El déficit fiscal o la punta del iceberg

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EL AUTOR es economista. Reside en Santo Domingo.

Es muy usual en estos días escuchar a los analistas económicos, a los políticos y empresarios decir que el principal problema de nuestra Economía lo constituye el déficit fiscal del gobierno. Casi siempre lo ven como un problema puramente contable, es decir de ingresos y gastos y de balance presupuestario. Partiendo de ahí recomiendan las clásicas medidas de disminución del gasto, austeridad y una mayor eficiencia recaudatoria. Casi siempre se llega a las mismas conclusiones típicas de la ortodoxia neoliberal (pensamiento económico dominante dentro de nuestros economistas y cientistas sociales) sin llegar al fondo del problema que se encuentra en la base del modelo neoliberal que desde los 80’s se viene aplicando en nuestro país. La República Dominicana históricamente se ha definido como una economía periférica y semicolonial con profunda dependencia del centro (EEUU) y que ha venido siendo sujeto de la aplicación de medidas de corte neoliberal desde las ultimas tres décadas. Gobiernos de varios partidos políticos nos han gobernado durante ese periodo y todo lo que han hecho ha sido administrar, y en algunos casos, profundizar ese modelo económico, deshumanizante y generador de inequidades económicas y sociales abismales. Las políticas públicas de privatizaciones y desmantelamiento de instituciones en casi todas las áreas de relevancia como Educación, salud, puertos, aeropuertos, seguridad social, la infraestructura vial, la energía eléctrica, las telecomunicaciones etc., etc., etc., unido a la brutal apertura comercial con los tratados de libre comercio (sobretodo el DR-CAFTA) y sus leyes complementarias, incluidas la de inversión extranjera que otorga un paquete de incentivos escandalosos, como es la autorización de repatriación del 100% de los beneficios, colocan al país en una situación de alta vulnerabilidad económica. A esto habría que agregar la errada política de prebendas tributarias a la inversión extranjera que se establece en las llamadas zonas francas, unido al hecho de una burguesía nacional incapaz de articular un proyecto de desarrollo auténticamente nacional e independiente, mientras se hunde cada vez más en la dependencia y el rentismo. En el fondo del problema del déficit fiscal, aunque disminuye a partir del 2013, están las desacertadas políticas neoliberales de apertura de mercado y las desgravaciones fiscales al capital en la forma de incentivos y exoneraciones. Producto de los tratados de libre comercio, especialmente el DR-CAFTA, la balanza comercial empieza a mostrar un déficit cada vez mayor afectando la balanza de pagos y por lo tanto provocando endeudamiento. En estos momentos el pago en intereses y amortizaciones de la deuda pública solo es superado por el gasto en Educación dentro del total del gasto público. Otra de las causales del problema del déficit fiscal, en particular, y de la situación de casi quiebra del Estado Dominicano, es el carácter regresivo de la estructura tributaria ya que esta se sustenta fundamentalmente en impuestos indirectos, como el ITBIS, el impuesto a los combustibles etc. y en los impuestos a los sueldos y salarios de los trabajadores y la clase media, mientras que los grandes capitales nacionales y extranjeros pagan relativamente poco o están exentos de todo pago. Bajo estas condiciones se genera un problema fiscal de índole estructural cuya solución ya no podrá seguir explicándose tan simplistamente como nos tienen acostumbrados nuestros economistas desde la ortodoxia neoliberal, sino que habrá que ahondar en el análisis de las causas profundas que provocan cada vez más un Estado parapléjico y al borde del colapso. La creciente incapacidad del Estado se hace cada vez más notable en la crisis Hospitalaria de los últimos días (el caso de la Chikungunya y el dengue que por las mismas razones afectó a cientos de miles de dominicanos), en los pírricos niveles salariales que persisten en el Estado ( más de un 80% de los trabajadores del sector publico ganan por debajo del salario mínimo del sector privado de RD$11,300) así como también en los innumerables reclamos sociales, que a diario y a nivel nacional, se producen por servicios públicos de todo tipo y que no encuentran solución. El modelo económico neoliberal de apertura comercial y desgravaciones al gran capital nacional y extranjero está provocando desequilibrios estructurales que solo podrán superarse en la medida en que se vayan desmontando las premisas del mismo. El problema del déficit fiscal, así como de otros como el alto nivel de pobreza y las desigualdades económicas y sociales son solo un reflejo, la punta del iceberg de un problema más profundo cuyas causas deben dar a conocer los economistas comprometidos con su pueblo.

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