Venezuela en la ONU: la euforia de un sibilino

El pasado jueves 16 de octubre la República de Venezuela ingresó al pleno del Consejo de Seguridad de la ONU, en calidad «Pro tempore» para el bienio 2015-16, y de ese modo, reemplazar a la República de Argentina, la cual agota su período el próximo 31 de diciembre del año en curso. Este «triunfo» de la nación más insegura del cono sur se daba como un hecho, dado que nadie le disputaba la referida plaza. Pero, independientemente de ello, es obvio que fue una ganancia sustentada en tres condiciones muy favorables a saber. Ellas fueron: a) La diplomacia de los petrodólares, sobre todo, en el área de la América Latina y la zona del Caribe, mejor conocida como (GRULAC). Son gobiernos (como el de Rep. Dominicana), que han pasado a la genuflexión y el oído sordo ante la barbarie chavista a cambio de su cuota del petróleo por medio a Petrocaribe. Recordemos siempre que la dependencia crea sumisión y en eso, los chavistas no están perdido. b) La completa y total indiferencia del gobierno liberal, populista y timorato del musulmán hawaiano Barack Hussein Obama, el cual se ha dedicado en su desastrosa gestión, a estar pendiente del confort de los ilegales mexicanos y centroamericanos que han violado la frontera de los Estados Unidos; en jugar tennis y en permitir que los acontecimientos mundiales les pasen por delante de sus narices para luego estar dando palos a ciegas. c) Una total indiferencia mundial ante la crueldad de un régimen dictatorial con faceta democrática y algo propio hoy en día, de una sociedad dirigencial enferma, ciega, corrupta, putrefacta y degradante, que se ha calado en la ONU ante la inopia del actual gobierno norteamericano. Después de conocerse la votación para el puesto, he visto con asombro la reacción de euforia y algarabía que ha producido en el gobierno bolivariano y su acólitos chavistas. Comenzando por el autobusero colombiano, pasando por los funcionarios hasta llegar a los tonto útiles , ha sido para ellos apoteósico. Es como cuando a un niño pobre se les regala un juguete que lo exhibe en todo el barrio y no cabe de la alegría. Pero la ignorancia siempre se ha dicho que es atrevida. Venezuela en esta ocasión es la quinta (5ta) vez que ocupa ese puesto y cuatro de ella corresponden a los quen ellos llaman gobiernos de «La IV República». Entonces, cabe preguntarse: a qué tanta algarabía en algo que ha sucedido varias veces y en otros países se toma como algo normal ? Habría que preguntarle al nesciente colombiano y sus anillos ante tanto alboroz revivirá Hugo Chávez? Disminuirá la delincuencia que mata a más de 20,000 venezolanos cada año? El bolívar «fuerte» -como Omega-, dejará de cotizar a Bs 98.00 por US$1.00? Aumentará la producción de petróleo que está de capa caída? Bajará la inflación que acogota el pírrico salario venezolano? aparecerá en los mercados leche, harina, pan, azúcar, huevos, pollos, carne, pañales para niños, papel higiénico y acetaminofen para la «chikungunya»? Dejarán de hacer largas colas los venezolanos -al mejor estilo cubano- para compar alimentos? Cesarán los cortes de energía eléctrica ? Les pagarán a las aeorlíneas internacionales la deuda de US$4 mil millones de dólares que les adeuda el gobierno? Dejará de ser Venezuela la nación más insegura de latinoamérica ? Hay que recordarle a los eufóricos chavistas, que Venezuela desde dicho puesto solo podrá decir toda la cantaleta mediática y propagandística ya obsoletas a que nos tiene acostumbrados; en mencionar al «malvado imperialismo yankee» y en acusar siempre al pobre expresidente colombiano Alvaro Uribe Vélez, de todo el desastre que sucede en la tierra del indio Guaicaipuro de los cuales ellos nunca se hacen responsable, a pesar de estar en la ubre de poder desde hace ya 16 años. Eso significa que no tiene poder de veto como Estados Unidos, Reino Unido, Rusia, China y Francia. Y en ese asiento eso sí es lo interesante e importante. Lo demás, políticamente hablando es «buche y pluma no más». Lo que llama la atención y que resulta indignante y contraproducente, es que un gobierno como el de Venezuela ocupe un asiento en un organismo que trata sobre la seguridad global de los pueblos, cuando es obvio que si hay un régimen autoritario, violador de las norma del derecho, abusador y amigo de tiranías totalitarias, sin lugar a dudas lo es el gobierno chavista. Recordemos como en el mes de abril fueron asesinados en las calles 43 venezolanos por el solo hecho de protestar y pedir un mejor gobierno. De igual manera, como se despojó de una curul que le había otorgado el pueblo de Venezuela a la diputada María Corina Machado y que decir de la detención arbitraria, ilegal y abusiva del dirigente Leopoldo López Mendoza, debido al temor que representa para el orate colombiano. No cabe duda de que en el mundo político hoy en día, hay una descomposición moral, una mácula en la ética de gobernar y una apreciación aberrante a los anti valores y a las buenas normas. Lo inmoral es normal, lo negro es blanco y lo absurdo se toma como un hecho positivo. Si echamos una rápida ojeada a ciertos acontecimientos sucedidos, es evidente que estamos frente a una decadencia de la decencia y a una podredumbre y mediocridad política. Para muestra basta unos botones: El presidente de la nación más poderosa del mundo, el musulmán liberal nacido en Hawai Barack Hussein Obama, envió como su embajador a un homosexual a la Rep. Dominicana y este para colmo, vino a acompañado de «su marido». Tan aberrante es la designación como la anuencia al plácet del gobierno dominicano que demostró carecer de dignidad y decoro. En Cajamarca, Perú, un dirigente político minero -al estilo del sacerdote agitador Rogelio Cruz- de nombre Gregorio Santos, no obstante estar siendo enjuiciado por desfalco millonario en su gestión como presidente regional de esa ciudad y por asociación ilícta para delinquir, inexplicablemente resultó reelecto para el cargo en unos comicios recientemente celebrados en la patria de «El Caballero de los Mares», Miguel María Grau Seminario. En el pueblo de San Blas, en Nayarit, México, el dirigente político y actual alcalde de ese poblado, Sr. Hilario Ramírez (a) «Layín», resultó también reelecto para el mismo cargo en esa comunidad, no obstante este haber admitido públicamente -por lo cual está siendo enjuiciado- que ciertamente él robó, «pero poquito». El poquito a que se refirió ascendió a la suma de unos $20 millones de pesos. Lo increíble del caso, es que este depredador del erario goza de una popularidad inmensa en el referido pueblecito. Y para finalizar, es obvio que la Rep. Dominicana no podía quedarse fuera de esos señalamientos ilógicos y degradante que sacuden al mundo. Recordemos que a un alcalde de la parte este de la capital, se le ocurrió la «brillante» idea del hacerle una plazoleta con sus respectivos bustos, dedicada a 4 forajidos agrupados con el nombre de «Los Palmeros», los cuales habían ido a Cuba a entrenarse para derrocar un gobierno elegido mediante el voto, venir a matar a soldados y policías y fomentar el terrorismo urbano y rural. Para llevar a cabo tales planes, robaron dos veces el The Royal Bank of Canada. El premio a dicho accionar político y de tan «heroíca» conducta revolucionaria , fue la referida plaza. Obviamente, toda persona con un ápice decencia y pudor sabe que ninguna acción política ni de ninguna especie justifica un robo. En definitiva, la risa que muestran los principales cabecillas de la camarilla roja venezolana por haber logrado ese puesto en la ONU, se parece a la risa de un tuberculos cuando se ríe con placer, sus pulmones se resienten y entonces, es que se da cuenta que es un tísico.

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