MEXICO.- Miles de migrantes centroamericanos pasarán al menos dos días mientras buscan descansar en un estadio deportivo de la Ciudad de México y valorar si aceptan la oferta para quedarse en territorio mexicano o continuar la travesía hasta la frontera con Estados Unidos.
La agencia The Associated Press (AP) informó que la ayuda humanitaria aumentó el martes para los cerca de 4.500 migrantes congregados en el estadio Jesús Martínez tras una larga caminata por tres países en tres semanas.
Las autoridades de la capital mexicana esperan hasta 5.500 migrantes en el complejo deportivo.
Miembros de las caravanas de migrantes, a las que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, convirtió en un tema central en la campaña de las elecciones de mitad de periodo, rechazaron el martes en la noche tomar una decisión inmediata sobre si se quedarán definitivamente en México o seguirán hacia el norte, optando por quedarse al menos un par de días más en la ciudad.
México ofrece refugio, asilo o visas de trabajo a los migrantes. El gobierno dijo que emitió 2.697 visas temporales a individuos o familias mientras esperan la resolución del proceso de solicitud de un estatus permanente, que se demora unos 45 días.
Riña Valenzuela, natural de El Salvador, escuchó las explicaciones de los trabajadores del Instituto Para las Mujeres en la Migración sobre las posibilidades de recibir asilo en México y Estados Unidos. Tras la charla decidió que no seguirá con la caravana.
«¿Para qué irme a pelear allá, tanto esfuerzo y tanto que hemos sufrido para que me regresen? Pues no», indicó.
Cientos de empleados municipales y voluntarios se dedicaron el martes a clasificar donaciones y a dirigir a los migrantes hacia lugares donde encontrar comida, agua, pañales y otros elementos básicos.
Pese a la organización, había indicios de que el estadio estaba cerca de su capacidad máxima de 6.000 personas, informó AP.
María Yesenia Pérez, de 41 años, dijo que cuando ella y su hija de ocho años llegaron al recinto durante la noche no había espacio, por lo que estas dos hondureñas tuvieron que dormir sobre la hierba en el exterior. Los migrantes colocaron tiendas en el estacionamiento y levantaron cobertizos improvisados con madera contrachapada cubierta con mantas y lonas. Cuarenta retretes portátiles estaban dispersos sobre el césped.
Todo esto en medio de las temperaturas que cayeron por debajo de los 11 grados (52 grados Fahrenheit) durante la fría noche otoñal de la capital mexicana, ubicada a 2.240 metros sobre el nivel del mar y a cientos de kilómetros (millas) de la frontera estadounidense.
Varias caravanas de migrantes más pequeñas estaban a cientos de kilómetros al sur. El alcalde de la Ciudad de México, Ramón Amieva, dijo que la ciudad tiene que «reforzarse» para cubrir las necesidades de los migrantes, especialmente de los niños vulnerables y de las mujeres embarazadas.


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