El caso Pumarol a la luz del derecho penal

Por CARLOS SALCEDO

La decisión reciente del Séptimo Juzgado de la Instrucción del Distrito Nacional de dictar auto de no ha lugar a favor de Jean Andrés Pumarol Fernández constituye un ejemplo paradigmático de los límites estructurales del derecho penal en un Estado de Derecho.

Lejos de tratarse de una decisión arbitraria, su corrección jurídica depende -como ya había sostenido públicamente- de que repose sobre un peritaje serio, técnico y concluyente que acredite la existencia de un cuadro psicótico al momento de los hechos.

En efecto, no basta en la teoría del delito con la constatación de un hecho típico y antijurídico. La imposición de una pena exige, además, la concurrencia de la culpabilidad, entendida como la posibilidad de formular un reproche personal al autor. Este juicio de censura solo es posible cuando el individuo actúa con capacidad de comprensión y autodeterminación, es decir, cuando es jurídicamente libre.

Jean Andrés Pumarol Fernández

En el caso analizado, el elemento decisivo radica en la determinación de que el imputado, afectado por un trastorno esquizofrénico, habría actuado bajo un brote psicótico que le impedía discernir sobre las consecuencias de sus actos y dirigir su conducta conforme a ese entendimiento. Bajo tales circunstancias, no solo se ve comprometida la comprensión de la ilicitud, sino también la posibilidad de suspender el curso causal de la acción, lo que excluye la imputabilidad y, con ello, la culpabilidad.

Este punto es esencial, pues la inimputabilidad no niega la materialidad del hecho ni su carácter antijurídico, pero impide su atribución subjetiva en términos de responsabilidad penal. De ahí que resulte plenamente coherente afirmar que la inimputabilidad no es impunidad, sino ausencia de culpabilidad. El derecho penal, como sistema de garantías, no puede castigar a quien carece de libertad en sentido jurídico al momento de actuar.

Medidas de seguridad

Ahora bien, la exclusión de pena no implica la inacción del sistema. El propio ordenamiento prevé que, en estos supuestos, el juez conserve la facultad de imponer medidas de seguridad, orientadas no al castigo, sino a la protección de la sociedad y al tratamiento del individuo. Estas medidas, que pueden implicar internamiento en centros especializados, deben estar sujetas a control judicial y supervisión de las autoridades competentes del sistema penitenciario o de salud, garantizando su proporcionalidad y revisión periódica.

La legitimidad de la decisión judicial, por tanto, descansa en el delicado equilibrio entre la necesidad de respetar las garantías fundamentales del imputado, por un lado; y, por otra parte, la obligación del Estado de responder frente a hechos de extrema gravedad. Esa simetría sólo puede alcanzarse si la inimputabilidad se declara sobre la base de evidencia pericial robusta, que establezca con claridad la correspondencia entre el trastorno mental y el momento de la acción.

La controversia social generada por el caso revela, una vez más, la tensión entre la percepción de justicia de las víctimas y los límites normativos del derecho penal. Sin embargo, ceder a esa presión implicaría desnaturalizar principios esenciales como el de culpabilidad, abriendo la puerta a un derecho penal de autor incompatible con un sistema garantista.

El caso Pumarol, pues, reafirma que el derecho penal no sanciona hechos en abstracto, sino conductas atribuibles a sujetos capaces de responder por ellas. Cuando esa capacidad falta, la respuesta del ordenamiento no es la pena, sino la adopción de mecanismos alternativos que, sin desconocer el daño causado, respeten los límites del poder punitivo del Estado.

jpm-am

Guerra de Irán no empezó en 2026 ni terminó en dos días

POR HECTOR RAMIREZ

La confrontación actual entre Estados Unidos, Israel e Irán no comenzó el 28 de febrero de 2026, sino en 1979, tras la Revolución iraní.

Durante décadas se desarrolló de forma indirecta, mediante operaciones encubiertas y conflictos por intermediarios en Siria, Líbano e Irak.

El punto de quiebre llega en junio de 2025, cuando Estados Unidos bombardea instalaciones iraníes.

La escalada culmina el 28 de febrero de 2026, con un ataque directo de Estados Unidos e Israel que marca el inicio de la guerra abierta.

En ese escenario inicial, la contundencia de los ataques generó una percepción clara: que el conflicto sería breve. La combinación de Estados Unidos —la mayor potencia militar— e Israel —con sistemas como Iron Dome y David’s Sling— hacía difícil imaginar que Irán pudiera resistir más allá de los dos días proyectados.

Al 24 de marzo de 2026, la fase abierta del conflicto supera las tres semanas y entra en su día 25, desmontando esa expectativa.

Irán no colapsó. Mostró capacidad de reacción inmediata, sugiriendo estructuras de mando alternas.

En un primer momento respondió con misiles de alcance medio y drones de bajo costo, en gran medida interceptados. Sin embargo, la dinámica comenzó a cambiar.

Con el paso de los días, Irán introdujo misiles más rápidos y ataques simultáneos para saturar defensas. Entre ellos, el Fattah-1, descrito con velocidades entre Mach 13 y Mach 15 —más de 18,000 km/h—, muy por encima de un avión comercial.

Para dimensionar estas capacidades, basta observar que las grandes potencias operan con sistemas intercontinentales: el Trident II D5 estadounidense alcanza unos 12,000 kilómetros; Rusia dispone del RS-28 Sarmat, entre 10,000 y 18,000; y China cuenta con el DF-41, entre 12,000 y 15,000 kilómetros.

A medida que avanzaba el conflicto, comenzaron a registrarse impactos en territorio israelí y una creciente saturación de los sistemas defensivos.

Paralelamente, el conflicto se trasladó al plano económico. La tensión sobre el Estrecho de Ormuz —por donde transita cerca de una quinta parte del petróleo mundial— afecta no solo el flujo energético, sino también el comercio global de gas natural licuado, fertilizantes, petroquímicos y rutas marítimas clave.

Petróleo

Antes del inicio de la fase abierta, a finales de febrero de 2026, el Brent rondaba los 72 dólares por barril, mientras el crudo estadounidense (WTI) se situaba en torno a los 67 dólares.

Desde entonces, el mercado ha cambiado de forma abrupta. El Brent ha oscilado entre los 100 y 112 dólares, con picos cercanos a los 119, mientras el WTI se ha movido entre 95 y 104 dólares, lo que representa incrementos de entre 35% y 50% en pocas semanas.

El impacto también se reflejó en los mercados financieros. En los primeros días de la escalada, el Dow Jones perdió entre 600 y 700 puntos, mientras el S&P 500 y el Nasdaq retrocedieron entre 1.5% y 3%, evidenciando mayor cautela de los inversionistas.

El impacto no se queda en los mercados. En Estados Unidos se traduce en gasolina más cara, mayores costos de transporte, alimentos y servicios. A esto se suma la caída en los mercados financieros, que reduce el valor de los 401(k) y genera mayor cautela en el gasto.

El resultado es presión directa sobre el bolsillo del ciudadano: menor poder adquisitivo, más incertidumbre y menor consumo.

En República Dominicana, el impacto llega por varios frentes. Un petróleo más caro presiona la inflación y la factura energética, mientras la economía dominicana, altamente dependiente del exterior, puede verse afectada vía remesas, turismo y financiamiento.

Otro elemento que agrava el conflicto es su propagación. La participación de grupos aliados de Irán, con ataques contra bases estadounidenses, confirma su expansión regional.

El efecto en la población de las partes envueltas en el conflicto no es solo económico. También están las pérdidas físicas: la muerte de un soldado, de un familiar, de niños inocentes, y la constante exposición a tener que correr hacia un refugio en cuestión de segundos, con hijos en brazos y la incertidumbre de no llegar a tiempo, situaciones estas que generan un nivel de estrés que altera el comportamiento y la estabilidad emocional.

Esta presión sostenida afecta el ritmo normal de vida, provocando pérdida de sueño, ansiedad y otros efectos que pueden derivar en trastornos como el estrés postraumático (PTSD), dejando como secuela una alteración persistente en el comportamiento humano.

Irán no necesita ganar tradicionalmente. Le basta con resistir y prolongar el conflicto hasta que los costos se vuelvan insostenibles para sus adversarios.

En ese mismo sentido, la prolongación del conflicto se convierte en una desventaja para Estados Unidos: cada día incrementa los costos, la presión sobre los mercados energéticos y el desgaste político.

En ese contexto, Donald Trump lanzó un ultimátum de 48 horas para que Irán reabriera el Estrecho de Ormuz, bajo la amenaza de destruir su infraestructura eléctrica, en lo que podría interpretarse —por su peculiar estilo— como un intento de frenar la estrategia iraní de prolongar el conflicto y, paradójicamente, forzar una situación extrema que abra la puerta a un entendimiento.

Teherán respondió advirtiendo represalias proporcionales, incluyendo ataques a instalaciones energéticas en la región.

Posteriormente, el plazo fue extendido a cinco días, mientras Washington hablaba de posibles conversaciones que Irán negó.

Y mientras tanto, todo apunta a que una guerra que se estimó breve ha terminado desmintiendo ese diagnóstico inicial: como diría Bonny Cepeda, “ay doctor, ay doctor, usted me dijo le quedan tres meses, y ya pasaron diez y míreme usted”.

Es en ese punto donde la percepción puede alejarse de la realidad, como en la obra de Cervantes, donde Don Quijote ve gigantes donde hay molinos y emprende una lucha convencido de que tiene razón, acompañado por un Sancho que termina compartiendo esa misma visión.

En este contexto, el intercambio de amenazas puede interpretarse como una dinámica de presión mutua, como en esas disputas entre dos bravucones que se enfrentan con fuerza, pero en el fondo ansían que alguien los separe antes de hacerse un daño mayor.

Es ahí donde cobra relevancia la mediación.

Ojalá se produzca pronto una solución, porque al final, la terquedad del liderazgo la termina pagando la gente común, en sufrimiento y ataúdes.

jpm-am

61% en EU desaprueba acciones militares de Trump contra Irán

WASHINGTON.- Cerca del 61% de la población de Estados Unidos, aproximadamente seis de cada diez estadounidenses, dicen no aprobar las acciones militares emprendidas por la Administración del presidente, Donald Trump, e Israel contra Irán, donde se han registrado ya más de 1.500 muertos desde el inicio de la ofensiva el pasado 28 de febrero.

Tras semanas de campaña militar, la mayoría de los estadounidenses consideran que atacar territorio iraní «fue una decisión errónea» y desaprueban la gestión del conflicto por parte de Trump, según una encuesta realizada por el Pew Research Center. Así, los resultados arrojan que el 37% de los estadounidenses sí la aprueban.

El sondeo, realizado entre los días 16 y 22 de marzo con una muestra de más de 3.500 personas, apunta a una opinión similar respecto a la decisión de utilizar la fuerza militar en un primer lugar fue adecuada (38%) frente al 59% que considera que esto supone una equivocación.

En este sentido, apunta a que el 45% considera que las acciones militares «no van bien», mientras que el 25% hablan de que van «extremadamente bien». La postura discierne especialmente entre los demócratas e independientes –que en su mayoría desaprueban la gestión de Trump, al 90%– frente a los republicanos, que consideran en un 71% que Estados Unidos «ha tomado la decisión correcta».

DURACIÓN DE LA GUERRA

Sobre la duración de la guerra, el 54% de los estadounidenses creen que durará al menos seis meses más, incluido un 29% que señala que opdría durar un año o más. Así, cerca del 35% cree que podría alargarse entre uno y seis meses, mientras que un 8% ve posible que termine en menos de un mes.

La mayoría de los republicanos esperan que el conflicto finalice en un plazo de seis meses, pero los demócratas sostienen que podría alargarse aún más. Un 40% afirma que podría durar un año.

El Pentágono prepara opciones militares y «golpe final» a Irán

Washington (EFE).- El Pentágono de Estados Unidos está preparando distintas opciones de intervención militar para ejecutar un «golpe final» en la guerra de Irán, que además de una campaña de bombardeos masivos podrían incluir la participación de fuerzas terrestres.

El Departamento de Guerra baraja cuatro operaciones militares diferentes entre las que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, puede elegir, según publica este jueves el medio digital Axios después de consultar a dos funcionarios y dos fuentes que conocen los planes.

PROTEGER EL ESTRECHO DE ORMUZ 

Las opciones serían invadir o bloquear la isla de Jarg, el principal centro de exportación de petróleo de Irán; la invasión de Larak, una isla que ayuda a Irán a controlar el estrecho de Ormuz; la toma de la isla de Abu Musa y dos islas más pequeñas, también estratégicas por su localización cerca de la entrada occidental del estrecho.

 

Militares del Ejército de EE. UU.

Por último, bloquear o incautar directamente los buques que exportan petróleo iraní en el lado oriental de Ormuz.

Las operaciones militares se preparan a pocas horas de que termine el plazo de cinco días que este lunes dio Trump a Irán para suspender los ataques de Estados Unidos contra sus centrales eléctricas e infraestructuras energéticas.

AMENAZAS Y NEGOCIACIONES

La posibilidad de escalada militar se produce en paralelo a las conversaciones que intentan poner fin a la guerra.

El ministro de Exteriores de Pakistán, Ishaq Dar, confirmó este jueves que su país actúa como canal oficial de las conversaciones indirectas entre Estados Unidos e Irán, y que Washington ha puesto sobre la mesa una propuesta de 15 puntos, tal y como había adelantado The New York Times, para poner fin al conflicto que «está siendo deliberada» por Teherán.

Según Dar, los mensajes entre ambas potencias se están transmitiendo a través de la diplomacia paquistaní y países «hermanos» como Turquía y Egipto, entre otros, también están apoyando la iniciativa, según un mensaje en su cuenta de X.

an/am

Desacato constitucional a la TC/0788/24

POR EZEQUIEL CUEVAS

El reciente conflicto institucional suscitado en la República Dominicana a raíz del presunto desacato del frente a la sentencia TC/0788/24 dictada por el plantea una preocupación profunda sobre el respeto al orden constitucional y la vigencia efectiva del Estado de derecho.

En un sistema democrático basado en la supremacía de la Constitución, las decisiones del órgano de control constitucional no son meras recomendaciones, sino mandatos vinculantes que deben ser acatados por todos los poderes públicos sin excepción.i

La sentencia TC/0788/24, cuyo contenido se enmarca en la defensa de principios fundamentales, constituye una expresión directa del control concentrado de constitucionalidad. En este sentido, el Tribunal Constitucional no solo interpreta la Constitución, sino que garantiza su primacía frente a actos u omisiones de los demás poderes del Estado.

El eventual incumplimiento por parte del Congreso Nacional no solo compromete la eficacia de la decisión judicial, sino que erosiona la arquitectura institucional diseñada para asegurar el equilibrio entre poderes.

Desde una perspectiva jurídica, el desacato a una sentencia constitucional reviste una gravedad singular. La Constitución dominicana establece claramente el carácter definitivo e irrevocable de las decisiones del Tribunal Constitucional, lo que implica que ningún órgano puede desconocerlas o retardar su cumplimiento.

En consecuencia, cualquier actuación legislativa que contravenga o ignore lo dispuesto en la sentencia TC/0788/24 podría ser considerada no solo inconstitucional, sino también una vulneración directa al principio de legalidad y al deber de colaboración entre poderes públicos.

Debate

Asimismo, este escenario abre el debate sobre los mecanismos de coerción institucional disponibles para garantizar la ejecución de las decisiones del Tribunal Constitucional. Aunque el ordenamiento jurídico dominicano reconoce la obligatoriedad de dichas sentencias, persisten vacíos prácticos en cuanto a las sanciones específicas frente al incumplimiento por parte de órganos colegiados como el Congreso.

Esto plantea la necesidad de fortalecer los instrumentos legales que aseguren el respeto efectivo de la justicia constitucional y eviten que las decisiones del máximo intérprete de la Constitución queden en el plano meramente declarativo.

En conclusión, el presunto desacato del Congreso Nacional frente a la sentencia TC/0788/24 no es un hecho aislado, sino un síntoma de tensiones estructurales en la relación entre los poderes del Estado.

Su análisis debe trascender la coyuntura política y enfocarse en la defensa del orden constitucional, la seguridad jurídica y la credibilidad institucional. En una democracia sólida, el respeto irrestricto a las decisiones del Tribunal Constitucional no es opcional, sino una condición indispensable para la vigencia plena de los derechos fundamentales y el funcionamiento armónico del sistema republicano.

jpm-am

Irán plantea a EEUU condiciones para terminar con la guerra

TEHERAN.- Las autoridades de Irán han entregado oficialmente una respuesta a la propuesta de Estados Unidos para poner fin a la ofensiva israelí-estadounidense contra el país, lanzada el 28 de febrero, un documento en el que Teherán exige «condiciones de no repetición» y que el fin del conflicto afecte «a todos los frentes», lo que incluiría Líbano e Irak.

Fuentes citadas por la agencia iraní de noticias Tasnim han señalado que «la respuesta de Irán a la propuesta de 15 puntos presentada por Estados Unidos fue entregada oficialmente durante la pasada noche a través de intermediarios», después de que Pakistán confirmara su papel en este sentido. «Irán está esperando la respuesta de la otra parte», han agregado.

Así, han explicado que entre las condiciones puestas por Teherán figuran «el fin del terrorismo, la creación de condiciones objetivas para que no se repita la guerra, el pago de compensaciones y reparaciones, la determinación de responsabilidades, y que el fin de la guerra sea aplicado a todos los frentes y para todos los grupos de resistencia de la región que han participado en esta batalla».

ACCIONES EN ESTRECHO DE ORMUZ

La respuesta de Irán incluiría además que las acciones en el estrecho de Ormuz, donde Teherán ha limitado la navegación como respuesta a la ofensiva, incluidos ataques contra diversos buques, son parte de «su derecho legal y natural».

Estas mismas fuentes han alertado además de que las afirmaciones desde Washington sobre una voluntad de negociar son parte de «un tercer proyecto de engaño» para «presentarse como pacíficos», «mantener bajos los precios del petróleo» y «contar con tiempo para preparar nuevas acciones agresivas en el sur de Irán a través de una invasión terrestre».

En este sentido, han recordado que las ofensivas junto a Israel en junio de 2025 y febrero de 2026 fueron lanzadas en medio de negociaciones indirectas entre Estados Unidos e Irán para alcanzar un nuevo acuerdo nuclear, por lo que han insistido en que «Los estadounidenses buscan sentar las bases para cometer nuevos crímenes bajo la cobertura de las negociaciones».

Apenas unas horas antes, el ministro de Exteriores de Pakistán, Ishaq Dar, confirmó la existencia de «conversaciones indirectas» entre Estados Unidos e Irán, con mediación de Islamabad, encargado de «entregar los mensajes», y desveló que «en este contexto, Estados Unidos ha compartido 15 puntos que Irán está analizando».

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha lanzado este mismo jueves una nueva ola de amenazas a Irán, insistiendo en que Teherán manda mensajes encontrados y debe ponerse a negociar con seriedad «antes de que sea demasiado tarde». Así, ha destacado que los negociadores iraníes «son muy diferentes y ‘extraños'», apuntando que por un lado están «rogando» alcanzar un acuerdo «y aun así afirman públicamente que solo están ‘examinando nuestra propuesta'».

Por su parte, el ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, había negado que haya «negociaciones ni conversaciones» con Estados Unidos, aunque reconoció «mensajes» desde Washington que, con todo, no son «negociación ni diálogo», tras las informaciones sobre una propuesta estadounidense de 15 puntos que fuentes iraníes describieron el miércoles como «excesiva».

Las autoridades de Irán han confirmado en su último balance más de 1.500 muertos por la ofensiva de Israel y Estados Unidos, entre ellos destacadas figuras como el líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei; el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Alí Lariyani; y los ministros de Defensa e Inteligencia, Aziz Nasirzadé e Esmaeil Jatib, respectivamente, así como altos cargos de las Fuerzas Armadas y otros organismos de seguridad.

Bachatero Raulín Rodríguez genera expectativa Urban Bash

PUNTA CANA, República Dominicana. – La expectativa crece mientras se acerca Urban Bash 2026, y las miradas apuntan hacia una de las presentaciones más esperadas de la noche: la del icónico bachatero Raulín Rodríguez.

El artista promete protagonizar un momento inolvidable en el majestuoso escenario de Imagine Punta Cana.

Pautado para el viernes 3 de abril y bajo la producción de Angel Productions, el evento reunirá a grandes exponentes de la música latina.

Sin embargo, es la participación de Raulín Rodríguez la que genera gran emoción entre los amantes de la bachata, quienes esperan corear sus éxitos en una noche cargada de sentimiento y romanticismo.

Con una trayectoria sólida, este artista es una de las voces más queridas del género, entregando su música a distintas generaciones.

Su presencia en Urban Bash 2026 representa un atractivo especial tanto para el público local como para los turistas que visitarán Punta Cana en esa fecha.

PRESENTACIÓN DE OTROS ARTISTAS

La noche también contará con la presencia del artista mexicano Hadrián L. Santos, conocido como “El Niño de Oro”, y del exponente urbano Ebenezer Guerra, quienes aportarán una propuesta musical moderna para complementar la esencia de la cita.

Urban Bash 2026 promete una experiencia inolvidable en uno de los escenarios más impresionantes del Caribe, combinando música en vivo, un ambiente exclusivo y una producción de alto nivel diseñada para ofrecer un espectáculo de primer nivel.

Los organizadores informaron que la presentación contará con áreas VIP, servicio de reservas, y el respaldo de importantes marcas patrocinadoras.

agl/of-am

Freddy Peralta debuta triunfal en paliza de Mets a los Piratas

NUEVA YORK.- Brett Baty conectó un triple con las bases llenas y los New York Mets sacaron del juego a Paul Skenes en la primera entrada de su peor apertura en las Grandes Ligas, para vencer el jueves por 11-7 a los Pittsburgh Pirates en su juego inaugural de la temporada en el Citi Field.

Carson Benge conectó un jonrón en el primer juego de su carrera, enlazando cuadrangulares consecutivos con el venezolano Francisco Alvarez, mientras que Freddy Peralta (1-0) ganó en su debut con los Mets.

Brandon Lowe conectó dos jonrones y el también recién llegado a los Piratas Ryan O’Hearn se voló la barda, pero el pitcheo y la defensa de Pittsburgh fueron espantosos en un inicio decepcionante.

El jardinero dominicano Oneil Cruz pifió jugadas consecutivas en la primera entrada, lo que ayudó a los Mets a anotar cinco carreras ante un sorprendentemente ineficaz Skenes (0-1). El ganador del premio Cy Young de la Liga Nacional del año pasado fue retirado después de conseguir apenas dos outs en 37 lanzamientos, la salida más corta de sus 56 aperturas en las Grandes Ligas.

Por los Pirates, los dominicanos Oneil Cruz de 5-1 con una anotada, Marcell Ozuna de 4-0.

Por los Mets,el puertorriqueño Francisco Lindor de 2-0 con tres carreras anotadas. Los dominicanos Juan Soto de 4-2 con una anotada y una empujada, Jorge Polanco de 3-1 con una anotada y una remolcada. El cubano Luis Robert Jr. de 4-2 con una anotada y dos impulsadas. El venezolano Álvarez de 4-2 con dos anotadas y una remolcada.

of-am

RD en la OCDE: seguir avanzando

Corría el mes de diciembre de 2009 cuando una delegación oficial de la República Dominicana, encabezada por el entonces presidente Leonel Fernández, llegó a París, capital de Francia, con una agenda que incluía una visita a la sede de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), conocida comúnmente como “el club de los países ricos”.

Aquella presencia no fue casual ni simbólica: respondía a un proceso que ya venía gestándose desde el año 2008 y que colocaba al país en una nueva dimensión dentro del escenario internacional.

En ese contexto se concretó el ingreso de la República Dominicana al Centro de Desarrollo de la OCDE, un espacio concebido para integrar a economías en desarrollo que, como la nuestra en ese momento, comenzaban a mostrar avances significativos en indicadores clave: crecimiento económico sostenido, reducción de la pobreza, estabilidad política y, sobre todo, el reconocimiento como nación de ingreso medio.

Ese hito representó, sin lugar a dudas, el primer paso formal de acercamiento del país a esa influyente organización internacional.

Traigo estos hechos a colación a propósito de la reciente visita del presidente Luis Abinader a la capital francesa, donde participó en un Foro Global Anticorrupción auspiciado por la OCDE.

En el marco de esa actividad, el mandatario suscribió un memorándum de entendimiento que ha sido presentado como un paso de acercamiento a la OCDE; sin embargo, más que un inicio formal hacia la membresía plena, se trata de un instrumento que reafirma la relación ya existente del país con ese organismo y su compromiso de continuar avanzando, a mediano y largo plazo, en el cumplimiento de los estándares requeridos para una eventual aspiración de ingreso pleno.

Desde el año 2009, el país forma parte del Centro de Desarrollo de la OCDE, lo cual implica una vinculación activa en términos de intercambio de políticas, conocimientos y experiencias.

Abinader en la OCDE

Conviene recordar que en aquel acto de firma estuvieron presentes figuras como el ingeniero Temístocles Montás, entonces ministro de Economía, Planificación y Desarrollo, así como el economista Luis Reyes, asesor de esa institución.

Quien suscribe también tuvo la oportunidad de estar allí, en calidad de director de Comunicaciones del ministerio, siendo testigo directo de un momento que marcó un antes y un después en la proyección internacional del país.

Qué es?

Ahora bien, ¿qué es exactamente la OCDE? Se trata de una organización internacional con sede en París, integrada por las economías más avanzadas del mundo, cuyo objetivo es coordinar políticas económicas y sociales entre sus miembros.

No en vano se le denomina “el club de los países ricos”, ya que sus integrantes concentran más del 70% del producto y del comercio mundial.

Es importante subrayar que la membresía plena de la OCDE está reservada, en su gran mayoría, a países altamente desarrollados. Existen excepciones como México y Turquía, cuyas incorporaciones responden a consideraciones geopolíticas específicas.

En ese sentido, la República Dominicana no es miembro pleno de la OCDE, sino del Centro de Desarrollo, que funciona como un puente entre los países miembros y aquellos que aspiran a alcanzar estándares similares.

Y aquí es donde radica el punto medular de este artículo. Convertirse en miembro pleno de la OCDE no es un trámite protocolar ni una decisión política de corto plazo.

Implica transformaciones profundas en múltiples dimensiones: fortalecimiento institucional, transparencia en las cuentas fiscales, modernización del mercado laboral, consolidación de políticas de libre mercado, sostenibilidad ambiental y, sobre todo, un compromiso irrestricto con los valores democráticos.

En consecuencia, resulta más preciso afirmar que la República Dominicana ya está vinculada a la OCDE desde hace más de una década, y que lo que ha hecho el presidente Abinader es suscribir un instrumento que deja constancia del interés del país en seguir avanzando en ese camino.

Ojalá que ese objetivo se alcance en el futuro. Pero es necesario reconocer, con responsabilidad y sin triunfalismos, que aún queda un largo trecho por recorrer.

jpm-am

Señalan desafíos estructurales para consolidar turismo en RD

Santo Domingo, 27 mar.- El sector turístico de la República Dominicana enfrenta importantes desafíos, entre ellos la regulación, el ordenamiento territorial, el manejo de los residuos sólidos, el suministro eléctrico y la profesionalización del capital humano.

Según el presidente de la Asociación de Hoteles y Turismo de la República Dominicana (Asonahores), Juan Bancalari, atender estos retos permitirá fortalecer aún más la posición del país como destino turístico y continuar impulsando el desarrollo económico.

Bancalari afirmó que garantizar la estabilidad institucional y la seguridad jurídica es fundamental para atraer inversiones extranjeras de calidad, capaces de impulsar el progreso futuro de esa industria en el territorio nacional.

Al intervenir en la segunda edición del Foro Mujeres de Impacto, organizado por Asonahores, subrayó la importancia de preservar las condiciones que han permitido el crecimiento sostenido de la actividad hotelera.

Destacó que 2025 cerró con la visita de más de 11.7 millones de vacacionistas, en tanto el pasado año la industria representó uno de cada cuatro dólares que ingresaron al país por concepto de inversión extranjera directa, alcanzando unos mil 300 millones.

Bancalari también señaló que República Dominicana ya no se posiciona únicamente como un destino de sol y playa, sino que avanza hacia una oferta más diversa.

«La apuesta decidida por la diversificación de nuestra propuesta turística ya comienza a generar resultados tangibles y con toda seguridad seguirá fortaleciéndose en los próximos años», afirmó.

Indicó que este avance ha sido posible gracias a la combinación de políticas públicas orientadas al desarrollo del sector y una gestión empresarial estratégica, factores determinantes para sostener la progresión del turismo.

of-am