Hasta hoy 1ro. de junio del 2021, por encima del “ni un día más” de Alfredo Pacheco, presidente de la Cámara de Diputados, ya tenemos 289 días en estado de emergencia y en toque de queda, tratando de controlar la epidemia del Covid-19.
Esto a pesar de que algunos médicos, entre ellos el hijo de una de las actuales ministras, y legisladores gobiernistas, dijeron que el SARS-CoV-2 fue un invento del pasado gobierno para mantenerse en el poder.
Fueron más lejos aún y alegremente afirmaron que “no hay virus que aguante el calor de la “tarvia” dominicana en los meses de julio y agosto. ¡cuánta irresponsabilidad!
Con las nuevas regulaciones anunciadas esta semana, el gobierno insiste en darnos pruebas de su incapacidad, algo que no necesitamos pues ya lo sabíamos. Estamos conscientes de eso.
Ya nos acostumbrados a los sube y baja en sus decisiones, a sus decretos y casi inmediata derogación, al punto que no nos extrañaría amanecer un día con la noticia de que cambiaron la hora nacional, pero al revés. Nos lo han hecho en otras ocasiones.
Emulando a la dirigencia del PLD, que, aplicando fielmente su lema, “Servir al partido para servir al pueblo”, ha recesado en su papel de oposición para entregarse en cuerpo y alma a prestar su ayuda a las instituciones de salud, para tratar de controlar este real y mortal virus, nosotros también vamos a dar algunas sugerencias.
Calcular el dinero que la ineptitud de este gobierno ha malgastado en sus fallidos intentos, sin ningún criterio, sin coordinación entre las distintas entidades gubernamentales que tienen que ver con la salud del pueblo dominicano, es poco menos que imposible.
Por lo tanto, es imperativo dejar de inventar y hacer lo que se debió haber hecho desde el principio. Cerrar el país totalmente por 14 días.
Es mucho más barato para el gobierno y para el país en sentido general, proveer a las familias necesitadas con los productos de la canasta básica necesarios para que se mantengan en sus casas por dos semanas, además de exonerar, por ese periodo, en los casos que se pueda, aquellos compromisos económicos fijos del contribuyente y prorratear, a uno o dos años, los que no sean factibles de exoneración.
Solo personal imprescindible, ambulancias, bomberos, Policía Nacional, debería estar en las calles y aquellos ciudadanos que tengan una real emergencia como sería mujeres en proceso de parto, problemas médicos de urgencias, entre otras necesidades perentorias.
Una vez hecho esto, abrir el país paulatina y condicionalmente. Prohibir la entrada a sitios públicos ya sean estos gubernamentales o privados, ni utilizar los servicios de transporte como el Metro de Santo Domingo, el Teleférico ni la OMSA a aquellos que no se hayan vacunado, incluyendo a los empleados.
Exigirles a todos los turistas que nos visitan, pruebas negativas del Covid-19
A grandes males, grandes remedios.
CarlosMcCoyGuzman@gmail.com
JPM

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