En República Dominicana hablamos de las remesas con orgullo. Cada año, los dominicanos en el exterior envían más de 10 mil millones de dólares. Es la segunda fuente de divisas, solo detrás del turismo. Las celebramos en discursos, las agradecemos en campañas y las contamos como parte del PIB. Pero pocas veces nos detenemos a preguntar: ¿qué significa que una economía dependa tanto del dinero que mandan los que se fueron?
Las remesas no son solo transferencias. Son la prueba de un pacto tácito. El país no pudo garantizar empleos dignos, salarios suficientes ni seguridad en los barrios, así que diseñó —sin admitirlo— un plan de escape: exportar gente.
LOS DOLARES SOSTIENEN LA NEVERA
Primero se fueron los padres, luego los hijos, después familias enteras. Se vaciaron campos, se cerraron casas y se llenaron aviones. A cambio, llegaron dólares que hoy sostienen la nevera, pagan el colegio privado, financian la farmacia y levantan la segunda planta de la casa que el que se fue no va a habitar.
El modelo funciona, pero tiene un costo. Hemos construido una economía que respira con un pulmón prestado. Si mañana Estados Unidos entra en recesión, si Europa endurece sus políticas migratorias o si un nuevo gobierno pone impuestos a los envíos, la estantería tiembla. Ya pasó en 2008 y volvió a sentirse con la pandemia. La vulnerabilidad no es solo macroeconómica. Es humana: millones de hogares organizan su vida alrededor de una llamada por WhatsApp y una transferencia quincenal. El padre ausente, la madre que cría desde lejos, el hijo que crece con abuelos. Ese es el precio social que no entra en el informe del Banco Central.
EXPULSAR TALENTO Y RECIBIR REMESAS
El Estado, mientras tanto, administra la dependencia. Facilita los canales de envío, firma acuerdos para abaratar comisiones y coloca oficinas de atención al dominicano en el exterior. Lo que no hace es crear las condiciones para que la gente no tenga que irse. No hay una política industrial seria, la educación técnica sigue rezagada y el salario mínimo no alcanza para la canasta básica. Expulsar talento y recibir remesas se volvió política pública por omisión.
Llamarle “plan de escape” no es cinismo. Es describir lo que ocurre. Diseñamos un país donde irse es la forma más rápida de progresar y quedarse es un acto de resistencia. Las remesas nos salvan del colapso, pero también nos condenan a la fuga. Mientras sigamos midiendo el éxito por cuánto entra desde fuera, y no por cuántas oportunidades creamos dentro, seguiremos exportando dominicanos e importando su nostalgia en dólares.
El día que las remesas dejen de crecer, no solo caerá un indicador. Caerá la máscara. Y descubriremos que nunca tuvimos un plan de desarrollo. Solo tuvimos un plan de escape.


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DOMINICANO ,, A pesar de subir la gasolina ,,, TIENES CUENTA EN BANCO JUNTO CON FAMILIAR ? PREPARATE SI MURIO ! LEAN ,LEAN ESTO ES ROBO Y APOYADO POR EL GOBIERNO ! BANCO POPULAR cabecilla de fraude , robo , sus disque legalidades para robarse el dinero de fallecidos con leyes ilegales .
Bandidos!
Alla en Santo Domingo hay unos tigueres que desde que se levantan se van para la esquina y el colmadon hablar caballas el dia entero,a las doce del medio dia van y meten los pies debajos de las mesas, desayunan, almuerzan y cenan atentos a los pendejos que nos matamos trabajando en el exterior. Que bueno es asi eh!!! Oye que rico mami!! Y fuera aparte de eso tambien quieren sus dolaritos!! Y no dan un golpe ni de karate.
Tener una deuda eterna inmensa y depender de remesas ,llegada de turistas extranjeros e inversion externa, capitales golondrinas,es tenes tres espadas de DAMOCLES encima de tu cabeza.
A clear and present danger.
La Constitución Dominicana tengo entendido,corrija me if I’m wrong/estoy equivocado, exige al Estado crear las las condiciones para que cada dominicano tenga un techo donde vivir.
Los dominicanos de la diáspora,construyendo segundas plantas para alquilarlas,asumieron esa responsabilidad,algo fríamente calculado.
Años sesentas,en la escuelita del campo, Doña Mercedes nuestra querida e inolvidable profesora,con mucho amor nos enseñaba,que República Dominicana económicamente se sostenía de la exportación de azucar, café y cacao.Hoy se sostiene de remesas,turismo e » inversiones extranjeras»
MUY CiERTO: «No hay una política industrial seria, la educación técnica sigue rezagada y el salario mínimo no alcanza para la canasta básica. Expulsar talento y recibir remesas se volvió política pública por omisión. Diseñamos un país donde irse es la forma más rápida de progresar y quedarse es un acto de resistencia. Las remesas nos salvan del colapso, pero también nos condenan a la fuga. Nunca tuvimos un plan de desarrollo… solo de escape.»
Todos los meses, el gobierno de turno, por boca del banco central, hace una patronal celebrando las remesas recibidas durante el mes… Tenemos decadas en eso… Algun dia, cercano o lejano, se oira el crujir de dientes…
Y cuando viaja al pais y lleva un minusculo y viejo equipo de television para ver las noticias mientra este alla y cuando regrese dejarselo a algun pariente, te cobran por el dichoso aparato como si estuviera nuevo. Y nunca cambian esas sucias disposiciones.
Y MUCHOS OTROS ABUSOS, DESCONSIDERACIONES, ROBOS Y MALTRATOS MÁS…