Recientemente en este medio se publicó el artículo “Donald Trump ganará con el voto dominicano” que sugería de la conveniencia para los dominicanos del triunfo electoral de la candidatura presidencial republicana. Desde la perspectiva de un simple ciudadano, me permito disentir del mismo; he aquí mi razonamiento:
El artículo inicia haciendo mención que muy a pesar de la devoción mostrada por los dominicanos hacia los demócratas, “a los demócratas no tenemos que “deberle nada” porque nada han hecho por nuestro país”.
Para sustentar su teoría, el autor se apoya en una serie de “verdades” convenientemente acomodadas a sus preferencias políticas particulares y alude que, las invasiones norteamericanas a territorio dominicano (1916 y 1965) se produjeron bajo administraciones demócratas.
Cierto, Woodrow Wilson, demócrata, fue presidente desde 1912 a 1921; como lo era Lyndon B. Johnson en 1965. Hoy es bien conocido que el origen de dichas invasiones lleva a determinar que las mismas se producirían indistintamente de quien fuera el presidente norteamericano, ya que correspondían a decisiones de políticas de estado de la época. Políticas de estado tal como, convenientemente el autor obvió mencionar y que también lo fue, el desarrollo y posterior ascenso de Rafael Leonidas Trujillo, lo que se produjo durante las presidencias consecutivas de los republicanos Warren G. Harding (1921-1923) Calvin Coolidge (1923-1929) y Herbert Hoover (1929-1933). Fue durante la presidencia del demócrata John F. Kennedy (1961-1963) que se produce el ajusticiamiento de Trujillo el 30 de Mayo de 1961.
El tema migratorio fue abordado por el autor alegando que bajo la presidencia de Ronald Reagan se logra la amnistía migratoria que benefició a indocumentados y “a algún dominicano indocumentado en Estados Unidos”.
La Ley en cuestión es la “Ley Simpson-Mazzoli” firmada el 6 de Noviembre de 1986 (patrocinada por el Senador republicano por Wyoming, Alan K. Simpson y el Representante demócrata por Kentucky, Romano L. Mazzoli) no fue el primer intento de otorgar amnistía migratoria a aquellos en calidad de indocumentados en Estados Unidos. Ya en 1977 el presidente demócrata Jimmy Carter lo había intentado, pero conocedores del gran beneficio político que esto implicaría para la reelección de Carter, la mayoría republicana en el Senado, así se lo impidió.
Siete años después durante la campaña electoral de 1984 el asunto migratorio se convirtió en tema de campaña, lo que obliga al Presidente Reagan (quien aspiraba a la reelección) a pronunciarse públicamente a favor de una amnistía, rompiendo con la línea dura de su Partido Republicano. La conversión en ley de la misma también fue posible, gracias a las maniobras del congresista demócrata Charles Schumer.
He aquí un dato reciente: Como forma de indirectamente “aliviar” la presión de la carga migratoria haitiana hacia República Dominicana, desde sus inicios en el 2017 la Administración Trump ha anunciado el fin del “Programa de Protección de Refugiados Haitianos”, medida que fue implementada por la Administración Obama luego del terremoto que desbastó Haiti en el año 2010 y de la cual se beneficiaron unos 59,000 ciudadanos haitianos, los que de prosperar las intenciones del presidente republicano, serían deportados hacia Haití y los que en su mayoría eventualmente optarían por cruzar la frontera hacia territorio dominicano. El caso aún se está litigando en las cortes estadounidenses.
Por igual, en el referido artículo se alude recordar “la crisis inmobiliaria del año 2008, cuando gobernaba el presidente Obama.” En el 2008 Barack Obama no era presidente aún, fue juramentado como tal el 20 de Enero del 2009.
De acuerdo al National Bureau of Economic Research (entidad encargada de arbitrar las recesiones económicas), los orígenes de la hasta entonces más reciente y aguda recesión económica, se remonta a Diciembre del 2007 durante la presidencia del republicano George W. Bush, momentos que también se registraba un aumento sostenido de la tasa de desempleo y la que al final de su administración cerró en 7.6 %. La Presidencia de Bush estuvo sumida en recesión económica durante su último año de gestión, lo que le convierte en el responsable primario del descalabro económico e inmobiliario de aquel entonces.
Al momento de Obama asumir la presidencia, el mercado laboral estadounidense se desangraba con la pérdida promedio de 700,000 empleos mensuales y como una consecuencia directa de la crisis heredada, la tasa de desempleo llegó hasta 10.0% en Octubre del 2009. Lo que impactó dramáticamente a las minorías, incluidos los dominicanos.
Vasta mencionar el bloqueo sistemático impuesto desde el Congreso de mayoría republicana. No muy bien se conoció del triunfo electoral de Obama, el líder del Senado, Mitch McConnell, dijo públicamente que él se iba a encargar personalmente de que Obama fuera un “presidente de un solo término”.
A pesar de la obstrucción republicana en el Congreso, la Administración Obama tiene el mérito de haber registrado un crecimiento de empleos durante 75 meses consecutivos hasta su ultimo día en ejercicio y así haber entregado a su sucesor Donald Trump una tasa de desempleo de 4.7 % en descenso continuo y la que contrariamente hoy se sitúa en 7.9 % resultante del mal manejo de la pandemia.
El desempleo en Estados Unidos llegó a 14.7 % en el mes de Mayo 2020. Echando por la borda todo el avance económico de la Administración Obama, en cuyos últimos 3 años y medio se crearon más empleos que en los primeros 3 años y medio de la Administración Trump.
Es Obama quien a 10 meses de asumir la presidencia logra poner fin a la más devastadora recesión económica hasta ese entonces y a partir del 2010 garantiza seguro de salud a más de 20 millones de personas, del que se han beneficiado grandemente familias dominicanas. El mismo seguro de salud que gracias a los obstáculos administrativos impuestos desde la Administración Trump, ha provocado que unas 500,000 personas en promedio anual hayan perdido cobertura en los últimos tres años; amén de una moción iniciada por el gobierno de Trump ante la Suprema Corte de Justicia y pendiente de fallo, con la que se pide anular la ley que dio origen al “Affordable Care Act” u “Obamacare”, lo que dejaría en un limbo a aquellos que cuentan con el servicio y amenazando la salud de miles con condiciones pre-existentes. Miles de dominicanos incluidos.
El articulista alardea de cómo “Trump manejó el tema de la pandemia de forma elegantemente profesional y con gran responsabilidad, evitando crear el pánico en la población.”
Este tema ha sido tan “responsablemente manejado” que al momento de escribir estas líneas, con apenas un 3% de la población mundial, Estados Unidos es escandalosa y desproporcionadamente responsable por el 25% de todos los infectados y el 20% de todas las muertes a nivel mundial con más de 225,000. Incluidos muchos dominicanas y dominicanos que ni siquiera llegaron a despedirse de sus familiares. Eso no ha sido suficiente para disuadir a muchos sobre el conveniente y eficiente uso de la mascarilla, lo que también se ha convertido en un vergonzoso tema distintivo político-partidista en momentos que más de 30 estados están reportando incrementos de casos, presagiando un otoño e invierno difíciles, con la posibilidad de sobrepasar las 300,000 muertes para antes que finalice el 2020.
El Presidente Trump ha sido persistente en su afán de reclamar y proclamar para sí el mérito absoluto del éxito económico que Estados Unidos había disfrutado hasta recientemente, lo que, como ya vimos anteriormente, no es de su absoluta ni mayoritaria responsabilidad. En contraste con el manejo de la pandemia y sus funestas consecuencias, en lo que ha sido diligente en asumir la absoluta responsabilidad que le corresponde a su administración.
Los fondos recibidos vía el “CARES Act” o “Plan de Estímulo Económico”, no fue una iniciativa del presidente Trump, como también se insinúa en dicho artículo. El mismo fue sometido por el representante demócrata por Connecticut, Joe Courtney en Enero 24, 2019 (Un año antes de que se conociera de la pandemia). En ese entonces el proyecto llevaba el titulo de “Middle Class Health Benefits Tax Repeal Act of 2019” aprobada por una abrumadora mayoría en la Cámara de Representantes, incluidos republicanos (419-6) y cuya intención estaba dirigida a beneficiar a los trabajadores de clase media y corregir los entuertos creados por la nueva ley de código impositivo republicana, la cual benefició grandemente a corporaciones y grandes compañías.
Igual que un gran número de otras iniciativas demócratas, el proyecto fue bloqueado por el líder de la mayoría republicana en el Senado Mitch McConnell y estuvo durmiendo un gran sueño sobre su escritorio. Al llegar la pandemia a principio del 2020, McConnell se ve en la obligación de retomar el proyecto. Con la participación de ambos partidos, se le hacen algunas modificaciones, incluido el título, y lo somete a consideración del Senado que lo aprueba de manera casi unánime (96-0) el 25 de Marzo del 2020. Dos días después, el 27 de Marzo, la Cámara de Representantes, de mayoría demócrata, lo aprueba de urgencia y ese mismo día el Presidente Trump lo firma.
En el entendido que la pandemia todavía estaría afectando el país para cuando este plan caducara, en Mayo 2020 los demócratas introducen, aprueban y envían al Senado un plan de estímulo suplementario, el que todavía al momento de escribir estas líneas, está durmiendo el sueño eterno sobre el escritorio del líder de la mayoría republicana, Mitch McConnell. Quien por el contrario está más interesado en nombrar una nueva jueza en la Suprema Corte de Justicia, que apoyar a los miles de desempleados y familias que no tienen para pagar renta o cubrir sus necesidades de alimentación y pagar otros compromisos económicos.
Al igual que en el 2016, no tan solo en redes sociales, sino que también fue aludido en el mencionado artículo, el tema dominico-haitiano vuelve a asomarse en medio de una campaña presidencial estadounidense. Irresponsablemente se pretende proyectar en otros la responsabilidad de la falta de determinación del liderazgo dominicano. La situación dominico-haitiana no se resolverá hasta que no se sustituya este tipo de actitud mediocre, por una de índole pro-activa e irresolutamente defensora de los intereses particulares dominicanos; sin atropellos de ninguna índole que pudieren servir de soporte de las ya bien conocidas e infundadas acusaciones que sistemáticamente la República Dominicana ha tenido que enfrentar en foros internacionales.
Insinuar que la soberanía dominicana depende de que un determinado candidato gane las elecciones presidenciales de Estados Unidos (sea este demócrata o republicano) es el irresponsable recurso de intimidación y terror puesto a circular desde varias corrientes de opinión entre nuestros incautos conciudadanos.
Lejos de ponerse a flotar alegremente teorías de conspiración ¿Acaso no sería mejor enérgicamente exigirle a los funcionarios públicos dominicanos, desde el Presidente y militares de puesto en la frontera, que velen por los intereses nacionales con el mismo celo que velan por sus pertenencias particulares y exigirles que no se dobleguen ante las pretensiones contrarias al interés patrio? En verdad, no debería ser parte de una exigencia porque esa, en la práctica se entiende, es su obligación.
Hay una nueva generación de inmigrantes dominicanos y sus descendientes nacidos en Estados Unidos, con una visión muy diferente respecto a su integración como ciudadanos a esta sociedad, a los ya tradicionales modelos de representación como conglomerado, todavía aplicados y los que históricamente han servido para que se nos vea como pedigüeños y/o gestores de favores. Lo que de cara a autoridades y la misma sociedad estadounidense, nos disminuye; a conveniencia, en muchos casos, incluso de aquellos que dicen representarnos. Afortunadamente tenemos una nueva generación consciente de ello y de que el cambio de actitud y proceder, más que “conveniente”, es impostergable y necesario.
Me he permitido la oportunidad de aportar la información veraz que contradice aquellas que sirvieron de base al artículo de referencia. Hasta el pasado mes de Julio, el Presidente Trump había acumulado en su haber más de 20,000 mentiras, un mal hábito tristemente asimilado también por un número considerable de sus seguidores.
Mientras tanto este dominicano está votando por:
- La salud física y mental de los míos y todos mis semejantes.
- El regreso del sentido común, la decencia, la tolerancia y la compasión.
- El fin del divisionismo y la discriminación de toda índole.
- Una administración eficiente, transparente y respetuosa de la ley, y
- La verdad…
tony_rd@hotmail.com
JPM