conforman equipo de campaña de Gonzalo Castillo
Episcopado Dominicano hace llamado a medios comunicación
Una mujer secuestró esposo en medio de proceso de divorcio
Gobierno resalta el proceso de avances del Estado dominicano
Escucha aquí resumen radial NOTICIAS AL MOMENTO!!
PLD llama fortalecer estructuras de cara a consultas internas
Petróleo registra nueva caída; WTI se cotiza hoy a US$67.50


Francisco a ese que siempre le está poniendo fecha de caducidad sigue en el ring.
Mientras que el tuyo caducó y peor aún es posible que llegue a un risort donde muchos familiares y allegados están vacacionando.
Pera ti el que no tiene fecha de caducidad es el trujillito de Arroyo Cano.