¿Estamos condenados a la corrupción?

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EL AUTOR es abogado. Reside en Panamá.

Ayn Rand (1905-1982), escritora estadounidense de origen judío ruso, en su libro “La rebelión de Atlas”, publicado en 1957, predijo lo que esta ocurriendo en nuestro país y otras partes del mundo.

“Cuando usted advierta que para producir necesita obtener autorización de quienes no producen nada, cuando compruebe que el dinero fluye hacia quienes trafican no bienes, sino favores, cuando perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por el trabajo, y que las leyes no lo protegen a usted contra ellos, sino, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra usted, cuando repare que la corrupción es recompensada, y la honradez se convierte en un auto-sacrificio, entonces podrá afirmar, sin temor a equivocarse, que su sociedad, lamentablemente está condenada”.

La raíz del tumor cancerígeno de la corrupción, que carcome a la sociedad dominicana, comenzó a crecer con la llegada del presidente Leonel Fernández al poder en el año 1996, quien sacó una carta debajo de la manga para vender todas las empresas del Estado, a precio de vacas muertas.

De modo, que repartió el patrimonio de un pueblo pobre, con hospitales si medicinas y todo tipo de carencias, entre ricos empresarios que lo mantienen oprimido.

En abril del 2001 la Procuraduría General recibió de parte del Senado un informe sobre las supuestas irregularidades en la capitalización. En el mismo se hacía constar que la CDE había sido subvaluada en 15,993.7 millones de pesos. (diariolibre.com/actualidad/la-capitalizacin-una-reforma-que-todava-no-logra-sus-objetivos-LMDL154690)

Con la capitalización de las empresas del Estado, el clientelismo y el trafico de influencia, comenzaron a abonar el germen de la corrupción, que le permitió a Hipólito Mejía llegar al poder en el año 2000, quién siguió enrumbando al país por el mismo nefasto camino de su predecesor.

Lo que significo otra traición para nuestro sufrido pueblo y como voto de castigo contra Hipólito, que trato de reelegirse, volvió a darle una segunda oportunidad a Leonel Fernández en el 2004.

Quién en su discurso de toma de posición, señaló que era necesario enfrentar “el fenómeno de la corrupción” que nuestro país no puede seguir como va (…)  no puede seguir con el tráfico de influencias, con el clientelismo. Con el enriquecimiento ilícito, con el abuso de poder. Con el irrespeto, en fin, con la falta de seriedad en todo”.

El pueblo dominicano había celebrado su retorno, pensábamos que con la experiencia adquirida en su primer periodo de gobierno, en esta ocasión impulsaría los cambios, que por décadas hemos estados anhelando.

Pero ¡que va! resultó ser otro engaño mas! Todas nuestras expectativas se esfumaron con el tiempo, pues la corrupción se convirtió en Mega Corrupción, los funcionarios exhibían riquezas que ni los herederos de empresas con mas de cien años de labor podían ostentar.

En esos cuatros años la corrupción administrativa se convirtió en una cultura, que marcó el camino de todos los funcionarios gubernamentales y en consecuencia, quien no adquiere riquezas en su gestión, es visto como un pendejo.

En el periodo 2004-2008 DEPRECO registro 129 casos de casos de corrupción.

Durante este mandato pocos casos de corrupción fueron sancionados destacándose los del caso Renove por el fraude de RD$1.800 millones, entre los que se encontraban algunos funcionarios del gobierno del presidente Mejía, como fue el Sr. Franco Obadía.

Para su segundo periodo del 2008-2012, ya la corrupción se había enquistado en el poder, bajo el reinado de la impunidad, siguiendo su expansión en los gobiernos de Danilo Medina, hasta el extremo, que cada año salimos en la lista de los países más corruptos según los informes de Transparencia Internacional

Tanto Hipólito como Leonel pretenden volver al poder, por lo que debemos preguntarnos, ¿Enfrentará cualquiera de ellos dos, en caso de ganar la corrupción?

Este cáncer que carcome las entrañas de la sociedad, y es la causa de todos los males que nos aquejan, ni siquiera forma parte de sus propuestas de campañas, ninguno de ellos dice como lo enfrentará. Pues, es un tema vedado, saben que si hoy ha hecho catarsis extendiéndose por todo el cuerpo social, es porque ellos mismos la cultivaron.

Por otro lado, Abinader, es mas de lo mismo, es parte del clan y por tal razón, no puede decir nada sobre la corrupción, ni hacerle oposición al gobierno, pues se arriesgaría a perder los jugosos beneficios, que reciben sus empresas.

Ramfis Trujillo, es el único candidato que está haciendo oposición, promete combatir la corrupción y recuperar parte del botín que les han robado a un pueblo sufrido, noble y trabajador.

Por esta razón, todos se han unido en su contra, pues es la única amenaza para la vieja partidocracia, que ha sumido al país en un abismo de criminalidad, delincuencia, endeudamiento y ha permitido la invasión haitiana.

Para las próximas elecciones, tenemos la opción de seguir condenados a la corrupción y la impunidad, o liberarnos de la clase política, mas corrupta de la historia dominicana.

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