46 años del asesinato de Orlando Martínez

Arribamos a los 46 años del asesinado de Orlando Martínez, brillante periodista y militante  ejemplar del Partido Comunista Dominicano, asesinado el 17 de marzo de 1975, aproximadamente a las 7:00 pm.

 Es importante resaltar que se trató de un crimen político con características de asesinato de Estado, planeado y ejecutado desde las altas esferas policiales-militares del régimen de los doce años (1966-1978), con la aprobación del Presidente Balaguer.

El grupo del poder que lo asesinó fue denunciado a tiempo por el Partido Comunista Dominicano-PCD, que junto al padre, la madre y los hermanos/as de Orlando realizamos un persistente esfuerzo de acusación que logró mantener abierto el proceso de sanción judicial durante 22 años.

Solo en el año 1997 pudo ponerse en marcha el expediente y apresar a una parte de sus asesinos, como resultado de valiosas informaciones obtenidas por el entonces Juez de Instrucción José Miguel Castillo Pantaleón, incluidos los desaparecidos interrogatorios realizados en 1975.

Los contenidos de esos interrogatorios coincidieron con una gran parte de nuestras denuncias públicas y con las informaciones entregadas anteriormente por el PCD y los familiares de Orlando al propio Balaguer y a los Gobiernos del PRD y del PLD, reiteradas años tras años en los homenajes a Orlando y conocidas en todo el país y más allá.

Orlando Martínez

La acción judicial post 1997 fue lenta, parcial y tortuosa; limitada a los autores directos, materiales, del crimen.

Los autores intelectuales fueron excluidos del expediente, a pesar del constante reclamo y reiteradas iniciativas  para que se les castigara ejemplarmente.

Todos los Presidentes durante ese largo periodo de impunidad, las cúpulas de los partidos gobernantes y las más alta figuras del Ministerio Público bajo su control, optaron por el encubrimiento y la protección a Balaguer y a sus jefes militares y policiales ladrones y asesinos.

Concluidos los doce años, no pocos de ellos fueron posteriormente ascendidos y nombrados en cargos relevantes, incluso una parte de los destituidos por el Presidente Guzmán.

El único de los autores intelectuales que fue efímeramente incluido en el expediente instrumentado y también llevado a juicio en su fase inicial en 1997 fue el General (r) Salvador Lluberes Montás (Chinino), que simulando una grave enfermedad  logró su exclusión por “desglose del expediente”; sin que jamás  el sistema judicial se ocupara de un teatro que dura ya 24 años más.

No dudemos que a Chinino, residente en el paraíso terrenal Casa de Campo, le estén entregando su pensión y los cariños materiales de las corporaciones que defendió.

A propósito de ese caso, el diario El Nacional hizo el pasado domingo 14 de marzo una interesante reseña periodística titulada: “Acusado de ordenar asesinato de Orlando Martínez nunca fue procesado”;  tema que a mi entender merece ser completado en esta ocasión informaciones y detalles correspondientes a los demás autores intelectuales, cómplices y protectores de ese crimen estremecedor, también excluidos del expediente por las autoridades; (datos que bien pudieron solicitárnoslos).

La orden del asesinato no fue individual, como bien lo denunciamos cuando penosamente casi todos los grandes medios y creadores de opinión  se empeñaban en minimizar y excluir valiosas informaciones y valientes denuncias.

No fue individual, sino que provino de un entramado en las altas esferas militares, policiales-políticas, empresariales e imperiales; debidamente y reiteradas veces denunciado,  con nombres y señas, a pura voz y a puño y letra,  por el autor de este artículo.

·         El entramado del crimen, sus complicidades, encubrimiento y protecciones.

Ustedes saben de mis vínculos de camaradería, hermandad y amistad con Orlando Martínez Howley.

Las grandes afinidades morales, político-teóricas y humanas que nos unieron para siempre, desde nuestra militancia común en el movimiento estudiantil de izquierda “Fragua” y en el Partido Comunista Dominicano, son muy conocidas

Su militancia revolucionaria, su talento y su ejercicio periodístico Orlando los dedicó a enfrentar la represión, las torturas, las injusticias sociales, el saqueo de las corporaciones extranjeras,  la corrupción, la perversidad política, el entreguismo al poder imperialista de los EEUU, el terrorismo de Estado, aquí y más allá de nuestras fronteras; defendiendo siempre a los (as) explotados (as), desposeídos (as), excluidos (as), reprimidos (as) y discriminados del campo y la ciudad; aquí y en todo el mundo.

Sus enemigos eran, en consecuencia, fácilmente inidentificables, y quienes dentro de ellos se propusieron matarlo, tampoco resultaron difíciles de detectar: estaban ubicados en la cúpula del poder militar, policial y político, en estrecha relación con sectores, poderosos, corporaciones transnacionales y con enclaves de inteligencia y asesoría militar de los EEUU (Estación Dominicana de la CIA, Cuerpo de Asesores Militares-MAAG, Embajada de los EEUU en el país).

Se trató de los mismos que dirigieron la maquinaria de terror en los días de la postguerra de abril y durante los doce años del régimen de Balaguer. Sobre sus fechorías nos llegaban periódicamente informaciones precisas.

A una parte de ellos -perteneciente al brazo armado del Estado terrorista- Orlando los sindica como los “generales de horca y cuchillo”, refiriéndose sobre todo al grupo que encabezaba el entonces general Enrique Pérez y Pérez junto a los generales Salvador Lluberes Montás, Ramón Emilio Jiménez hijo y otros jerarcas militares; todos vinculados a la CIA, al MAAG y a los grupos terroristas de la mafia cubano-americana de Miami; todos cavernariamente anticomunistas.

Esos generales y el contralmirante Logroño Contín fueron los que reunidos como Estado Mayor de las FFAA dieron la orden de matarlo, previa información a Balaguer de su determinación.

El general Guzmán Acosta, entonces jefe de la policía, se confabuló con ellos, para junto con el General Brea Garó, encubrir la acción criminal y desviar la investigación hacia miembros del PLD.

A ese grupo pertenecieron también el Coronel Ernesto Cruz Brea, encargado de inteligencia, el mayor Pou Castro, jefe de operaciones de unidades de acción y el coronel Isidoro Martínez (conocido como “La Caja”).

Utilizaban para sus atrocidades a otros miembros activos de la Policía Nacional, el Ejército, la Marina, la Fuerza Aérea y sus órganos de seguridad; como también a miembros civiles de las tristemente célebre Banda Reeleccionista y Anticomunista, popularmente conocida como Banda Colorá (organismo para-militar).

Observen que ningún  Gobierno ni ningún Procurador de los tantos de estos últimos 46 años, teniendo suficientes datos sobre los autores intelectuales del crimen y sobre su gran encubridor y protector, Joaquín Balaguer -quien por demás confesó conocerlos (en su “Memoria de un Cortesano de la Era de Trujillo”-, no se atrevieron a procesarlos judicialmente, pese todos los esfuerzos realizados.

Los detalles del cuándo y  cómo instrumentaron ese crimen espérenlo en breve. Son  hechos, procesos y culpas que hay que remover. ¡Qué toda la verdad sea dicha y reiterada, luego de tantos encubrimientos y tantas complicidades!

JPM

El mejor reconocimiento a Simón Alfonso Pemberton

Por HUGO LOPEZ MORROBEL

Hoy todavía a más de un siglo, se mantiene con plena vigencia la frase que pronunció el literato y educador dominicano Federico Henríquez y Carvajal en el entierro del filósofo y educador boricua Eugenio María de Hostos, el 11 de agosto de 1903, cuando dijo: ¡Oh, América infeliz, que solo sabes de tus grandes hombres, cuando son tus grandes muertos!

Y es que no se concibe que un hombre que fue todo un verdadero “fenómeno” de la narración hípica durante más de cuatro décadas, como Simón Alfonso Pemberton, falleciera prácticamente abandonado en un hospital público de Santiago, porque su familia no contaba con los recursos económicos para seguir pagando una clínica privada.

Simón fue lo máximo de la narración hípica en América Latina, y si esa actividad alcanzó una popularidad extraordinaria en el país, se debe a su forma peculiar de narrar, al punto, de que durante años la población hizo suya decenas de frases que popularizó “El Mago’’.

Simón Alfonso Pemberton

Tengo informes de algunos amigos, de que la Comisión Hípica Nacional, que maneja cientos de millones, nunca se acercó a la familia para darle ayudar durante su internamiento, situación penosa, lamentable y desgarradora.

Como sociedad desmemoriada, no será ni el primer ni el último caso de abandono total a una gloria como Simón, al punto de que cuando sus condiciones narrativas disminuyeron, la gente perdió interés, en especial en los estratos medios y bajos.

El mejor reconocimiento a Simón, es designar con su nombre la pista del hipódromo V Centenario, ya que estadios de béisbol y muchas otras instalaciones deportivas han sido apellidadas con nombres que contribuyeron igual o menos que Simón, al desarrollo de sus respectivas disciplinas.

JPM

Cuomo: la última dinastía

    El espectacular derrumbe del gobernador de Nueva York,  Andrew Cuomo, un niño malcriado y prepotente de 63 años, marcará el fin de las dinastías político-familiares en la historia estadounidense contemporánea. La nación fue fundada como una alternativa a las monarquías europeas, pero degeneró en una sucesión de dinastías político-familiares.
      La primera dinastía moderna fue de los Kennedy, ellos colapsaron con los asesinatos del ex presidente John F. Kennedy, su hermano Robert F. Kennedy.  
La dinastía Clinton sufrió escándalos de corrupción, el ex presidente Donald Trump la mató derrotando a Hillary Clinton.
      Trump asumió la candidatura del Partido Republicano, quitándoselo a la dinastía Bush, que produjo dos presidentes.
      Ahora Cuomo, tres veces gobernador neoyorquino, hijo del también tres veces gobernador neoyorquino Mario Cuomo, está en problemas. Sus  sueños presidenciales se desvanecen.
      Con seis mujeres quejándose de sus inconductas sexuales, el chisme de Cuomo tiene más jugo que una tonelada de tomates podridos.
Cuomo demostró que el ex gobernador Elliot Spitzer era “muy decente”, porque pagaba por lo que quería.
      Spitzer renunció por sus negociaciones con prostitutas. Cuomo, acusado de manosear a varias mujeres, no quiere renunciar.
      Los dos senadores, la mayoría de los congresistas, asambleístas y senadores estatales demócratas piden que Cuomo renuncie.
      Cuomo no tiene aliados, solo tiene seguidores incondicionales.
Subió pateando gente que ahora lo patean para acelerar su caída, renunciará, porque de un “impeachment” saldría preso.
      Las dinastías político-familiares nacieron John Adams, fue presidente del 1797 al 1801. Su hijo John Quincy Adams presidió del 1825 al 1829.
      Theodoro Roosevelt gobernó del 1901 al 1909 y su primo, Franklin Delano Roosevelt gobernó del 1933 al 1945.
      Diferencias no hay entre una monarquía controlándolo todo, y una familia controlando todo un partido.
      Los tiempos cambiaron, ya no necesitamos ni aceptamos dinastías.
 JPM

Pimentel, Guadalupe, Díaz y Rotellini: Premios Artes Visuales 2020

SANTO DOMINGO.- El Ministerio de Cultura entregó el Premio Nacional de Artes Visuales 2020,  a Vicente Pimentel y Antonio Guadalupe, en Pintura; Polibio Díaz, en Fotografía, y José Ramón Rotellini, en Escultura, el reconocimiento más alto que otorga el Estado dominicano a los aportes de un artista de las artes visuales nacionales.

El anuncio fue hecho en un acto celebrado en la Galería Ramón Oviedo, en acto encabezado por la ministra de Cultura, profesora Carmen Heredia, lo cual consagrada sus trayectorias artísticas,  y sus aportes al desarrollo del arte nacional. Cada uno recibe   un millón de pesos  y un pergamino.

El premio, establecido mediante el Decreto 278-93 del 12 de octubre del 1993, sustituido por el Decreto 597-10 del 23 de octubre del 2010.

Las pinturas, fotos y esculturas Pimentel, Guadalupe, en Pintura;  Díaz,  y Rotellini constituyen obras de indiscutible talento creativo y originalidad por lo que se consideran fundamentales para las artes de la República Dominicana, premiadas por la vigencia artística, la permanente aportación, la trayectoria internacional y la producción sobresaliente.

Trayectorias

Vicente Pimentel estudió en la Escuela Nacional de Bellas Artes, ampliando sus conocimientos en Marsella y en París, Francia. Ha obtenido premios importantes en concursos y bienales celebrados en la República Dominicana, además del premio Ville de Vírtry, obtenido en 1982 en Francia.

Antonio Guadalupe. Estudió arte con el profesor de pintura Poncio Salcedo. En el año 1959 fue becado para estudiar en la Academia Nacional de Bellas Artes, siendo su maestro Gilberto Hernández Ortega.

Polibio Díaz es un artista multidisciplinario, que ha desarrollado su labor creadora en las áreas de fotografía, performance, video e instalación. Destaca su interés por la ecología y por los flujos migratorios. Ha sido distinguido con premios por la Casa de América en La Habana, el Museo de Arte Moderno (MAM) y el Centro León Jimenes.

José Ramón Rotellini En 1958 inició sus estudios artísticos en la Escuela Nacional de Bellas Artes, donde permaneció hasta 1963. Posteriormente, viajó a España para perfeccionar sus conocimientos. Ha esculpido bustos de próceres importantes, como el del patricio Juan Pablo Duarte, de  político Juan Bosch en la UASD, y el del educador y pensador puertorriqueño Eugenio María de Hostos, situado en la iglesia de los Dominicos.

El premio se ha entregado a los maestros: Darío Suro (1993), Antonio Prats Ventós (1995), Fernando Peña Defilló (2010), Ada Balcácer (2011), Domingo Liz (2012), Ramón Oviedo (2013), Elsa Núnez (2014), José Cestero (2015), Thimo Pimentel (2016), Rosa Tavárez (2017), Iván Tovar (2018) y Jorge Severino, Amable Sterling, Bismarck Victoria, Domingo Batista (2019).

Post mortem se ha otorgado a: Gaspar Mario Cruz, Luichy Martínez Richiez, Clara Ledesma, Silvano Lora, Cándido Bidó, Paul Giudicelli, Gilberto Hernández Ortega, Guillo Pérez, Soucy de Pellerano, José Rincón Mora, Tony Capellán y Danilo de los Santos.

of-am

Azua en marzo de 1844 (2)

El gran héroe Antonio Duvergé, con su coraje,  su corpulencia, la compañía siempre fiel de su perro al que llamaba Corsario, era apodado Papá Bois, tal vez por sus ojos verdes, su piel morena y su capacidad para quebrar árboles con el ímpetu de sus bríos.

Él  no solamente demostró su perfil heroico el 19 de marzo de 1844 en Azua (“la salamandra fabulosa”), sino también en las jornadas bélicas de Santomé, Cachimán, Estrelleta, El Número, El Memiso, Las Carreras y otros lugares de gran significación histórica en el proceso de consolidación de la independencia nacional.

 La República Dominicana fue atacada, durante once tediosos y sangrientos años, por hordas de intrusos que penetraban al territorio dominicano desde el lado oeste de los ríos Masacre, Artibonito, Pedernales y Soliette.

En la batalla de Azua los combatientes dominicanos eran comandados, en términos formales, vale decir en los papeles de la incipiente burocracia gubernamental, por el general Pedro Santana.

El presidente haitiano Charles Hérard estaba al frente de los invasores que persistían en volver a mancillar la soberanía del pueblo dominicano.

En lo que atañe a la República Dominicana la realidad fue que Antonio Duvergé tuvo una misión crucial en esa batalla, pues era el encargado de colocar adecuadamente, en posición de combate, a todos los batallones del cuerpo militar dominicano desplazado en esa zona de guerra.

Demostró ser un experto en la distribución de los soldados de caballería y en la utilización de las mortíferas armas blancas. Sus habilidades militares y su innata capacidad de mando, amén de la superioridad moral de los dominicanos, suplieron con creces la falta de fortificaciones y la diferencia abismal en el número de combatientes, con relación a los agresores.

Duvergé está considerado en los hechos como el principal héroe de ese cruento enfrentamiento.

Mientras el que luego sería mártir en la Cruz de Asomante exponía constantemente su vida, en incesantes movimientos de orientación y guía en los puntos de combate, Santana estaba resguardado en el lugar conocido como El Peñón, cerca de Tortuguero, a varios kilómetros al Este de las líneas de fuego.

Antonio Duvergé

Duvergé, con el auxilio eficaz de Cabral y otros bizarros oficiales, fueron los que prepararon los planes de combate de la batalla del 19 de marzo de 1844.

Ordenaron los macheteros con tal pericia bélica que los mismos hicieron estragos en las tropas invasoras, causando un pánico enorme entre la soldadesca haitiana.

Otra prueba de que Antonio Duvergé fue el auténtico héroe de la más gloriosa mañana azuana la brinda el historiador haitiano Dorvelas Dorval, quien se refiere a él en este contenido: “intrépido…uno de los más valiosos oficiales; este nómada de nuestros  desiertos aparecía y desaparecía con la celeridad de un relámpago para mantener la alarma…”1   

En diapasón con el criterio de Dorval está Víctor Garrido. En su obra Los Puello, refiriéndose a Santana y sus tratativas con los franceses, califica de “dudosos los laureles cosechados el 19 de marzo…Ya era el amo y no había olido la pólvora.”2

 Manuel García Gautier, a su vez, en su obra titulada La Traición de Santana, refiriéndose a la participación de Duvergé en Azua, dice lo siguiente: “…Su heroico valor fue superior a todo esfuerzo humano, el triunfo de aquel peligro que la patria corría, fue suyo…”3

Una anécdota ocurrida en la  indicada batalla azuana da cuenta de que en medio de los combates el chispeante Vicente Noble observó que los haitianos estaban preparando una estratagema militar conocida como movimiento envolvente. Eso lo puso de inmediato en máxima alerta.

Se dirigió raudo hacia donde estaba el mando de las tropas dominicanas para poner en conocimiento de sus superiores lo que acababa de ver.

En su obra Narraciones Dominicanas el jurista, político y ex presidente de la República Manuel de Jesús Troncoso de la Concha (que era un reconocido santanista) describe textualmente, sin indicar su fuente de información, que con quien habló el comandante Noble fue con Pedro Santana, diciéndole:

“¡General Santana: los haitianos nos están echando una manga! Al oírlo Santana le gritó a su vez: -¡Pues métanles el brazo!”4 

Sin embargo sobre ese mismo episodio hay una versión más verosímil (por la cual me inclino) de un testigo presencial e instructor militar de Duvergé, el comandante Francisco Soñé, quien en su ensayo histórico titulado Memorias de un Capitán de Artillería acotó lo siguiente:

“Noble le dijo a Duvergé: “los haitianos están tirando una manga por el camino de El Barro.-A lo que respondió Duvergé, “pues vamos  usted y yo con algunos hombres a meterles el brazo.”5

Otros comandantes que también descollaron en la batalla del 19 de marzo de 1844, como los mencionados José María Cabral, Vicente Noble y Francisco Soñé, fueron Nicolás Mañón, Rudescindo Ramírez, Juan Esteban Ceara, Luis Álvarez, Valentín Alcántara, Lucas Díaz, Marco de Medina, José Leger, Feliciano Martínez, Matías de Vargas y muchos más.

El coronel Francisco Carvajal fue un bravo barahonero que realizó una gran jornada épica en los combates de Azua. Era experto en el manejo de las armas portátiles. Poseía habilidad en el uso de los fusiles con retrocarga y balas de punta.

Muchos combatientes dejaron para el conocimiento de las próximas generaciones de dominicanos, mediante testimonios orales, que Carvajal era muy creativo en la pelea. Con el mérito para él de que era básicamente intuitivo y no había leído literatura militar.

Más de veinte años después de las ingeniosidades bélicas del coronel Francisco Carvajal fue que el gran historiador italiano Cesare Ambrogio Cantú (César Cantú) publicó el tomo VIII de su gigantesca obra Historia Universal,  en el cual analiza con descarga de profundidad explicativa las creatividades que surgen en el fragor de las guerras. Algunas de las habilidades sobre la marcha de los combates que ese autor describe son muy parecidas a las que se pusieron en práctica en la batalla librada el 19 de marzo de 1844 en Azua de Compostela.6

Otro sobresaliente oficial de mando en ese enfrentamiento armado fue Juan Esteban Ceara, tal y como lo justiprecia Emilio Rodríguez Demorizi en su obra Próceres de la Restauración, evocando su marcialidad y su coraje en los combates.7  

La retirada a Sabana Buey y Baní  

Cuando el general Pedro Santana decidió retirarse (desde el lugar conocido como El Peñón, cerca de la cala de Tortuguero) a Sabana Buey, primero, y a Baní después, luego del triunfo de las tropas dominicanas del 19 de marzo de 1844 en Azua, se llevó no sólo el tambor mayor de su Estado Mayor, sino también el clarín de la compañía de caballería, además de las trompetas de los escuadrones.

Esa desbandada permitió al presidente Hérard, derrotado en Azua, permanecer allí hasta el 9 de mayo, cuando emprendió su desordenada retirada hacia Haití, después de cometer muchas tropelías en la zona. Había sido depuesto de la Presidencia de su país el día 3 de dicho mes, y en su lugar fue colocado el analfabeto general Philippe Guerrier, quien era analfabeto y ostentaba el “título nobiliario” de Duque de L´Avancé.

La evasión de Pedro Santana a Sabana Buey no fue una decisión de praxis militar.  O para decirlo de manera más clara: No fue un acto de aplicación de lo que en estrategia militar se conoce desde la antigüedad como la economía de fuerza, pues eso no estaba en los dominios del conocimiento de quien Manuel de Jesús Galván y otros de sus más cercanos partidarios etiquetaron por mucho tiempo con el adjetivo de El Libertador.

Fue una huida carente de sindéresis. Un reculamiento sin ningún sentido, por más que algunos compinches de la corriente pro santanista hayan hablado de prudencia.

Santana no era un teórico ni tenía un espíritu reflexivo. Actuaba en base a su carácter montaraz y a una intuición que desconocía los matices de las decisiones y acciones.

Aquella extraña desbandada ordenada por el general Santana, luego del triunfo resonante de los combatientes dominicanos encabezados por Duvergé, fue una iniciativa aislada, y tan incongruente frente a la realidad que parecía más bien salida de un badulaque.

Esa incomprensible deserción, que en el surco de la libertad dominicana representaba una semilla amarga y estéril, no se podía entender en ese momento ni después desde las coordenadas de la lógica.

Por eso no fue aceptada por la inmensa mayoría de los oficiales que brillaron en el frente de los combates, comenzando por Duvergé.

Bibliografía: 

1-Campaña del Este en 1844.Imprenta Jr. Courtois, 1862. Dorvelas Dorval.

2-Los Puello. Editora Taller,1974. P42.Víctor Garrido.

3-La traición de Santana. Ensayo divulgado en el 1862.Manuel María Gautier.

4-Narraciones Dominicanas. SDB. Editorial Cenapec, 1998. Séptima edición. P299. Manuel de Jesús Troncoso de la Concha.

5-Memorias del capitán de artillería de los ejércitos napoleónicos. Francois Sogne (Francisco Soñé.)

6-Historia Universal. Tomo VIII (Sobre la guerra). Imprenta de Gaspar y Roig, Madrid, 1870. Reedición de Editora Sopena, 1956.César Cantú.

7-Próceres de la Restauración. Editora del Caribe, 1963.P70. Emilio Rodríguez Demorizi.

JPM

CONACERD considera imprudente actitud de los productores zanahoria

SANTO DOMINGO.- El Consejo Nacional de Comerciantes y Empresarios de la Republica Dominicana (CONACERD) calificó de injusta e imprudente la actitud asumida por productores de zanahoria de Constanza, que lanzaron cientos de kilos del vegetal en protesta por la supuesta importación masiva del mismo.

El presidente del CONACERD, Antonio Cruz Rojas, dijo que con la acción se quiere dañar la imagen del ministro de Agricultura, Limber Cruz.

«Existen varios aspectos que demuestran que la intención del hecho fue tratar de dañar la imagen del Ministro de Agricultura, al denunciar que se han realizados importaciones masivas de Zanahoria, lo que desmentimos categóricamente», sostuvo.

Exhortó a los productores de zanahoria ser mas prudentes con sus acciones en el futuro.

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Clemente Terrero ve como amenaza cepa de COVID-19 en R.Dominicana

SANTO DOMINGO.- El infectólogo Clemente Terrero afirmó que una de las mayores amenazas que tiene el mundo en este momento es el surgimiento de nuevas cepas de COVID-19 y que alguna de ellas pueda tener más resistencia a la vacuna.

“Una de las grandes amenazas sería el aumento del número de casos y una cepa resistente a la vacuna, esto es, que la vacuna no le haga ningún efecto de prevención. Entonces, se tendría que trabajar una nueva vacuna de acuerdo a este tipo de características”, planteó el galeno.

 Sin embargo, destacó que los dos tipos de vacunas que se han estado aplicando, AstraZeneca y la vacuna china Sinovac,  tendrán muy buena efectividad.

Explicó que la primera tiene una efectividad de un 62 a un 70 por ciento la primera dosis, y que la vacuna china tiene una efectividad de un 50 por ciento. Indicó que luego esa efectividad aumenta con la segunda dosis de refuerzo, colocándose por encima del 90%.

En tanto, comparte los planes de regreso gradual a las escuelas y el trabajo de ir planificando las clases presenciales, porque se apeló a la virtualidad en un momento en que la pandemia tenía mucha intensidad en la República Dominicana, cuando no teníamos la vacuna.

“Pensamos que una vez vacunemos a una parte proporcionalmente importante de la población dominicana podremos ir poco a poco a las clases presenciales, sobre todo, es importante garantizar la vacunación al personal que trabajará en los centros educativos”, dijo.

El director del hospital Robert Reid Cabral indicó que cuando más del 60 por ciento de la población esté vacunada, en dos o tres meses, estarán las  condiciones de ir abriendo más la circulación de las personas.

Sostuvo que ya ha sido vacunado casi a un cinco por ciento de la población dominicana y que se van llenando poco a poco las expectativas de lo que se ha estado esperando, de acuerdo a los alcances que hemos podido tener con la vacuna.

Agregó que se desarrolla adecuadamente el Plan de Vacunación, tras explicar que primero se vacunó el personal de primera línea, incluyendo los médicos de emergencias, de cuidados intensivos y luego se fue incluyendo a todo el personal de los hospitales en la primera fase. Así como también, a las personas de la edad que corresponde.

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Economista ve la RD debe aprovechar potencial para diversificar la energía

SANTO DOMINGO. República Dominicana ocupa la tercera posición en el ranking de los países con mayor capacidad instalada de energías renovables en América Latina, y por ello, debe aprovechar su potencial para diversificar la matriz energética con ese tipo de fuentes.

Así lo consideró el economista Roberto Herrera, gerente país de Interenergy Group y miembro de la Junta de Regentes del Instituto de Santo Domingo (INTEC), quien resaltó que se deben aprovechar las oportunidades que ofrece la Ley 57-07 sobre Incentivo al Desarrollo de Fuentes Renovables de Energía.

“Esta ley tiene una serie de incentivos y provisiones que hace atractivo que se hagan inversiones en el sector”, puntualizó Herrera, al tiempo de destacar que la reciente firma del Pacto Eléctrico presenta oportunidades que mejorarán las redes de trasmisión para instalar más proyectos de energías renovables.

Resaltó como importante reconocer el impacto del COVID-19 en los planes del sector, pues las energías renovables han demostrado que, a diferencia de energías tradicionales, tienen mayor independencia de personal para su operación. Citó como ejemplo los parques eólicos y solares, que dijo facilitaron el distanciamiento social disminuyendo los riesgos de contagio.

Durante el webinar “Las energías renovables en la República Dominicana” realizado por el INTEC, Herrera puntualizó como factores claves que permiten a República Dominicana desarrollarse en cuanto a energías renovables, el compromiso en la Contribución Nacional Determinada (NDC), que establece un objetivo nacional de reducir las emisiones de gases invernaderos en un 25% para 2030 y continuar en la transformación de la matriz energética.

“La diversificación de la matriz y, sobre todo, lo que estamos viendo que está pasando con los precios internacionales del petróleo, nos ayuda con los temas de reducción de la dependencia de estos combustibles que son importados y que impactan a las finanzas públicas y al bolsillo de cada uno de nosotros”, dijo.

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OPINION: El PLD de Bosch, un antes sin un después

POR FRANCIS ANTONIO LORA RAMÍREZ 

Los que tuvimos la dicha de “conocer en vida” al profesor Juan Bosch, podemos decir, hoy, aunque con nostalgia, por su partida en el 2001, que fue un ser humano excepcional, cuyas palabras develaban el corazón de un hombre noble, consagrado a las mejores causas de nuestro país.

Político a carta cabal, nunca abandonó sus principios ni convicciones. Su gran meta siempre fue la de sentar la base que propiciara la igualdad de derechos entre los ciudadanos (los pobres y los pudientes), porque siempre creyó que se podía soñar y hacer realidad los sueños.

Una evidencia de ello, lo fue la creación del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) en 1973, y concebido, para una noble causa: “ser la esperanza de liberación del pueblo dominicano”.

Aquel PLD, que desde su fundación marcara la diferencia entre partidos de su misma especie, por ser: “disciplinado, con vocación de poder y de servicio”. Impronta de Bosch, hasta ayer, intachable.

Lo cuestionable del asunto, hoy, es que quienes se entiende que serían los sucesores y continuadores de sus ideas, filosofía y obra, distan mucho de ser llamados “boschistas”.

Los frutos, que por demás hoy exhiben “sus principales dirigentes”, nunca serán compatibles ni siquiera con las propias siglas de esa organización política (PLD), por predominar: el personalismo, la bravuconería y la intriga, en lo que solo cuentan sus intereses, muchas veces por encima de los de la nación.

En eso, precisamente, radican las luchas internas de sus principales dirigentes, las cuales han dado lugar a más que una aparente división ideológica. Esta ha salido a relucir, en los enfrentamientos públicos, en los que han perdido el comedimiento y la sensatez.

Un ejemplo de lo planteado refiere a las dos tendencias que en su momento se hallaron polarizadas, previo a su definitiva ruptura: una fue la de Danilo Medina, y la otra, de Leonel Fernández.

Esto, sin duda, afianza nuestra tesis planteada, que refiere: al PLD de Bosch, con su impronta, y al del “grupo” de los que hoy aspiran a seguir dirigiendo nuestro país “a su manera”, con un PLD, ya reducido a un partido ambiguo y resquebrajado. ¡Y eso, así, lamentablemente, es imposible!

JPM

La Ley No. 169/14, el TC y la disolución de la nacionalidad

          Cuando el Tribunal Constitucional dictó la STC/0168/13, fijando la frontera jurídica de la nacionalidad, se desató una oleada de cuestionamientos interesados y presiones al Gobierno de entonces que desembocó en la aprobación de la Ley No. 169/14. Esta norma, aprobada con insólita rapidez, tiene el propósito de facilitar la adquisición de la nacionalidad dominicana a los descendientes de haitianos, nacidos en el suelo patrio, cuyos padres se encuentran en condición migratoria irregular.

          La referida ley fue impugnada por diversas instituciones mediante acciones directas de inconstitucionalidad, las cuales se encuentran pendientes de fallo desde septiembre de 2014. El Comité Dominicano de Solidaridad con Haití y la Fundación Soberanía inc., entre otras entidades, incoaron recursos que todavía, 6 años después, no han sido fallados por el órgano encargado de garantizar la supremacía constitucional. Probablemente ni siquiera han sido agendados estos expedientes para fines de discusión, habiendo transcurrido un lapso suficiente, el cual ha sido aprovechado para acelerar la legalización de indocumentados.

          Bien vistas las cosas, esa Ley No. 169/14 debió haber sido objeto de un referendo aprobatorio de conformidad con lo dispuesto por el artículo 272 del texto constitucional. Una de las razones por las cuales la ley de referendo no ha sido discutida, a pesar de que ya se están produciendo las condiciones para su eventual aprobación, se debe a que el entonces mandatario, Danilo Medina, ya tenía planeada su reelección cuando se votó, con meteórica velocidad, la Ley No. 169/14.  En efecto, poco tiempo después, en 2015, se modificó irregularmente la Constitución, dado que se requería igualmente una consulta popular, para así rehabilitar al exmandatario.

          En ese sentido, no cabe la menor duda que ante esas intenciones ocultas, el referendo constituía un serio obstáculo para las pretensiones continuistas de un grupo de exfuncionarios cuyas cuentas aún están pendientes de rendición. Así las cosas, ni la Ley No. 169/14 ni la Ley No. 24/15 que convocó la Asamblea Nacional Revisora con la finalidad de modificar la Carta Sustantiva de 2010, fueron objeto del referendo aprobatorio exigido por nuestro Supremo Estatuto Político. Es en ese complejo escenario que se acorrala la nacionalidad dominicana, al demoler los cimientos teóricos sentados desde 1929 hasta el 2013, fecha esta última en la que se dictó la emblemática Sentencia No. 168/13. Para desvirtuar los efectos de esta decisión se aprobó la Ley No. 169/14, redactada en Washington de conformidad con los intereses geopolíticos norteamericanos, que persiguen endosarnos un problema ajeno, al obligarnos a nacionalizar como dominicanos a los descendientes de haitianos que se encuentran irregularmente entre nosotros.

          Ese tráfico ilegal de trabajadores agrícolas haitianos se inició con ocasión de la Primera Intervención norteamericana de 1916, cuya finalidad era trasladar a este lado de la isla mano de obra para impulsar la industria azucarera. A partir de ese momento comenzó la penetración de extranjeros que únicamente pudo ser controlada por la dictadura trujillista, utilizando en ocasiones mecanismos drásticos que no se justificaban ni entonces ni ahora. Los incidentes dominico-haitianos generaron sangrientos conflictos, que fueron zanjados mediante una batalla diplomática que desembocó en el Acuerdo de Washington de 1938.

          Desafortunadamente no han sido respetados los acuerdos internacionales suscritos, así como tampoco las normas vigentes sobre la materia, puesto que el objetivo es presionar a la República Dominicana para que absorba a la población haitiana en su territorio. Algunos intelectuales califican estas medidas como una “conspiración internacional” contra la soberanía dominicana, que otros consideran exagerada. La apreciación de los acontecimientos genera interpretaciones diversas entre los que contribuyen a edificar a la opinión pública.

Pero los eventos más recientes se encuentran a la vista de todos, ¿cómo se explican los injustificados ataques a la STC/0168/13, cuyo único pecado fue definir y trazar la frontera jurídica de la nacionalidad? ¿Cómo se le explica a este país que una ley redactada en el exterior e impuesta a un Gobierno entreguista haya sido aprobada con inusual rapidez? Y lo que es más grave todavía, ¿por qué razón, a una distancia de 6 años, todavía el Tribunal Constitucional no se ha pronunciado sobre los recursos existentes contra la Ley No. 169/14? Sencillamente nada de esto se justifica sin darle crédito a los que sostienen que existe una conspiración internacional contra nuestra soberanía.

Rousseau afirmó en el siglo XVIII, en su célebre obra “El contrato social”, que violar el pacto mediante el cual se existe es aniquilarse. Al referirse a la relación entre los ciudadanos y la colectividad señaló “”no se puede ofender a uno de sus miembros, sin atacar a la colectividad y menos aún ofender al cuerpo sin que sus miembros se resientan”. Y somos los mismos dominicanos, ante el temor al poder extranjero, quienes contribuimos a exterminarnos al vulnerar la Ley Fundamental y someternos los designios del poder foráneo.

De conformidad con el filósofo ginebrino antes señalado, en la medida que cedemos individuamente una porción de soberanía al conglomerado, en esa misma proporción la recuperamos en seguridad. Sin embargo, la situación ha sido distinta en nuestro caso, puesto que las instituciones no han logrado consolidarse para que tal cosa suceda. Para muestra un botón: es suficiente recordar que el anterior mandatario envió a uno de sus funcionarios a la OEA para manifestar su desvinculación de la STC/0168/13, a pesar de que el artículo 184 de la Constitución dominicana dispone que las decisiones del Tribunal Constitucional son definitivas, irrevocables y vinculantes a todos los poderes públicos y órganos del Estado.

La Carta Magna es el contrato social por excelencia, y al desconocerla o violarla estamos cavando la tumba de la democracia dominicana. Montesquieu, uno de los grandes exponentes de la Ilusración, afirmaba que la virtud no es otra cosa que al amor a la Patria y el respeto a la igualdad.  Le corresponde al Tribunal Constitucional fijar una posición clara y definitiva frente a la Ley No. 169/14. Tiene dos alternativas: fallar de conformidad con los preceptos sustantivos y reafirmar su apego al texto constitucional y su compromiso con los mejores intereses nacionales o, por el contrario, deslegitimarse adoptando una actitud pasiva, evasiva e irresponsable a fin de que se continúen fomentando las condiciones materiales propicias para disolver los cimientos de la nacionalidad dominicana.

JPM