Sacrificio fiscal (OPINION) 

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EL AUTOR es administrador financiero, contralor general de la República. Reside en Santo Domingo.

Es de rigor que antes de formular un plan, programa, proyecto y presupuesto se lleve a cabo un diagnóstico de la situación interna y externa del entorno del sector público, privado y porqué no del tercer sector (organizaciones no gubernamentales) a los fines de conocer sus fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas y así conocer las estrategias a implementar para el logro de los objetivos y metas propuestas.

En la semana recién pasada el ciudadano Presidente de la República Dominicana en su discurso pronunciado en la IX Cumbre de las Américas, advirtió que tres temas urgentes amenazan el crecimiento y bienestar de la nación dominicana: la invasión de Rusia a Ucrania, la dramática situación por la que atraviesa Haití y el auge de la delincuencia.

El jefe de Estado, expresó que la invasión rusa a Ucrania ha generado en el país y otros países del Caribe, un impacto negativo mayor que en otros países de la región.

El primer mandatario, recordó que el país no tiene hidrocarburos y es una nación que depende de las materias primas importadas.

Es la primera vez que el gobierno no cuenta con un país amigo que le ayude a mitigar el shock petrolero.

Destacó, que es necesario gestionar financiamiento en condiciones concesionarias que permitan a los países de ingreso medio, enfrentar esta crisis, la más compleja del último siglo y que ya está haciendo estragos económicos en la región.

El presidente Luis Rodolfo Abinader Corona, dijo que es urgente la creación de mecanismos nuevos y creativos para conceder financiamiento blando o concesionario, pues de lo contrario se esperan grandes crisis que aumentarán el descontento social y sus consecuencias negativas.

En ese sentido, es menester traer a colación que en virtud de los esfuerzos fiscales que actualmente realiza la administración Abinader a través de los subsidios a los combustibles por un importe ascendente a los RD$1,800 en promedio semanal, para evitar que el precio del galón de la gasolina llegue a los dominicanos por encima de los RD$500.00 o RD$600.00 y, que a las primeras semanas de junio del presente año 2022 el sacrificio fiscal ya se eleva a unos RD$18,000 millones. Dicho sea de paso que en los Estados Unidos de Norteamérica ya se vende el galón de gasolina a US$5.00.

La situación es tan difícil que a pesar que de que los ingresos corrientes del erario se han incrementado por encima de lo presupuestado para el año 2022, éstos no han podido destinarse a otras inversiones o gastos de capital u otras necesidades insatisfechas de la población, ya que los mismos son absorbidos, además por los subsidios a los combustibles, por los subsidios a los productores agropecuarios, electricidad y gastos sociales.

Es oportuno recordar, que a medida que se generan déficits, los mismos hay que cubrirlos con préstamos, los que incrementan los gastos financieros, ahora mucho más, debido al aumento de los tipos de interés que ha tenido que realizar la banca central de distintos países, especialmente la Reserva Federal de los Estados Unidos, a los fines de contrarrestar el impacto inflacionario que hoy afecta de forma global.

Situación que amenaza con llevar a algunos países a una recesión o estanflación, entre ellos, los mismos Estados Unidos de Norteamérica.

En su comparecencia, el presidente Abinader destacó también los logros que en materia de salud y economía su gobierno ha alcanzado, en tan solo 22 meses, siendo elogiado en la Organización Mundial de la Salud (OMS) por ser el único país, que en el lapso señalado ha disminuido la tasa de letalidad promedio a tan solo un 0.7%, una de las más bajas de la región.

La República Dominicana fue uno de los primeros países latinoamericanos en relanzar la plena actividad económica, logrando una de las mayores y más rápidas tasas de recuperación a nivel mundial.

Para mitigar los efectos negativos de la pandemia, se aumentó el acceso al crédito para las actividades productivas, se expandieron los programas sociales para los más vulnerables, incluyendo políticas laborales, así como el apoyo al transporte y a la seguridad alimentaria de la población.

Todo esto permitió que en el año 2021, el PIB creciera un 12,3% con relación al año 2020. La recuperación de los sectores productivos ha permitido perfilar la economía dominicana para 2022, como una de las tres economías de mayor crecimiento y resiliencia de América Latina, de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, Forbes y Moody ‘s.

En un mundo globalizado y desde una economía insular, la administración Abinader apuesta a las alianzas internacionales como medio para potenciar las ventajas competitivas como país y como región.

Así, se ha impulsado la Alianza para el Desarrollo en Democracia, junto a los gobiernos de Costa Rica y Panamá, para promover la recuperación de las economías, en el marco de la defensa de los valores democráticos, las sociedades abiertas, los derechos humanos y el multilateralismo.

A pesar de ello, hay una amenaza que se cierne peligrosamente sobre el país y otras naciones, la que debido a la invasión rusa a Ucrania está generando un impacto mayor que en otros de la región, ya que el país no tiene hidrocarburos y el país tiene una economía muy abierta, que depende de las materias primas importadas.

Esta realidad lleva al país a buscar vías que garanticen seguridad energética y alimentaria. Urge tomar medidas de abastecimiento que reconozca que se está frente a una “economía de guerra”, flexibilizando las restricciones, así como buscando financiamiento en términos concesionarios.

También el primer mandatario de la nación, trató el tema de la seguridad comentando que los extraordinarios golpes al narcotráfico durante su gobierno, han generado una reacción de otros tipos de delincuencia en el país.

La colaboración en la lucha contra el narcotráfico, no solo debe de ser para detener el flujo de drogas hacia el norte sino también, para ayudar en la seguridad ciudadana de las naciones de la región, afectadas por las organizaciones criminales que utilizan a estos países como puentes.

Finalmente el primer mandatario dominicano se pronunció, como en anteriores ocasiones, sobre la imperiosa necesidad de que la Comunidad Internacional, y en particular los países de Las Américas, actúen sin demora ante la dramática situación, por la que atraviesa Haití.

Haití, que históricamente ha pagado muy caro sus deudas a países desarrollados, grita, clama por una acción coordinada que pacifique ese país: el más pobre del hemisferio occidental.

Señaló el presidente, que es injustificable que esta comunidad de naciones permita que un Estado, en el medio del continente americano, tenga gran parte de su territorio controlado por bandas criminales. El pueblo haitiano está sufriendo las consecuencias de la inestabilidad y la inseguridad que han generado estas pandillas y, que obliga a sus ciudadanos a buscar otras alternativas para sobrevivir, aumentando de forma significativa la presión migratoria principalmente, sobre República Dominicana y, en menor medida a otros países de la región.

República Dominicana no puede cargar sola con los problemas de Haití. De hecho ya está haciendo demasiado, mucho más de lo que puede. La situación del vecino país ha desbordado los límites de un problema migratorio; es para los dominicanos, un tema de seguridad nacional, por lo que se hará lo necesario, como haría todo país soberano ante una amenaza similar, para asegurar adecuadamente la frontera con Haití.

Le compete a la comunidad internacional asumir definitivamente un mayor compromiso con el pueblo haitiano, con una mayor implicación y, de manera urgente, trabajar por su pacificación y recuperación definitiva.

Ante esta situación, la nación dominicana está absorbiendo un extraordinario sacrificio fiscal, al tener que erogar para afrontar sus necesidades económicas internas como las que le generan los nacionales haitianos. Definitivamente la situación fiscal dominicana no está para hornear galletitas.

Se espera, que en los próximos tres meses el impacto inflacionario global se flexibilice con un mayor control de la pandemia, finalice la guerra Rusia y Ucrania y las grandes naciones entiendan que la República Dominicana no puede cargar con la situación imperante en Haití, pues la economía dominicana no puede absorber la haitiana con todas sus limitaciones.

felix.felixsantana.santanagarc@gmail.com

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