Comisión Gobierno indaga muertes niños


SANTO DOMINGO, 9 de octubre.- La comisión designada por el presidente Danilo Medina para investigar la muerte de 11 niños en el hospital Robert Reid Cabral entrevistó al personal que trabajó en ese centro durante el fin de semana que ocurrieron los decesos.
La Comisión, además, analizó los expedientes de cada uno de los menores fallecidos, mientras un inusual movimiento caracterizó el desenvolvimiento de las actividades habituales del hospital.
Los investigadores también hablaron con representantes de la empresa Lindegas, suplidora del oxígeno al hospital, ya que el día anterior a los decesos la misma había enviado una comunicación a la directora del hospital, desligándose del inconveniente.
Aunque en su misiva Lindegas asegura que a la hora de las muertes de los menores estaban ofreciendo el servicio de manera regular, entre el personal del centro había circulado la versión de que lo habían suspendido por falta de pago.
La Comisión estuvo integrada por Virgilio Peralta de la Cruz, procurador general de la Corte de Apelación; Joselito Cerón Rivera, procurador general adjunto; Francisco Genao, director del Instituto Nacional de Ciencias Forenses, y el general César Sena Rojas, director general de Investigaciones Criminales de la Policía.
Una vez concluidas las indagatorias, la Comisión preparará un informe preliminar que sería remitido a la directora del Senasa, Altagracia Guzmán Marcelino, que lo entregará al presidente Medina.
La ONU
El Sistema de Naciones Unidas en República Dominicana expresó preocupación por las muertes y se solidarizó con las familias de las víctimas.

En un comunicado, el organismo pide que la investigación se lleve a cabo con celeridad e independencia y que sirva para determinar las circunstancias específicas, dirimir responsabilidades, resarcir a las familias de las víctimas, si hubiera lugar, y tomar medidas adecuadas para evitar que hechos similares se repitan.

jt/am

¿Convención? ¡SÍ! ¿Encuesta? ¡No!

Un
partido de masas, como lo es el Revolucionario Moderno, que surge de la más
vieja escuela democrática del país, como lo fue la del Partido Revolucionario
Dominicano, no puede, bajo ningún concepto,
escoger su candidato a la presidencia de la República mediante una o varias
encuestas. Es absurdo, inaceptable, impropio y enajenante.

No
puede ser “moderno” un partido que no acuda a sus bases para que decidan,
mediante el voto universal, libre y soberano, quién debe ser el candidato o la
candidata a la presidencia de la República.

Hasta
donde tengo entendido todos los partidos democráticos del mundo escogen a sus
candidatos mediantes convenciones o primarias donde sus bases soberanamente los
eligen. Así lo establecen las leyes y las Constituciones de todos los países.
Así lo establecen de igual modo los estatutos o reglamentos internos.

Nuestra
Carta Magna señala, con toda claridad,
que los ciudadanos tienen derecho a “elegir y ser elegibles para los
cargos que establece la Constitución”. En consecuencia, ninguna encuesta, no
importa cómo se llame la firma, si es nacional o extranjera, puede, en buen
derecho, tomar una decisión que le compete al ciudadano. Sería
inconstitucional.

La
ley electoral, igualmente, es clara sobre el particular. Los estatutos, de
todos los partidos del país, les confieren la potestad a los militantes de
elegir a sus candidatos. Todos los proyectos de ley de partidos, incluyendo el
más atrasado que es el del partido de gobierno, coinciden en la realización de
primarias o convenciones para elegir a sus autoridades y a los candidatos. (En
ningún lugar se habla de encuestas para esos fines)

Una
encuesta no es más que un instrumento de trabajo, una fotografía de un
instante, razón por la cual los partidos, las empresas, los gobiernos, los
medios de comunicación, la ordenan periódicamente. Porque lo que hoy es, mañana
puede no serlo.

¿Cuántos
candidatos y partidos no han estado delante en las encuestas y terminan
perdiendo? ¿Acaso Hipólito Mejía no arrancó primero en las encuestas y luego, por las razones que
todos sabemos, “perdió” las elecciones?
El caso más reciente es de Brasil. En las encuestas se disputaban la primacía
la presidente Dilma Rousseff y la socialista Marina Silva. ¿Qué pasó? La señora
Silva quedó en tercer lugar, sin posibilidad de alcanzar la presidencia del
coloso del Sur.

Otro
ejempl Las encuestas les daban a Hipólito Mejía un dos por ciento contra un
98 de Miguel Vargas. Sin embargo Hipólito se impuso “mucho a poco”.

Como
puede verse, las encuestas o sondeos no pueden “decidir” un candidato. Esa potestad
le corresponde, única y exclusivamente, a la gente. Proponer que sea un sondeo
quién determine la persona que ostente la candidatura, reitero, no es sensato,
ni legal. No es propio de un demócrata. Solo un troglodita, dictador en
potencia, como Miguel Vargas pudo hacer lo que hizo en el PRD, que violando la
Constitución, las leyes, los estatutos de su partido, y haciendo fraude, se
impuso como presidente y candidato.

En
el PRM eso no puede suceder. Unas de las razones que motivaron la división
fueron justamente actitudes como las del traidor Miguel Vargas. El PRM debe ser
la contraparte, la antítesis del PRD de Miguel Vargas.

Los
que en el PRM están planteando que el candidato sea seleccionado por medio de
encuestas están locos o están imitando a Miguel Vargas. Un partido moderno
tiene que actuar como su nombre lo
indica. Tiene que negar el pasado reciente del PRD y demás partidos
tradicionales; tiene que diferenciarse de todos en sus acciones cotidianas. Es
por eso que dig ¡Convención, si, encuestas, no!

¡Que
la democracia comience en casa!

Civilización o barbarie (I)

El tema es tan antiguo como el mismo proceso de “descubrimiento”, conquista y colonización, que acompañó el despliegue de la cultura occidental en el mundo americano. Fue, incluso, la base ideológica del despojo. Y sobrevivió en la cultura, y justificó el resurgimiento de la esclavitud como modo de producción que era un sistema agotado en la sociedad europea. Y permitió la condena de las creencias del “otro”, partiendo de ese binarismo sustancial que enfrentaba la “civilización” a la “barbarie”. Para aplacar las angustias del filisteo, el mundo europeo creó el estereotipo del “otro”, el bárbaro; frente a la sublimización de sí mismo como el “civilizado”, el portador de la luz y los saberes. Fue encaramado en ese presupuesto que el mundo “civilizado” justificó todo el exterminio en América. Hay una enorme bibliografía sobre este tema que es imposible agotar en esta pequeña serie temática, pero quienes quieran ilustrarse sobre este antiquísimo debate del mundo americano pueden leer a Roberto Fernández Retamar, quizás el tratadista contemporáneo que más profundamente ha agotado el tema. En la Universidad de La Habana yo fui asistente de aula del profesor Retamar, y conozco en profundidad los enormes retos intelectuales que confrontó para tejer minuciosamente esa tupida red de ideas con las cuales desbrozó el camino a la comprensión de ese falso dilema, situándolo en el plano de la falsa conciencia (ideología), necesario para llevar a cabo todo el proyecto colonizador. Pero tanto en el nivel del debate de lo político, como en la especificidad de la cultura del mundo americano, la formulación conflictiva de la falsa dicotomía entre civilización y barbarie, se hizo dilema intelectual y político con los artículos publicados en el 1845 por Domingo Faustino Sarmiento, en los cuales se pretendía, partiendo de una caracterización de Juan Facundo Quiroga, esculpir un arquetipo del “bárbaro” en la práctica de la política argentina. En realidad, las ideas de Sarmiento apuntaban hacia el dictador Juan Manuel Rosas, quien en esos momentos oprimía a la Argentina. Incluso antes de Sarmiento, el romanticismo argentino había diseñado en la figura de Juan Manuel Rosas al típico personaje político de la barbarie, representado en aquel cuento de Esteban Echeverria titulado “El matadero”. Cuando Sarmiento escribió ese libro tan celebrado, “Facundo”, vivía en Chile su segundo exilio; y fue esa puntillosa descripción de opuestos: civilización contra barbarie, ciudad contra campo, la forma de vida del gaucho contra la forma de habitar las ciudades, el poncho contra el frac, etc; la que estructuraría ese falso dilema que recorrería el continente como ideología, práctica política y debate intelectual. No existe en América un tema que se haya metamorfoseado tanto en el campo político como ése de la confrontación entre civilización y barbarie. Ni ningún otro que se haya convertido tan extensamente en un tema instrumental para justificar la opresión. Los dictadores de nuestras naciones lo usaron como programa, haciendo ver que estaban habitados por un Dios, y portaban la luz de la civilización. Situar al país ante la disyuntiva de “civilización o barbarie” es como acceder al panteón del viaje, porque es desplegar un humor ofensivo que hace renacer sin cesar en nuestra historia la figura del dictador y del mesías. Lilís fue “el civilizador”, Mon Cáceres pujaba lo moderno como un valor fiduciario de la mano dura, Eladio Victoria “no comía pendejá” con las ciudades, Trujillo era el progreso en acto, y fundió arielismo y hostosianismo para construir la ideología del progreso, Balaguer era “tan lánguido tan leve y tan sublime” con el concepto de civilización, que sus crímenes quedaban justificados sólo por eso. Ahora entramos en una nueva etapa: Leonel Fernández quiere vender su regreso al poder invocando ese falso dilema de “civilización o barbarie” que, como hemos visto, ha cabalgado en la historia americana para encubrir la opresión y el despojo. Yo sé que Leonel Fernández naufraga como político en el espesor de la palabra que arroja ante el auditorio pretendiendo encantar para volver al poder, y que confunde la vida con la nerviosidad. Pero la realidad no es exactamente equivalente a sus buenos logros verbales, y hacernos creer que él es la civilización y todos los demás la barbarie, es por lo menos creerse que él habita en las regiones de una humanidad superior, y que los demás no tenemos memoria. Ese dilema tiene, además, una particular aventura entre nosotros que veremos transcurrir en el próximo artículo.

Cierran campaña presidencial Bolivia

LA PAZ, Bolivia- Los principales candidatos a la presidencia de Bolivia, cerraron sus campañas el miércoles con irónicos contrastes entre el derroche del izquierdista Evo Morales y la austeridad de los dos postulantes de la derecha opositora. Morales protagonizó el miércoles una multitudinaria concentración en La Paz. Ver Más:

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Invitan a feria de salud en Nueva York

La Asociación Medica Dominicana los Clubes de Leones de la Asociación Internacional de Clubes de Leones, Eagle, Impacto Dr. Ramiro Collazo, Cuban, Manhattan North y Washington Hgts-Inwood. , Invitan al público en general a la gran feria de salud «CREANDO CONCIENCIA DE SALUD».
Deseando brindar servicios de salud a nuestra comunidad este grupo de Leones organiza esta feria de salud por 15 años para Usted.
Esta actividad se llevara a cabo el domingo 12 del mes de octubre de 8:30 AM a 4:30 PM, en los salones de la escuela Superior Pública Gregorio Luperón localizada en el 501 West de la calle 165, en New York City.

Se ofrecerán los siguientes servicios gratuitos a nuestra comunidad.

EXAMENES DE:

PRUEBA DE HIV Oral y consejería MAMOGRAFIA cita previa al (800) 564-6868
COLESTEROL EXAMEN DE GLAUCOMA
EXAMEN DE LA VISTA EXAMEN DE DIABETES
TOMA DE PRESION ARTERIAL SIQUIATRIA
CITAS PARA COLENOSCOPIA CITAS PARA PAPA NICOLAU
EXAMEN DE ORINA
CONSEJERIA DE SEGUROS MEDICOS
PARA MÁS INFORMACION LLAMAR A LOS TELEFONOS:
(646) 831-9710 o al (917) 674-9508

Cualquiera de estos servicios puede faltar.

Afirma manifestaciones repudio LF son legitimas

NUEVA YORK.– La seccional de Alianza País dijo que la alta tasa de rechazo que generan el ex-presidente Leonel Fernández, Félix Bautista, Díaz Rúa y Luis Manuel Bonetti, no necesitan que ningún partido político tenga que organizar manifestaciones de repudio, mucho menos pagarle a nadie para su partipación en las mimas .
En un documento hecho a circular en los medios, la entidad que lidera Guillermo Moreno, expresa que las protestas constituyen muestras de indignación contra quien colocó a la República Dominicana como uno de los países más corrupto a nivel mundial .
Sostiene que pretender descalificar esas protestas acusando a Alianza País, y otras organizaciones opositoras de promoverlas es un pobre recurso de quienes buscan ocultar que uno de los principales legados de las administraciones de Leonel Fernández, fueron la corrupción y la impunidad .
La organización política puso como ejemplo que en esta semana quedó al desnudo el nivel de enriquecimiento ilícito que propició Leonel Fernández, con la denuncia de soborno, sobrevaluación, tráfico de influencia y pago de comisiones en la compra de los aviones Tucanos.
Expresa que los gritos acusatorios por mal manejo de las finanzas y recursos estatales que retumban en la calle de Nueva York, y que les impidieron al ex-mandatario asistir a varias actividades públicas, entre estas la Feria del Libro y un acto en Manhattan, con exdeportistas dominicanos, es una continuación del amplio movimiento ciudadano que reclamó en las calles el 4% por ciento a la educación .
Agregó la entidad política que la manifestaciones ocurridas tanto en Boston como en Nueva York, en la reciente visita de Leonel Fernández, expresan la ira y frustración de una franja de dominicanos residentes en el exterior, muchos de ellos, dijo, exiliados económicos por los malos y corruptos gobiernos del ex-presidente .
La seccional de Alianza País reiteró su llamado en defensa al derecho ciudadano a promover y participar en las acciones que se suceden en contra de Leonel Fernández, y”su pandilla”.

Dos bombas de tiempo

1.La circunstancia haitiana En los últimos veinte años, la Comunidad
Internacional ha respaldado los procesos electorales con apoyo económico, con
asistencia técnica, escudada en la tesis de que bastaba con la llegada de la
democracia para que la prosperidad económica y los problemas gigantescos de la nación
haitiana comenzaran a desaparecer.

En este período, el poder internacional ha secundado un cúmulo
de errores.

1.Primer error: creer que el problema
haitiano radica en un déficit de democracia.
La idea de que la
ausencia de democracia era el principal problema de Haití llevó a la Unión Europea, a Canadá y Estados Unidos ha
gastar cientos de millones de dólares para organizar elecciones y presentar el
espectáculo de la democracia como la llegada de una nueva sociedad. Ninguna de
esas ilusiones fantásticas pudieron concretarse
en realidades apreciables.

2. El segundo error: fue creer que los grandes problemas de ese
país podían ser resueltos por un mesías.
Un líder populista, que se apoye en el
resentimiento, en la pobreza, para devolverle a la población el sentimiento de
la esperanza y de redención. Un liderazgo basado en el empleo de palabras
mágicas. Todas esas alucinaciones se desvanecieron en las dos presidencias
fallidas de Jean Bertrand Aristide.
Durante años, la comunidad internacional ha esperado inútilmente el
advenimiento de un milagro en unos
líderes sin carácter, sin proyecto, sin
credibilidad, sin visión, sin honestidad, sin disciplina, fantasiosos, endiosados por la función, sin ningún
compromiso con su pueblo, y, en algunos casos, opacos y sin carisma.

3.Tercer
error: fue creer que las ONG y los organismos
supra nacionales podían cumplir con todas las funciones de un Estado.
El
asistencialismo ha arruinado a los productores de arroz del valle del
Artibonito; ha destruido el comercio; ha generado un paternalismo paralizante y ha bloqueado la
participación de la sociedad haitiana en
la solución de sus problemas.

4.Cuarto error: durante mucho tiempo las agencias internacionales hicieron rodar la idea de que el problema haitiano radicaba en la
falta de diagnóstico.
Se
han gastado millones de dólares convocando a los mayores expertos del planeta
Paul Collier, Jeffrey Sachs, Muhamed Yunus y otras lumbreras del pensamiento
económico, geopolítico han hecho sus aportaciones al examen de la circunstancia
de Haití. Se han producido montañas de informes. Hemos oído todas las
paparruchas de intelectuales inútiles, cantamañanas disfrazados de consultores,
y como decía el gran Martí, la realidad
ha vencido al libro importado. Para resolver los problemas de Haití no hay que
buscar de modelo a la democracia sueca o
noruega. Se organizan cumbres y seminarios interminables, y las personas
terminan subyugadas por esos vendedores de ilusiones.

5.Quinto error: consiste en creer que el
despegue de Haití puede resolverse con
montañas de préstamos del Banco Mundial y con gran impulso de un Gobierno
Internacional.
La ocasión pareció llegar paradójicamente
con el terremoto del 2010. En aquel
punto y hora se crearon dos Gobiernos. Uno, formal presidido por Michel
Martelly y otro dotado de toda la fuerza económica para reconstrucción al mando
de Bill Clinton. Ambos Gobiernos han fracasado estrepitosamente.

Mientras tanto, el Estado haitiano no tiene control del
territorio. No tiene servicios sociales. No tiene capacidad para cobrar
impuestos y fomentar la riqueza del país. No tiene el monopolio de la violencia
y de la fuerza. Su población se halla
dispersa, sin documentos de identidad, sin escuelas ni hospitales ni empleos.
No hay instituciones que puedan constituirse en árbitro de la sociedad. En
algún momento, la Comunidad
Internacional que apadrina la MINUSTAH
tomará la decisión de abandonar el país. ¿Podrán los haitianos ocuparse
de la seguridad de su país si desaparece el polo de autoridad, que ha mantenido
las apariencias de un Estado? ¿Cuándo? ¿cómo? ¿Con cuáles recursos? Todas esas
terribles circunstancias nos ponen delante de una bomba de tiempo. ¿Cuándo
estallará? ¿Qué hará el Gobierno ante esos desafíos que amenazan todos los
progresos que el país ha logrado?

2.La circunstancia dominicana

Los
Estados Unidos que son la primera potencia del mundo consideran que tener 12
millones de ilegales en su territorio constituye una situación totalmente
calamitosa y una amenaza a su existencia y a su identidad como nación. Se trata
de una proporción de 3% de los trescientos millones de habitantes que tienen la
nación estadounidense. Para hacerle
frente a ese desafío, se construyó un muro de más 1.123 kilómetro de longitud
que representa un tercio de su frontera con México. Se han tomado medidas extraordinarias para
contrarrestar la inmigración ilegal.

En
el caso dominicano, la mudanza de una enorme población extranjera haitiana a
nuestro territorio que rebasa los dos millones de personas, y que nos pone
delante del mayor desafío migratorio del continente, más de 20% de la
población. Las consecuencias de este desplazamiento son la desnacionalización
del trabajo, de la cultura y la colonización del territorio por parte de una
población que, con el apoyo de la
comunidad internacional, se propone fracturar
a la nación dominicana.

Se
trata de un modelo insostenible. Para afrontar la falta de empleos , el Gobierno
se ha visto obligado a agigantar la nómina de todas las instituciones del Estado que ha pasado de 245.000 personas en 2004 cálculos que ya eran graves , a proporciones que rebasan las 700.000
personas; se han desplegado grandes planes de ayuda social, subsidios de los
campesinos sin trabajo, de los trabajadores sin empleos. Todas esas cargas
sociales recaen sobre la clase media, y para mantener ese sistema perverso que
priva a los dominicanos de los mecanismos de supervivencia hay que tomar dinero
prestado para financiar el presupuesto, para evitar un desbordamiento social.

Ni
la capacidad de endeudamiento ni el asistencialismo que pueda llevar a cabo el
Gobierno son ilimitados, ¿Qué ocurrirá
cuando ambas realidades encuentren su frontera natural?

¿Permaneceremos impasibles ante el desplome de nuestra sociedad?

Las pretensiones haitianas siempre han estado claras

En uno de esos artículos del activista haitiano Edwin M. Paraison publicados regularmente en la prensa nacional para de todas las formas que se le ocurran enlodarnos, escribe de forma tal que pareciera que el presidente Danilo Medina hiciera una especie de “mea culpa” cuando en su reciente intervención en la Asamblea General de la ONU en Nueva York declara la existencia de “un par de capítulos dolorosos” en la historia de los dos países exhortando a que “no se limitara la identidad nacional a los mismos. Por lo contrario, inspirarse de los demás capítulos que permitan definir una identidad más completa, más rica y más humana para construir el futuro”. A lo que el mandatario haitiano Martelly, en un gesto de “perdona vida” manifestó “Haber convenido en el dialogo por el bienestar de los dos pueblos y la paz en la región del Caribe”. ¿Qué otra opción que no sea el diálogo tienen los haitianos? ¿La guerra? Esto no se toma como una amenaza, solamente porque es sabido que Haití no solo no tiene capacidad para hacer una guerra contra nosotros ni contra nadie, sino porque ni siquiera puede tomar la decisión ya que es un “país” intervenido, sin ejército; en consecuencia la paz en el Caribe está garantizada. A seguidas el articulista haitiano nos quiere bajar al nivel de estado fallido, al que ellos pertenecen, cuando compara la cantidad de indocumentados que tiene Haití con los que supuestamente tenemos nosotros. Decir esto de nosotros no tiene otra motivación que degradarnos, ¿pues acaso queremos nosotros ser ciudadanos haitianos y no podemos por falta de documentos? Obviamente que no. A lo que tenemos que ponerle atención de lo tratado en el artículo de marras no es a estas vacuencias, que expresan el resentimiento ancestral de los haitianos hacia nosotros, sino al vaticinio del fracaso del Plan de Regulación cuando dice que “Hay una seria preocupación por la eventualidad de apatridia masiva sin precedentes en las Américas. Podría ser el resultado, al concluir el Plan de Regulación (PNRE) el próximo año, por la exclusión por la ley 169-14 del derecho a la nacionalidad de los dominicanos indocumentados de origen haitiano”. Ya que no les serán otorgados los documentos necesarios a sus nacionales para su regulación pues dice que Haití no puede otorgar la nacionalidad ipso facto por el jus sanguini a una persona que no demuestre legalmente su ascendencia haitiana. Dice también, que la mayoría de los afectados no podrán probar su lazo sanguíneo con Haití. Por consiguiente, la eventualidad “de la apatria es más que evidente”. Esta opinión del señor Paraison no es aislada es generalizada en Haití, es la opinión del gobierno haitiano. El decreto 327-13 que instituye el Plan Nacional de Extranjeros en situación migratoria irregular en la República Dominicana no se refiere a los extranjeros nacidos en el país, que tienen un trato diferente por la ley de naturalización, sino a los haitianos nacidos en Haití, que llegan de forma ilegal al país, o sea que son haitianos por nacimiento y por el jus sanguini, diríamos haitianos “por todas partes”. Si las autoridades haitianas no los documentan sin duda serán apátridas, pero apátridas creados por ellos mismos. Advertí en una opinión publicada con el título “Haití no quiere plan de regulación” (www.almomento.net/m.articulo.php?id=166109) a raíz de la puesta en vigencia del Plan Nacional de Regulación, que para el gobierno haitiano, grandes potencias, organizaciones internacionales, ONGs, y socios dominicanos dicho plan no era una solución. Y agregaba: El objetivo del gobierno haitiano desde el principio de esta crisis, creada por la sentencia número 168/13, es que nuestras autoridades le otorguen la nacionalidad dominicana a sus ciudadanos ya que “más de un millón de apátridas de origen haitiano se encuentran en el país sin los derechos fundamentales reconocidos en la constitución y en los pactos internacionales”. O sea, que los sin patria no son haitianos sino dominicanos y si no son haitianos no tiene que darles documentos. Para terminar esta opinión quiero citar al periodista José Báez Guerrero cuando dice que Las Bahamas acaba de pegar el grito al cielo en la Naciones Unidas. “La causa del lamento es su minoría étnica de casi 90,000 haitianos, casi todos inmigrantes ilegales, su canciller dijo que esos haitianos constituyen una receta para una guerra civil sino son controlados y que regularlos es central para su supervivencia como país”. Si un país tan privilegiado como Las Bahamas que tiene un ingreso alrededor de cuatro veces mayor al nuestro y manifiesta tan claramente lo que para ellos representa el peligro haitiano, nos preguntamos como lo hace el periodista Báez Guerrero casi angustiado “¿Qué será de nosotros?”. tommymejiapou@hotmail.com

Todos contra Leonel

Tal vez lo ponderable de la reciente repulsa a la presencia del ex presidente Leonel Fernández Reyna en Nueva York es que el desprecio fue protagonizado, en su mayoría, por dominicanos retirados o en edad de retiro de sus empleos, que lo responsabiliza de haber minado el camino de retorno hacia una República Dominicana más segura; libre de desigualdades e injusticia social. Es decir, que lo trascendente de ese rechazo sin precedentes al exmandatario en los diversos escenarios de Nueva York (extraoficialmente se dice que en otros Estados norteamericanos, también fue repudiada la presencia de Leonel), fue llevado a cabo y de forma espontánea, por gente sobria y disciplinada; acostumbrada ya a certeros nodales de institucionalidad y que contrario como han dicho algunos, si no todos, casi ninguno tiene la necesidad de demandar unos pocos dólares para manifestarse en contra del exmandatario. Y, aunque no fueran grandes multitudes las que le vociferaron hasta el cansancio, ¡ladrón, ladrón, ladrón!, entre otros epítetos, como dijeron algunos consultados por nosotros; parecen estar indignados y coinciden en señalar que ya en “en Santo Domingo (República Dominicana) no se puede vivir por culpa de ése ladrón y los demás corruptos”. Es decir, entienden que Leonel, tras sus gobiernos, dejó el país sumido en una irrefrenable anomia. Un dato importante a destacar, es que al margen de esas rechiflas e improperios (si cabe el término en este caso) contra la figura de Fernández Reyna, en todo Nueva York se comentó lo sucedido en el restaurant South Beach, del Alto Manhattan, y en City College . Además, fue notorio que la mayoría de dominicanos que en las vías de Manhattan comentaban la especie, entre otras cosas, decían: “más de ahí debieron de hacerle”. Muchos entienden que la afrenta de Fernández Reyna fue más grave e imprudente, porque en su periplo por Nueva York, se hizo acompañar de dos funcionarios muy cuestionados por el pueblo dominicano. Se trata del exsecretario de Obras Públicas, Víctor Díaz Rúa y de Félix Bautista; éste último su hijo putativo y “mago de las finanzas” dominicanas, por su meteórico ascenso multimillonario en tan pocos años, como funcionario, legislador, e importante directivo del Partido de la Liberación Dominicana (PLD). Que recordemos, el rechazo a la figura el exmandatario en esta urbe, no tiene precedentes. Y parecería que Fernández Reyna, en el embeleso de su hiperbolizado ego, confundió el auténtico Nueva York, con el añorado “Nueva York chiquito” de su República Dominicana; donde no hay régimen de consecuencias, y se vale de todo en materia de corrupción oficialista. Increíblemente, el engreimiento del expresidente dominicano, no lo hace reparar en que este no es el Nueva York de su adolescencia; que no están los jóvenes irresponsables y licenciosos que alguna vez fueron sus amigos. Además, en esta urbe no todo es delincuencia. Aún con sus fallas, Estados Unidos, y en este caso nos referimos a Nueva York, la mayoría de dominicanos es gente laboriosa que, como contribuyente recibe algún beneficio. Esto sin que, necesariamente, tengan que apelar al clientelismo político. Leonel parece no estar enterado de que, aunque el actual mandatario, Danilo Medina; para nosotros más de lo mismo, por lo menos su discreción le ha ganado adeptos, y con ello se tiende a rechazar su pasada gestión gubernativa. Muchos entienden que las carestías alimenticias, las inequidades, las deficiencias en la salud y en otros sectores, además de las diversas modalidades de corrupción; es el legado que Fernández Reyna le ha dejado al pueblo dominicano. En consecuencia, por lo menos aquí en Nueva York, todos parecen estar en contra de un nuevo ascenso al poder de la figura política de Leonel Fernández Reyna; hasta algunos de sus viejos amigos que todavía se pasean por los calles neoyorquinas, nos han dicho sobre él, que se ha comportado como “un corrupto y charlatán”.

Otra vez: Leonel Fernández

Leonel Fernández además de “mina de oro” -como lo catalogó el Prof. Juan Bosch-, ha devenido en el diván psiquiátrico de sus adversarios políticos (abiertos y agazapados). Y en ese manicomio-consultorio -¿imaginario o real?- de políticos, intelectuales y mediáticos, sobresalen dos que con ínfulas deAmérico Lugo (1870-1952: ¡una lumbrera ética-intelectual sin mácula!) quieren convencer al país de que vivimos en una dictadura de un partido único (un disparate que se cae solito y que no resiste el más elemental análisis sociopolítico, pues: ¡el PLD, en el 2012, perdió en 28 provincias!). ¿O no? Y como un ejercicio-disgregación, nos preguntamos (sólo por ‘joder’): ¿En cuántas provincias –del 1930 al 1961- perdió Trujillo y su partido Dominicano? Ese binomi uno, intelectual y poeta; y el otro, periodista, y por demás (ambos) de la periferia mediática del PRD (ahora Partido Revolucionario Moderno, Convergencia o H16), han tejido toda una novela –a partir de 6 derrotas electorales y de una matriz histórica: el génesis de la fragmentación política-orgánica del PRD- cuya trama y arquitectura se empina en un seudo discurso político-ético –con la excepción: Bosch-1962, y la inflexión 1978- que no encuentra sustento político-institucional alguno que Jorge Blanco eHipólito Mejía no desguañingaran-proyectaran hasta convertir aquello –la otrora “Esperanza nacional…”- en potrero-instinto. Si que los saben ellos dos: el embajador (Perú) y el director (Biblioteca Nacional). Pero tampoco son pendejos (los dos). Uno se cobija en un oficio que le reclama atención-dedicación (cuantas obras maestras no se habrán perdido por una fijación-obstinación generacional); pero se aferra a un magisterio ético-político -¿será verdad?- que en la practica política –por mas cuento chino- es defensa de su partido y candidato que, de paso, ni siquiera confiesa (porque, creo, le da vergüenza su partido-instinto); el otro, mas vivo y diligente, se disfraza y se cobija en un monopolio fáctico. Desde allí, dispara y dispara… Y la pregunta obligada es: ¿a cuantos señores le servirá? Pero el trasfondo sociohistórico de todo esto es, en verdad, una recurrencia cíclica-histórica: antes fue el código Trujillo-Balaguer (que si operó como tal en la historia dominicana) y su antitesis Bosch-Peña-Gómez (y desde el compromiso revolucionario-ideológico inclaudicable: Amin y Orlando, entreotros…). Y ese ciclo de gravitación histórica-política fue de 1930 a 1996 (luego vino -una tras otra- su desaparición física casi ordenada) al ritmo de dictadura (1930-61), de efímero y malogrado ensayo democrático (1963), de bonapartismo-cesarismo (1966-78); de la inflexión histórica (1978), y como retroceso y rehabilitación política-electoral de Balaguer, Jorge Blanco (1982-86): matanza-poblada de abril-84 y corrupción rampante. Y en esa secuencia histórica, 1996 se proyecta como un antes y un después: fue relevo y embrión del nuevo código –digo, en la psiquis retorcida de intelectuales-políticos frustrados y fracasados- que esta vez no tiene anverso (otro liderazgo de oposición): Leonel Fernández. El Hipólito (2000-2004), simplemente, fue un extravío emocional, una catástrofe y, en pura lógica política-histórica, sepulturero del PRD. Sin embargo, ese nuevo código-Leonel –de obra y magia de sus adversarios- que no tiene anverso político-electoral (y no por culpa suya), sino fragmentación política, fijación y la obstinación perversa de una generación política-intelectual que históricamente Balaguer malogró; pero que, curiosamente, se ceba en Leonel Fernández porque fue -de su generación- el que se le fue para la Historia. Y en esa ceguera-masturbación, Leonel Fernández, no tenía -ni tiene para ellos- méritos ni registro-trayectoria de lucha social-política (la clásica anti-trujillista-balaguerista), ni mucho menos la precedencia-presencia en el liderazgo nacional para haberse elevado al liderazgo-relevo de los grandes líderes nacionales: Bosch-Balaguer-Pena-Gómez. Porque obviaron que los liderazgos no se “decretan” ni se imponen y que ellos surgen en procesos y coyunturas específicas que demandan y exigen su irrupción en un tiempo-espacio determinado. Fidel Castro –en su momento- lo dijo mejor al elogiar a Leonel Fernández: “Nadie le regaló el cargo”…, “Llegó a él a través de una especie de selección natural en virtud de la cual ascendió políticamente”. Y entonces, ¿quién obligó a Fidel Castro a decir esto? Pero la pregunta oportuna es: ¿qué fue lo que Leonel Fernández y el PLDheredaron como país en el 1996; y luego en el 2004? Seguramente –para sus adversarios políticos- heredaron la Francia deFrancois Miterrand, la Inglaterra de Tony Blair, o quizás, la democracia norteamericana de Bill Clinton, o talvez, la España de José Luis RodríguezZapatero. ¡Qué cojone! Y con esto, no estoy –¡Dios me libre!- apelando ni abogando por una suerte de patente de corso para ladrones y corruptos (que los habrá y que deben ser encausados sin prescripción política-judicial alguna), pero me niego a creer que un seudo discurso ‘ético-político’ de hojalata y sustentado por actores políticos –desde un ejercicio retorcido-parcializado de “hacedores de opinión pública”- quieran hacer oposición política-electoral disfrazados de redentores sociales ante el desmadre-descalabro de su organización política llámese: PRD, PRM, Convergencia, H16, o como se inventen mañana. Mas sencillo y serio sería que el intelectual-poeta y el periodista, por poner un ejemplo, de cara al 2016, y si resultase Leonel Fernández el candidato, lo enfrenten en las urnas; y así el país despejaría, por lo menos, el misterio-imagen de un ícono de nuestro folclor político-electoral: !chochueca!